Faltan 10 días
Fuerte y tenso debate entre los candidatos porteños
Mauricio Macri, Jorge Telerman y Daniel Filmus discutieron en TV durante dos horas; hubo propuestas livianas y acusaciones, pero no golpes bajos
Las mismas particularidades que guiaron la campaña se repitieron anoche en el debate electoral que enfrentó a Mauricio Macri, Jorge Telerman y Daniel Filmus. Los tres candidatos a los que las encuestas adjudican posibilidades de éxito compusieron, ante las cámaras de TV, 10 días antes de los comicios porteños, un escenario de tono agresivo, tenso, con abuso de recursos marketineros y propuestas poco profundas, aunque sin golpes bajos.
En los estudios del programa A dos voces , de la señal de cable TN, Mauricio Macri (Pro) intentó mantenerse al margen de cualquier discusión. Más que ganar votos, buscó contener a su electorado. Jorge Telerman (Más Buenos Aires) quiso mostrarse independiente del poder central, acusó a Daniel Filmus (Frente para la Victoria) de ser algo así como un títere de la Casa Rosada, y se opuso ideológicamente a Macri. Filmus, finalmente, también se distanció de Macri y pretendió mostrar a Telerman como un gobernante de ideas zigzagueantes y superfluas.
El debate se dividió en cuatro segmentos: en cada uno, los candidatos hicieron primero sus propuestas, y luego se prestaron a un intercambio de opiniones de 9 minutos. Sin embargo, salvo cuando el tema fue la seguridad, los tres se ocuparon más de buscar golpes de efecto, humoradas o chicanas antes que de debatir sobre las ideas expuestas.
Fue Filmus el primero en enfrentar la cámara solo. Entonces, soltó un discurso de total pertenencia al kirchnerismo: "Esta es una oportunidad histórica, estamos creciendo al 9 por ciento anual, es tiempo de hacer grandes obras".
Siguió Macri. "Las prioridades serán la inclusión social, y la educación y la salud públicas", juró. Como indican los libros de marketing político, tomó las banderas de sus rivales y rechazó así, de movida, cualquier acusación sobre el ejercicio de políticas liberales.
Telerman, por último, dijo que un "delegado del Gobierno" -por Filmus- y "un hombre que quiere convertir al Estado en una de sus empresas familiares" -por Macri- no estaban en condiciones de conducir la ciudad.
Desde allí, el debate se dividió en temas. Primero, el perfil productivo de la ciudad. Macri propuso hablar de villas y dijo que había que urbanizar los asentamientos, pero Filmus, sólido en la retención de estadísticas, se lo reprochó: "No se puede guitarrear con las villas. Concretamente, hay que construir 20.000 viviendas".
"Es lo que nosotros estamos haciendo", se adelantó Telerman. La hipótesis de que muchas de las propuestas de los demás estaban siendo realizadas por su gestión sería, en las dos horas del debate, uno de los argumentos más usados por el jefe de gobierno.
Macri buscó instalar su perfil de hacedor. "Ustedes hablan de 20.000 viviendas, pero en los últimos 10 años no se hicieron ni 8000. Hay que saber gestionar", ensayó. Intentó instalar la idea de que Filmus y Telerman habían participado en los últimos gobiernos de la ciudad y que estaban casi inhabilitados para prometer lo que en 11 años de autonomía porteña nadie hizo.
Macri cambió de tema y prometió: "Subsidiaremos a las pymes que tomen mayores de 55 años", largó. Filmus se opuso, otra vez, con datos duros: "Mauricio, mirá las estadísticas; el problema de empleo hoy lo tienen los jóvenes". Macri evitó el roce.
Llegó el corte y varios asesores se acercaron a Macri y a Filmus para contarles qué hacían bien y qué debían corregir. Telerman pidió ver a su mujer, Eva, a quien dio unos cuantos piquitos de cara a los fotógrafos.
Volvieron a encenderse las luces y el tema elegido fue la seguridad. Todos pidieron el traspaso de la policía. Telerman puso en evidencia su plan de ningunear a Filmus: "Vos, Daniel, querés la policía, pero tus jefes, no".
Macri prometió "incrementar las partidas del área del 10 al 20 por ciento del presupuesto". Primero lo cruzó Filmus: "El presupuesto de seguridad está muy lejos del 10 por ciento". Se agregó Telerman: "Señor, no le crea a Macri. Ve mucho la serie 24 y confunde la realidad con la ficción".
Macri salió del enredo y pidió un banco de ADN para reconocer violadores. Telerman lo acusó de querer violar los derechos humanos.
El duelo central
El tercer bloque fue para transporte, salud y educación. "Yo estoy haciendo las obras en las escuelas que vos no hiciste, Daniel", le dijo a Filmus. Pero la chicana se invirtió.
Respondió Filmus: "El gobierno de la ciudad publicó una solicitada con sus obras. Una de ellas es el camino de la Ribera. Decime, Jorge, ¿sabés dónde queda?", preguntó Filmus. Telerman salió por la tangente. Filmus insistió: "No me respondiste". Otra vez, Telerman evitó la respuesta. Hasta que Filmus gritó: "Pero, ¿dónde queda?" "En la ribera", cayó Telerman en la trampa. "No, en Avellaneda. ¿El gobierno porteño está pagando una obra en Avellaneda?"
Telerman quiso explicar que se trataba de unos puentes que unían la Capital con el conurbano, pero no se mostró convincente. Macri, con un cartelito que decía "por cada agresión una propuesta" no se metió.
El último ítem fue el espacio público. Telerman quiso retomar el dominio del principio. "Ustedes proponen contenedores; yo ya los traje." Filmus le cambió el tema: "Jorge, decís que yo soy un títere y acá tengo una entrevista que te hicieron en la que decías que querías ser el candidato de Kirchner. Ni de títere te aceptaron".
Después, las chicanas fueron para el líder de Pro. "No fuiste nunca al Congreso. Querés cambiar las cosas y cuando tuviste la oportunidad de hacerlo, faltaste", le dijo Filmus. "¿Para qué voy a ir, si ustedes [por el Gobierno] ni dialogan?", respondió. Le dejaron el campo a Telerman: "Muchachos, hay que ir y también hay que dialogar".
El debate se fue así con chicanas, agresividad, tensión y estrategias bien delimitadas. En un clima similar al que hasta aquí traía la campaña. .
Por José Ignacio LladósDe la Redacción de LA NACION
