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“No me gusta ver a España entre Chávez y Castro”

José María Aznar opinó que su país debe recuperar peso en América latina

Martes 29 de mayo de 2007

Bajó del avión cansado pero sonriente. Su Partido Popular acababa de lograr un “gran éxito” en las elecciones regionales de anteayer.

Ahora está convencido de que en menos de un año España volverá a ser gobernada por la derecha, porque “debe recuperar las ambiciones” y debe ser nuevamente un “factor de expansión de la libertad” en el resto del mundo, especialmente en América latina.

De visita en la Argentina, José María Aznar, ex presidente del gobierno español, criticó el avance del populismo “como el de Hugo Chávez”. Y, en una entrevista con LA NACION, opinó que España debería ser un contrapeso de los gobiernos autoritarios y totalitarios en la región.

“No me gusta ver a España entre Chávez y [Fidel] Castro. Me gusta ver a España como factor de expansión de las libertades. Y España ha hecho un giro en su política y debe recuperar lo que significa la política de expansión de la libertad”, dijo Aznar.

El ex mandatario, que hoy se reunirá con el presidente Néstor Kirchner, advirtió que su país ha perdido influencia en la región y que las relaciones entre América latina y la Unión Europea “no pasan por su mejor momento”.

Agregó que, para revitalizar los lazos, España debe dejar de mirarse a sí misma, mientras que “los grandes países de América latina también deberían hacer más" por integrarse a Occidente de una buena vez. Aznar llegó al país para presentar un informe sobre la región de la Fundación para el Análisis y los Estudios Sociales (FAES) y la Fundación Pensar.

-¿Cuál es su diagnóstico de América latina hoy?

-La región debe recuperar el valor de la libertad, salir al paso de los populismos, de los nuevos riesgos de América latina. ¿Cuáles son esos riesgos? El retorno del populismo, la búsqueda, el "socialismo del siglo XXI", que es lo que aleja a Iberoamérica del mundo de la prosperidad, del progreso.

-¿En este momento ve a Iberoamérica más cerca o más lejos del mundo occidental?

-En este momento, en términos de crecimiento económico, la veo más cerca. El crecimiento es un hecho innegable. Compartimos los mismos valores, las mismas ideas, las mismas costumbres, pero lo que ahora hace falta es no equivocarnos de fórmulas políticas.

-¿Dónde ve ubicada a la Argentina en ese panorama?

-La veo con esperanza. Son innegables los años de crecimiento que ha tenido el país, la superación de una situación de enorme dificultad, pero otra cosa distinta es la permanencia de todo esto a futuro, fortaleciendo los sistemas institucionales. Todos los países latinoamericanos necesitan un fortalecimiento institucional.

- ¿Entonces hoy América latina es parte de Occidente?

-Hoy no está, pero debe estar. Hay piezas aisladas -México, Chile-, pero la región en conjunto, no.

-En la región, hay líderes polémicos y populistas, pero elegidos por el voto y con victorias abrumadoras. ¿Cómo evalúa ese fenómeno?

-Bueno, en el mundo hay claros ejemplos de cómo se usa el sistema democrático para alcanzar el poder y luego desvirtuar los mecanismos democráticos. Yo creo que la base está en la expansión de la libertad, que es lo que no sucede en Venezuela.

- Pero si en Venezuela es tan cuestionable el gobierno, ¿por qué se exporta tan fácilmente el modelo a otros países, como Bolivia y Ecuador ?

-Digamos que es una exportación limitada, es una exportación que no ha enfrentado también un núcleo opositor fuerte y una oposición que sepa cuál debe ser el rol de América latina en el mundo, cuál debe ser la expansión de la libertad, es decir, todo lo que debe ser combatir el populismo, combatir eso que se llama el "socialismo del siglo XXI", que son esas fórmulas marxistas que se intentan aplicar en Venezuela y en otros países. Digamos que todos aquellos que sienten la libertad en retroceso deben hacer un esfuerzo en ese sentido.

-¿Cómo ve las relaciones entre una Europa cada vez más conservadora y una América latina cada vez más populista?

-Bueno, las relaciones no están en su mejor momento, pero van a depender mucho de lo que los propios latinoamericanos quieran hacer. Si el camino que emprenden es de estabilidad y democracia, pues la relación será más fácil. Si se vuelve hacia atrás, hacia el populismo, no habrá relaciones estables.

- ¿Por qué no están en su mejor momento esas relaciones?

-Fundamentalmente porque hay países que deben cumplir una función esencial de puente, y si esos países están concentrados en problemas internos, como es el caso de España, pues entonces no viven su mejor momento. Y creo que de parte de los grandes países de América latina también se puede hacer más.

-¿Qué rol tiene España en esa relación?

-A mí me gustaría que lo que significa el compromiso de España con la idea de la expansión latinoamericana y con lo que significa poner coto a los intentos autoritarios o totalitarios en la región fuera absolutamente prioritario. No me gusta ver a España entre Chávez y Castro. Me gusta ver a España como factor de expansión de las libertades. Y España ha hecho un giro en su política y debe recuperar lo que significa la política de expansión de la libertad.

- ¿Qué representa la victoria del PP?

-Yo creo que es el comienzo de un cambio muy importante; para el Partido Popular es un gran éxito; es un gran éxito para el líder del partido, Mariano Rajoy. Y sin duda creo que marca un cambio de tendencia para España, por tanto abre una puerta muy importante a un cambio, a un cambio político.

- También otro dirigente del PP sobresalió ayer (por anteayer), Alberto Ruiz Gallardón (alcalde de Madrid). ¿Quién va a ser el próximo candidato del PP, Gallardón o Rajoy?

-Sin duda que Rajoy es el candidato del PP y estoy convencido de que también va a ser jefe de gobierno.

-Si, según usted, el gobierno de Zapatero rompió con los legados de la tradición, ¿por qué el PP no obtuvo una victoria más abultada?

-De hecho es la primera vez que un gobierno llega al poder y luego pierde las elecciones locales. Y eso es muy significativo. Y, en segundo lugar, es una regla bastante aceptada en la democracia española que quien gana las elecciones locales gana las generales. Ese es un dato para el optimismo.

-Cuando uno ve al presidente George W. Bush tan aislado políticamente por su actitud hacia Irak, ¿qué sensación le produce a usted, que fue su aliado?

-Yo creo que sus valores, su legado -el de la lucha por la democracia- es un legado positivo y que es un legado muy digno. Hoy en este momento hay más democracias en el mundo que en cualquier otro momento de la historia.

Por Inés Capdevila De la Redacción de LA NACION

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