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No es el único responsable

Lic. Marcelo Roffé* Para LA NACION

Sábado 05 de mayo de 2007

En 1999, recordamos el cabezazo de Ortega en la tapa del libro Psicología del jugador de fútbol . En la nueva edición, cambiamos por el tristemente célebre y superador cabezazo de Zidane. Publicamos en 2000, en Fútbol de presión , un capítulo titulado "Las expulsiones prevenibles y evitables". Venimos investigando el tema de la violencia, la agresión, las presiones y los impulsos desde hace tiempo.

Gastón Sessa se equivocó feo y es responsable de sus actos. Las señales que él iba ofreciendo no fueron bien leídas ni por el cuerpo técnico ni por los dirigentes, que también son responsables. No hubo prevención. Sessa necesita ayuda psicológica y creo que esto no admite discusión: el impulsivo actúa, y luego reflexiona y se arrepiente, pero ya es tarde. Y ese impulso irrefrenable que deriva en ese trastorno conductual es más fuerte que él. Y como el fútbol se juega en equipo, perjudicó al propio, anteponiendo el yo al nosotros.

Pero advertimos un "etiquetamiento peligroso" de una sociedad muchas veces hipócrita. Se le pone la chapa de "loco", se lo condena y se lo margina. Y debemos tener cuidado con eso. No hagamos de Sessa un "chivo expiatorio" de todos los males de nuestro fútbol. El no tiene justificativos y pagará por ello. Pero el fútbol está enfermo de violencia por dentro (patadas, simulaciones, buchoneadas ) y por fuera (barrabravas), antes y después de este suceso. Y lamentablemente no todos siempre la pagan .

*Presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina

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