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En medio del dolor, la solidaridad no fue olvidada

La emotiva historia de una donación de órganos que permite vivir a dos niños

Información general

El corazón y el hígado de Margarita, fallecida en un accidente, salvaron a Dominique y a José

SALTA.- "Ahí está el corazón de Margarita", dijo Marina Morales al ver en la televisión a Dominique, la niña de cinco años a quien la semana pasada le realizaron un trasplante cardíaco.

Marina Morales es la tía de Margarita. Les hablaba a los hermanos de la pequeña de tres años, cuyos órganos también salvaron la vida de José, un niño venezolano de casi dos años que recibió el hígado de la pequeña fallecida en un acidente doméstico.

Marina, la tía con quien vivía Margarita y a la que todos apodan "mamá", fue la que logró convencer a su hermana Julieta de que donara los órganos de su hijita, que murió al caerse de una de las cuchetas donde dormían los niños. Es que ella sabe de angustiosas esperas: por un problema en la cadera, pasó mucho tiempo en la cama rogando que llegara una prótesis que la sacara de ese letargo.

"Sabía lo que era esperar. Además, veía en la televisión a las madres desesperadas que pedían ayuda, y eso me decidió", contó Marina a LA NACION. La mamá de Margarita, Julieta, vive en extrema indigencia. Con su quinto hijo de ocho meses en brazos, contó que ni ella ni su marido, Juan Daniel Olivares, tienen empleo. Apenas unas changas que nunca alcanzan para pagar el pan.

"Mi marido sólo lleva chatarra", explica Julieta en la galería de la humilde casa de otra de sus hermanas, en Villa Asunción, en el sector oeste de esta capital, donde vive con su quinto hijo al amparo del frío. Unas lonas viejas hacen de pared y un pozo se transformó en un baño improvisado. Una pequeña parrilla con una olla y fuego de carbón sirve para hacer la comida.

Julieta recibe $ 230 del Plan Familia, que no le alcanzan para vivir. Por eso, sus otros hijos, Cristian Alejandro (10) -discapacitado motriz-, Mauro Daniel (8) y María Rosa (6), están con su tía Marina, como lo estaba Margarita.

Muchas veces, cuando el hambre castigaba fuerte, la familia Morales-Olivares iba al comedor Casa de Nazaret. Allí, la hermana Gregoria, de la comunidad Hijas de Nuestra Señora de Luján, da de comer a 400 niños en edad escolar. También funciona una guardería que cuida a 280 chicos. El lugar fue creado por el desaparecido padre Ernesto Martearena.

Nuevo hogar

La situación familiar derivó en actuaciones judiciales y, por ello, los cuatro hermanos habían ido a su nuevo hogar, que comparten Marina y su pareja, Luis Moreno. Es una casa más amplia y con dos cuchetas para los niños. Marina recuerda que Margarita "era muy inteligente y traviesa". Y agregó: "Siempre venía a abrirme la puerta".

En el dormitorio hay dos papeles pegados en la pared y otro sobre la parte superior de la cucheta que fue una trampa mortal. "Se subía para llegar al techo del ropero, pero siempre lo hacía por la escalera", recordó Moreno. El sábado 12, por la tarde, comenzó a subir por el respaldo de los pies y cayó desde menos de un metro de altura. Se dio un golpe en la cabeza. Sólo la vio su hermanita María, muy parecida a ella, que contó que dio con la frente.

Su tía la llevó en ómnibus al Hospital de Niños, donde llegó despierta. En la madrugada del domingo la operaron y otra vez el lunes, pero no pudieron salvarla.

Marina sabía de donaciones, de modo de que cuando el Cucai fue a verla ya estaba pensando en esa posibilidad, pero quedó en consultar con su esposo y con los padres de Margarita. Finalmente, aceptaron y se hizo la ablación.

Según informó el coordinador del Cucai Salta, el doctor Raúl Ríos, el miércoles llegaron 11 profesionales de los hospitales Garrahan e Italiano y de la Fundación Favaloro para ablacionar el corazón, el hígado, los intestinos y el block renopancreático.

La madre comentó que "si bien es mucho el dolor por la muerte de una hija, es bueno que se pueda donar para ayudar a otras familias". Marina afirmó que es un modo "de permitir que parte de los seres queridos queden con uno, porque algo de ellos estará presente. Veo a Dominique tan vivaz y recuerdo a Margarita", dijo emocionada. .

Por Carlos F. Pastrana Para LA NACION
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