Introducción al espionaje

Qué se pide y qué se ofrece en las escuelas de detectives

Viernes 01 de junio de 2007

Para obtener pruebas en casos de sospecha de infidelidad amorosa. Para investigar a empleados poco leales, o posibles empleados a punto de ser tomados. Para buscar a gente desaparecida. Para todo eso se necesitan detectives. Algunos fueron atraídos por anuncios como Ingrese al fascinante mundo del espionaje, el crimen y las investigaciones secretas , como invita uno de los cursos que se ofrecen en nuestro país para convertirse en detective privado.

Y aunque ya no exista la Primera Escuela Argentina de Detectives, que funcionaba en Diagonal Norte al 800 y ofrecía cursos por correo, la era digital trajo cantidad de cursos on line y semipresenciales, y muchos de los contenidos se han modificado.

Tal vez porque -con pocas excepciones, como la 99 y la racional Miss Marple- los detectives inspiradores de la ficción siempre han sido hombres, son ellos los que más estudian para ser detectives. "Aunque también hay mujeres abogadas que quieren saber cómo obtener pruebas para los juicios y abuelos de 70 años que estudian con sus nietos", indica Miguel Angel Maiolino, director de la academia Newbery, que desde su página www.detectivesnewbery.com.ar (de abogados y detectives asociados) recibe al visitante con una mecha consumiéndose y la música de Misión Imposible .

Para convertirse en detective no habría un requisito excluyente. O sí. Depende de la academia, en realidad: "Para estudiar con nosotros hay que ser mayor de edad y no tener antecedentes penales. No se requieren estudios previos", especifica Maiolino. Pero, a su turno, el detective Raúl Enrique Bibiano hila más fino: el interesado en convertirse en espía "tiene que contar con una personalidad algo especial: ser muy paciente, porque la investigación requiere de un 50 por ciento de paciencia, un 40 por ciento de ciencia y un 10 por ciento de imaginación". Bibiano -que muestra su diploma carioca del Instituto de Investigaciones Científicas y Criminales de 1982- se especializa en la búsqueda de gente desaparecida. "Excluidos temas de infidelidad conyugal. Recurra a un psicólogo o abogado para encontrar su solución de pareja", anuncia en www.raulenriquebibiano.tripod.com .

Su colega Mario Aguirre Horn, en tanto, va más allá en cuanto a qué se necesita para ser detective: "Es importante hablar varios idiomas, pero lo esencial es tener vocación y una intachable ética profesional". El se especializa en lo que llama "control de menores" (básicamente, informar a padres sobre sus hijos) y estudió en 1982 en la Primera Escuela Argentina de Detectives (Peadd).

Materias del misterio

A los egresados ya nadie les regala lupas, anotadores y lapiceras, como sí lo hacían en el curso por correspondencia que se promocionaba en la revista Andanzas de Patoruzú en los años 60 y 70.

Ahora uno puede estudiar, por ejemplo, en la Drakonx Academy, con sede en California, Estados Unidos, que ofrece capacitación vía Internet. Ahí, ser un detective cuesta 350 dólares y aprobar algún examen. En www.drakonksacademy.com se lee: "El detective privado es un profesional especializado en la búsqueda de la verdad, capacitado para ver donde otros no ven, escuchar donde otros no escuchan y resolver lo que para otros es un misterio, una duda, una sospecha..." Así, para entrenar correctamente a sus estudiantes, su programa de estudios incluye materias como seguimientos, vigilancias, infiltración, interrogatorio encubierto, tecnología electrónica, investigaciones en Internet, investigaciones civiles, penales, empresariales, y creación y desarrollo de una agencia de investigaciones privadas. También se estudia Análisis del lenguaje corporal (detección de conductas sospechosas) e Introducción al espionaje y contraespionaje electrónico.

"El estudiante egresa con un diploma y una credencial de Inteligencia Privada en Investigación y Seguridad", señala Fernando Alvarez, el director de Drakonx Academy.

En la Academia Newbery, en tanto, se enseñan fotografía, filmación y cómo realizar una cámara oculta. "Además -instruye Maioli-, damos consejos de cómo camuflarse, aunque ahora ya no es tan necesario aprender a disfrazarse, porque contamos con una red de espías de distintos orígenes que sirven para cada tipo de trabajo."

María Valeria Buquiere

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