Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Angelo Paolo: del éxito al ocaso, sin escala

La firma, que pertenecía a Víctor Moszel, prófugo de la Justicia por evasión, cambió de dueño y sigue sin rumbo.

Jueves 19 de marzo de 1998

La cadena de venta de indumentaria Angelo Paolo tuvo su pico de gloria a principios de esta década, cuando tenía 120 locales en todo el país y una facturación que alcanzaba alrededor de 15.000 dólares diarios por local los fines de semana.

Hoy, su fundador, Víctor Moszel está prófugo de la Justicia, acusado de contrabando, evasión impositiva y asociación ilícita.

Hace aproximadamente un año, la firma pasó a manos de una inversora de nombre Polo, que mantiene a duras penas dos locales en la Capital Federal -uno en la galería comercial de la estación ferroviaria Belgrano y otro en el barrio de Once-, más un depósito sobre la calle Anchorena.

En las mencionadas sucursales, se nota un vacío de clientes que contrastan con su exitoso pasado. La calidad de la ropa no es la misma y las vidrieras acusan una liquidación por reformas. Los precios, escritos a puño y letra en cartulina naranja, de a poco parecen caer de las prendas exhibidas.

Un poco de historia

La historia de Angelo Paolo comenzó allá por los años 80, cuando Víctor Moszel instaló su primer local en el barrio de Once, sobre la calle Paso, con el nombre de Iche.

Luego se sumaron al proyecto Ricardo Dagurkerke y Juan Pérez, dos ex ejecutivos de las tiendas Robins.

Según un ex empleado de Angelo Paolo consultado por La Nación , "fueron los creadores de lo que después fue el gran negocio". Dagurkerke y Pérez fueron dueños de algunos locales bajo el modo de franquicias.

Angelo Paolo llegó a tener 120 locales en todo el país, la mitad de ellos franquiciados. Según una fuente cercana a la empresa, "se facturaba entre 15.000 y 20.000 dólares por cada día de los fines de semana". Cada sucursal era atendida por no menos de siete vendedores.

Los años de vacas gordas fueron entre 1986 y 1993, cuando la publicidad de la marca invadió las calles y las pantallas de televisión con osadas ideas.

Según fuentes del sector textil, la ropa que vendía era de buena calidad y precio. Por aquellos días, "rompieron el mercado" con jeans a siete pesos. La presencia de Angelo Paolo en los medios de comunicación era constante.

¿Amigo de Menem?

En todas las sucursales, el retrato del presidente Menem abrazado con Moszel, dicen, era infaltable. Pero la supuesta llegada al poder no alcanzó.

"Desde que Tacchi llega a la DGI, las inspecciones comenzaron a ser cada vez más seguidas. Se pasaban el día entero, hasta que cerrábamos la caja. Ahí comenzaron los problemas del negocio", dijo el ex empleado.

Al poco tiempo, Víctor Moszel no podía soportar más el acoso de Los Intocables impositivos y desapareció del país. Fuentes cercanas al empresario dicen que está en Israel; otros, en Rusia.

A principios del año pasado, Rosa de Moszel -esposa del dueño- y cuatro ejecutivos de la firma fueron detenidos por orden del juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky, a cargo interinamente del juzgado del doctor Guillermo Tiscornia, acusados de contrabando, evasión impositiva y asociación ilícita, en el marco de la causa denominada Aduana Paralela.

El operativo se precipitó por la declaración de un supuesto empleado infiel de Angelo Paolo, que se habría arrepentido. Luego, los detenidos recuperaron su libertad.

Nuevos dueños

La publicidad que tomó el caso y la anarquía que gobernaba la cadena precipitaron su caída. En medio de un mutismo absoluto, el año último, una inversora de nombre Polo compró lo que queda de la marca y los locales Angelo Paolo. Al ser consultados los nuevos dueños por La Nación , primero respondieron que un tal Carlos Fernández sería el encargado de atender el requerimiento de este medio. Más tarde, la misma telefonista argumentó que la firma no iba a hacer declaraciones.

En las flacas vidrieras de los locales de Angelo Paolo se dejan ver ofertas por futuras reformas. Los compradores brillan por su ausencia y no se sabe a ciencia cierta cuál será el destino de la firma.

Un mal recuerdo para la familia

El hijo de Víctor Moszel, Walter, se separó de la actividad de su padre desde los inicios del lanzamiento de la firma Angelo Paolo.

Según una fuente cercana a la firma textil, la relación entre ambos no era muy buena, ya que no estaba de acuerdo con muchos de los procedimientos de la empresa.

Ahora, Walter Moszel es el creador de la marca de jeans US 41 y de su propia línea de ropa, con locales en shoppings que llevan su nombre. Unos años atrás se hizo famoso por la confección de polleras para hombres, al mejor estilo escocés.

Consultado telefónicamente por La Nación , Walter Moszel se ofreció a responder todo tipo de requisitorias, menos "hablar de Angelo Paolo".

-¿Conserva alguna relación con Angelo Paolo?

-No, pero prefiero no hablar de eso. Preguntame de cualquier cosa menos de eso.

-¿Tu padre está en el país? Algunos dicen que está en Israel, o en Rusia.

-Eso no te lo puedo decir. Mi familia hace un año que ya no tiene nada que ver y yo trabajé al principio con ellos, pero luego me despegué. Llamá a los nuevos dueños de la empresa.

Alejandro Bianchi

Te puede interesar