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García Belsunce: no se definió la marca del arma del crimen

Los proyectiles estaban abollados

Sábado 02 de junio de 2007
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LA NACION

Los peritos balísticos de la Dirección Nacional de Policía Científica de la Gendarmería no lograron determinar la marca del arma con la que mataron a María Marta García Belsunce.

Según informaron a LA NACION fuentes de dicha fuerza de seguridad, los análisis establecieron que, "debido a que los proyectiles encontrados en el cuerpo de la víctima estaban abollados, no se pudo determinar la marca del revólver calibre 32 con el que fueron disparados".

Ese informe será presentado oficialmente el martes próximo por los peritos de Gendarmería que tendrán que declarar como testigos en el juicio oral que se realiza contra Carlos Carrascosa, acusado de ser el presunto coautor del homicidio de su esposa, ocurrido el 27 de octubre de 2002 en una casa del country Carmel, de Pilar.

Los proyectiles fueron sometidos a estudios después de que, durante el juicio, el fiscal revelara que había descubierto que Horacio Ognio, un sobrino de Carrascosa que vive Corrientes, no había declarado ante el Registro Nacional de Armas (Renar) todas sus armas. Entre ellas, figuraba un revólver calibre 32 marca Orbea.

Molina Pico abonaba la sospecha de que esa arma pudo haber sido la que se utilizó en el crimen y, por eso, no había sido incluida en la lista que el organismo le pidió a Ognio en marzo pasado.

Debido al resultado del peritaje, el fiscal tendrá una prueba menos para acusar a Carrascosa, ya que sólo se conoce el calibre del revólver, debido a que nunca se encontró el arma homicida.

Los informantes explicaron que otro de los factores que impidió identificar la marca del arma fue la poca profundidad de las estrías encontradas en los proyectiles, que son las marcas en forma de espiral que deja el cañón de un arma de fuego alrededor de una bala.

El análisis de la cantidad de dichas improntas, su profundidad, el ancho y si giran hacia la derecha o hacia la izquierda permite a los peritos balísticos determinar con qué marcas de revólveres serían compatibles esas estrías.

Huella irrepetible

Esas huellas quedan en los proyectiles debido a la rosca que tiene cada cañón de un revólver o de una pistola. Los cañones cuentan con esa rosca para que el proyectil gire sobre su eje y vaya derecho hacia el blanco. Esto produce un efecto similar al de una la pelota de rugby cuando es lanzada por un medio scrum. Cada cañón deja una marca única e irrepetible, como si fuera una huella digital.

Todos los gabinetes de policía científica del mundo cuentan con un vademecum de estrías con el que se comparan las características de las balas, pero, en este caso, el mal estado de los proyectiles impidió realizar el peritaje.

Otro punto de los análisis, que habían sido solicitados por los abogados defensores de Carrascosa, apuntaba a que se determinara si los proyectiles calibre 32 podían ser disparados con un revólver calibre 38, similar al que utilizaban los vigiladores de la empresa que custodiaba el country Carmel.

El análisis concluyó que esa posibilidad se podía concretar, pero los proyectiles deberían ser acondicionados especialmente y las marcas serían distintas de las que se hallaron en las balas extraídas del cráneo de la víctima y a las que tenía el pituto que fue arrojado por el inodoro.

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