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El registro fotográfico de una época de esplendor

Miércoles 23 de mayo de 2007

En el número 265 del Pasaje Carabelas se consolidó, en los últimos años, la acción del Centro de Tecnología, Organización y Diseño (Ctod). Al punto que, en menos de una semana, hubo dos buenas razones para convocar a una numerosa asistencia: la más reciente fue para celebrar los 30 años de Amsca, la asociación mutual que agrupa a los arquitectos y que en ese acto adelantó que ya prepara la presencia argentina en el Congreso Mundial de la Unión Internacional de Arquitectos (UIA), en Torino 2008.

Pero me interesa referir el motivo de la primera de las reuniones de esta última semana en el Ctod: la muestra de fotografías del arquitecto uruguayo César Loustau que, con el patrocinio del Cedodal, reúne 34 imágenes en blanco y negro obtenidas a lo largo de más de 30 años.

Uruguay moderno

La exposición presentada por César Loustau, que acertadamente tituló Miradas a la Modernidad uruguaya , además de revelar su sensibilidad y sapiencia como fotógrafo, demuestra los méritos de un conjunto de profesionales que, ya a partir de 1929, llevaron adelante una serie de realizaciones dignas de figurar en una antología de la arquitectura moderna en el nivel internacional.

En efecto, de 1929 es el edificio Centenario levantado en Montevideo por los arquitectos De los Campos, Puente y Tournier, con un juego de volúmenes que lo sitúa en la vanguardia de la época. Algo semejante a lo que un año más tarde proponía el arquitecto Carlos Surraco con el Hospital de Clínicas, en la avenida Italia (1930). O el estadio Centenario, del arquitecto Juan Scasso, construido en 9 meses en 1930.

Esa corriente de arquitectura contemporánea de vigorosa composición y armoniosa fisonomía tuvo como uno de sus líderes al maestro Julio Vilamajó y en una recorrida que hicimos con el arquitecto salteño Eduardo Larrán y con César Loustau a modo de cicerone, éste nos relató un episodio que ayuda a calificar al maestro y su obra.

A comienzos de la década del 60 visitó Montevideo el célebre creador vienés Richard Neutra. En esa ocasión -cuenta Loustau- lo llevaron a un recorrido algunos colegas uruguayos, los que advirtieron que el visitante miraba con indiferencia los edificios que le mostraban. En un momento dado, Neutra pidió que detuvieran el auto para observar un edificio que, evidentemente, le había llamado la atención. Era la Facultad de Ingeniería, obra de Julio Vilamajó, fechada en 1936. Este último dato fue lo que más impactó en el huésped, que había sacado una serie de fotografías del conjunto. El uso de hormigón a la vista, la cuidadosa modulación y el balance volumétrico le parecieron a Neutra recursos muy avanzados para ese tiempo.

Como nos pareció avanzada la actitud de los gobiernos del país vecino al adoptar un lenguaje moderno para edificios que, en otras latitudes, no podían salir del repertorio clásico. Son, pues, dos las motivaciones para visitar la muestra del Ctod: admirar las cualidades de las estampas registradas por César Loustau y verificar el nivel alcanzado por los colegas de Uruguay en la primera mitad del siglo XX.

luisjgrossman@gmail.com

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