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Cortinas de humo

Jueves 03 de mayo de 2007

La mentira tiene patas cortas y más aún cuando es utilizada como una vil cortina de humo. La lección es aplicable a las operaciones de funcionarios del gobierno nacional que procuraron sembrar en la opinión pública la idea de que el presidente Néstor Kirchner había sido objeto de un atentado en Río Gallegos.

Un peritaje efectuado anteayer por psiquiatras del cuerpo médico forense del Poder Judicial de Santa Cruz confirmó que el guardia de seguridad José Walter Mansilla es un enfermo psicótico que no comprende la criminalidad de sus actos. Este hombre, como se recordará, conducía un camión que volcó frente a la residencia del primer mandatario en la capital santacruceña, el sábado último. Mansilla estrelló un vehículo que había robado y que, a lo largo de más de 20 cuadras, chocó prácticamente con todo lo que encontró a su paso.

La hipótesis del atentado contra el titular del Poder Ejecutivo Nacional había sido difundida públicamente por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, y hasta alentada por el propio Presidente, pese a que éste y su esposa se encontraban en la quinta de Olivos en momentos en que se produjo el hecho en Río Gallegos.

Por supuesto, hubo matices entre las expresiones de uno y otro funcionario. Primero, se habló de un atentado contra el Presidente; más tarde, se deslizó tan sólo la posibilidad de un ataque contra la residencia del jefe del Estado. Esta evolución tiene su lógica: hablar de un atentado contra la vida del doctor Kirchner cuando éste se hallaba a 2500 kilómetros de distancia parece, sencillamente, absurdo.

Hubiera correspondido que, desde un principio, las autoridades le dieran al episodio la dimensión que merecía, con la mesura y la prudencia que se requieren en estos casos.

Lamentablemente, todo parece indicar que algunos hombres del Presidente quisieron aprovechar políticamente el desgraciado hecho ocurrido en Río Gallegos. Para ello, trataron de vincular al conductor del camión con el conflicto docente que viene impidiendo la reanudación de las clases en Santa Cruz.

No fue poco lo que lograron: la temeraria hipótesis del atentado ocupó a buena parte de la opinión pública, desviando, por lo menos por unas horas, su atención de asuntos mucho más espinosos para el gobierno nacional, como el escándalo de corrupción derivado del caso Skanska.

Frente a estas operaciones repetidas por tantos gobiernos hasta el hartazgo sólo cabe recordarles a sus mentores que se podrá engañar a una parte del pueblo durante cierto tiempo, pero jamás a todo el pueblo todo el tiempo.

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