Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Crece la venta ilegal de comida al paso

Cada vez son más los puestos ambulantes sin permiso; algunos invaden la calle; faltan más controles

SEGUIR
LA NACION
Martes 22 de mayo de 2007

El escenario suele ser tan frecuente como poco sorprendente: puntos estratégicos de la Capital están invadidos por vendedores ambulantes de comidas que no cuentan con permiso para el expendio de hamburguesas cocidas, choripanes, salchichas y distintos cortes de carnes. Detrás de esa informalidad está latente el riesgo de consumo de productos en mal estado y el consecuente peligro para la salud de quienes los ingieran.

Esta suerte de precarios puestos, cuyas condiciones higiénicas están en duda, abundan en la terminal de Retiro, la zona portuaria y la Costanera Norte y Sur, entre otros sitios. Según el gobierno porteño, hay 35 puestos de "comida al paso" habilitados a lo largo de la costanera. Pero, según constató LA NACION, ayer eran 45 los que ofrecían sus productos cocinados.

Muchos de esos comercios exhiben los alimentos en la vía pública sin protección; no cumplen con la reglas mínimas de salubridad y ofrecen aderezos en envases "recargables" -está prohibido- y sin que se verifique si se respeta la cadena de frío.

En la avenida Ramón Castillo, en la zona portuaria, camioneros y taxistas comían ayer un choripán en un puesto ambulante ilegal
En la avenida Ramón Castillo, en la zona portuaria, camioneros y taxistas comían ayer un choripán en un puesto ambulante ilegal. Foto: Maxie Amena

"Cuando se hacen los controles y se encuentra que hay venta de alimentos que no están permitidos, a los dueños de los puestos se les quita el permiso y pasan a ser ilegales. Verificamos los alimentos y si no se especifica el origen, se decomisa la mercadería y se da intervención a la policía, porque es falta contravencional", dijo a LA NACION Marta López Barrios, directora general de Higiene y Seguridad Alimentaria del gobierno porteño.

Consultada sobre las irregularidades bromatológicas advertidas ayer por LA NACION en locales que decían estar habilitados, dijo: "Todos dicen que tienen su permiso, pero muchos son ilegales. En ese caso, le damos aviso a la policía, porque ya no podemos erradicarlos".

Mucha demanda

Sin embargo, los puestos de venta ambulante de comida están allí, a la vista de propios y extraños, y con una clientela nada despreciable: por ejemplo, el domingo último, uno de los puestos de la Costanera Norte -habilitado por el gobierno, según dijo su dueño a LA NACION- vendió 160 hamburguesas (cuesta $ 3,50), 120 choripanes ($ 2) y 40 cortes de carne ($ 5). Si se suma el consumo de bebida, al final de la jornada dicho "carrito" registró un ingreso económico de unos 700 pesos.

"Lo que pasa es que es rico y barato, y se disfruta de un paisaje increíble", dijo Miguel, que degustaba un choripán con llamativa coloración rojiza. A su lado, el encargado del local explicaba que allí recibían "muchos controles bromatológicos y [que] todos los productos son de buena calidad".

En la avenida Ramón Castillo, arteria lindera a la zona portuaria, es utilizada por los camioneros para las horas de descanso, entre carga y descarga. Allí, hay puesteros que usan un barril de chapa como parrilla. Otros, merced a la gran convocatoria de clientes, colocaron mesas y sillas de plástico en la calle, pues las veredas, además de colmadas, están destruidas y así se evitan la inestabilidad de la mesa.

También en la Costanera Sur los taxistas eligen distintos sitios para degustar un "vacipán" (entiéndase, un sandwich de vacío), a un costo de 5 pesos. También ofrecen facturas -están al aire libre, sin protección alguna-, café y gaseosas. Algunos puesteros denuncian allí la presencia de otros "comercios ilegales", que incluso, según sostienen, "se roban la electricidad de la calle para conectar las heladeras". Otros, en cambio, directamente no tienen heladeras y guardan la carne en tuppers .

La ley 1166 de la ciudad, puesta en vigor en 2004, regula la venta ambulante de comidas; a cada comercio se le otorga un permiso para vender determinados alimentos, pero el problema es que la mayoría no respeta esa normativa. "Hay quienes consiguen el permiso para vender sólo alimentos envasados, pero después expenden otro tipo de mercadería", explicó un funcionario de la ciudad. En la actualidad hay 80 inspectores para controles bromatológicos en los casi 100.000 locales gastronómicos que hay en la ciudad, además de para los puestos en la vía pública.

La justicia porteña dijo a LA NACION que recibe muchas denuncias por venta ambulante ilegal y que se investiga, también, a una red que opera en distintos sitios de la ciudad. La policía no quiso referirse al tema.

Te puede interesar