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Nueva York tiene otro festival latino

Una argentina es la gestora de este nuevo evento, en el que participó La omisión de la familia Coleman

Domingo 13 de mayo de 2007

NUEVA YORK.– Desde el 30 de abril hasta hoy tuvo lugar en Nueva York la primera edición de TeatroStageFest, el más ambicioso festival de teatro latino y latinoamericano realizado en esta ciudad en más de una década; su organizadora es una argentina.

A pesar de los treinta años vividos en los Estados Unidos, Susana Tubert no ha perdido su acento porteño. Fuera del país, oír el tono familiar es siempre una pequeña fiesta y su voz suena por cierto alegre. Pero además de la adrenalina de los días previos al estreno –en este caso, no de una sino de siete obras, enmarcadas en un festival que apunta a convertirse en uno de los hitos culturales de Nueva York–, esa alegría tiene también un motivo más íntimo. “Esta es la primera nota que me hacen para la Argentina”, dice.

Cuesta explicarse el porqué de ese retraso. Desde mediados de la década del 80, Susana Tubert ha desarrollado una intensa carrera en el teatro norteamericano, primero como actriz, autora y compositora, y finalmente como directora (ver recuadro). Junto con Graciela Daniele, es una de las dos argentinas que más alto han puesto su nombre en Broadway. En 1996, el tradicional matutino en español La Prensa la destacó entre las 50 mujeres latinas más influyentes de Nueva York.

El elenco de La omisión de la familia Coleman estuvo en Nueva York
El elenco de La omisión de la familia Coleman estuvo en Nueva York.

Esta exitosa trayectoria se vio de alguna manera coronada en 2005, cuando José Fernández, un abogado cubano de 51 años profundamente involucrado en el fomento de la cultura hispana, la convocó para crear un festival de teatro. “La idea original –dice Tubert– era presentar una serie de producciones locales para mostrar la potencia de la actividad teatral latina de la ciudad, que tiene una tradición muy larga y relevante; mi sugerencia fue que debíamos aprovechar esta oportunidad para armar algo más grande, un verdadero espectáculo masivo que sirviera de puente cultural entre los Estados Unidos e Hispanoamérica, y que ocupara el centro de la escena neoyorquina.”

La fuente de inspiración de Tubert fueron los festivales de teatro latinoamericanos, especialmente uno al que asistió en Córdoba hace quince años. “En América latina, las obras copan la ciudad anfitriona, la transforman en un gran escenario”, dice. Fernández quedó tan impresionado con la propuesta que invitó a Tubert a ser cofundadora y directora ejecutiva del Latino International Theater Festival of New York, el nombre oficial de la organización sin fines de lucro que auspicia el proyecto. “En nuestra primera reunión Susana se apareció con un plan de trabajo de diez páginas”, recuerda Fernández.

Un paso importante

El germen del festival surgió de las conversaciones que se desarrollaron dentro de la Latino Media & Entertainment Commission, un cuerpo asesor ad honórem creado en 2005 por el alcalde Michael Bloomberg para promover a Nueva York como centro de la cultura hispana de los Estados Unidos. Fernández era uno de los miembros de esa comisión, cuyo logro más inmediato fue traer el Grammy Latino a esta ciudad.

Después de dos años de planificación, la primera edición del TeatroStageFest levantó su telón el pasado 30 de abril ante una sala repleta del Daryl Roth Theater (el mismo en el que por años se presentó el grupo De la Guarda, y en el que actualmente se ofrece también A Moon for the Misbegotten, de Eugene O’Neill, protagonizada por Kevin Spacey) con The Red Rose, una producción bilingüe del Teatro Pregones del Bronx, con dirección de Rosalba Rolón y música original de Desmar Guevara. La obra, ganadora de varios premios de la Asociación de Cronistas del Espectáculo, recrea la persecución sufrida durante el macartismo por Jesús Colón (encarnado por el puertorriqueño Danny Rivera), uno de los pioneros del periodismo latino en los Estados Unidos. Al igual que en los demás casos en los que se habló español, la puesta tuvo subtítulos en inglés.

El festival incluyó otras tres producciones de compañías neoyorquinas (Daughter of the Cuban Revolution, por Marissa Chibás, de INTAR; Los titingós de Juan Bobo, comedia musical infantil, de Teatro Círculo, y la obra con marionetas Ruandi, del grupo IATI; la serie Conciertos Intimos, con los cantautores Danny Rivera, Daphne Rubin-Vega y Frankie Negrón; varios paneles con actores, cantantes, dramaturgos, productores y académicos, y el lanzamiento del Desafío Latino a Jóvenes Dramaturgos, una competencia para todos los alumnos de escuelas públicas de Nueva York; como parte de esta última iniciativa, veinte autores profesionales dictaron talleres de dramaturgia a más de mil alumnos secundarios.

América latina estuvo representada por tres obras: la fascinante coproducción colombiano-mexicana de Hamlet, con puesta de Martín Acosta y protagónico de Robinson Díaz, uno de los principales actores de Colombia; Aiguardent, solo de danza-teatro de la catalana Marta Carrasco, y La omisión de la familia Coleman, del teatro Timbre 4 de Buenos Aires, de Claudio Tolcachir, que cerró el Festival en La MaMa, una de las más prestigiosas salas experimentales de Nueva York. “Es increíble la repercusión que el festival ha tenido en la ciudad, que ninguno de nosotros conocía –dice Tolcachir–; estamos también muy emocionados por haber tenido la oportunidad de actuar en uno de los teatros más importantes del off-Broadway, que por otro lado se parece muchísimo al teatro independiente argentino, al espíritu de un espacio como Andamio 90, en el que me formé.”

Servir de nexo y caja de resonancia para estas experiencias comunes fue una de las metas de los organizadores. “TeatroStageFest es un abanico que pretende abarcar las múltiples contribuciones que los artistas latinos, desde las grandes producciones de Broadway hasta el aporte de los teatros comunitarios”, dice Tubert. “Llegó el momento de que la capital mundial del teatro tome conciencia de la importancia de esa contribución, así como de la diversidad cultural hispana en este país, América latina y España.”

La “hora de los latinos” se anuncia en los Estados Unidos desde hace décadas. “Un día nos ponemos de moda y después la moda pasa; en el último siglo el péndulo ha oscilado muchas veces”, dice Tubert. “La diferencia es que los latinos salieron masivamente a la calle, constituyéndose así en una fuerza política que ya no puede ser ignorada y que concita la atención de todo el país.”

El futuro es auspicioso, y se resume en el comentario que uno de los sponsors corporativos les hizo a Fernández y a Tubert en su primera reunión: “Ustedes se encuentran hoy en el mismo lugar donde Robert De Niro se hallaba cuando empezó con el Festival de Tribeca. Nosotros queremos estar con ustedes desde ahora, porque dentro de cinco años todo el mundo va a querer estar”.

Por Claudio Iván Remeseira Para LA NACION

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