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Arrasó Macri: le sacó 22 puntos a Filmus, y habrá ballottage

Lunes 04 de junio de 2007

Mauricio Macri vivió su noche de gloria política. Arrasó en la primera vuelta de las elecciones porteñas con el 45,6 por ciento de los votos y se acercó más que nunca a cumplir su sueño de gobernar. Casi 22 puntos detrás lo siguió el kirchnerista Daniel Filmus, que igual festejó como una victoria el desenlace de su duelo con el jefe de gobierno, Jorge Telerman.

El domingo 24, Macri y Filmus tienen cita para decidir en un ballottage quién ejercerá el poder en la ciudad a partir del 10 de diciembre. El propio presidente Kirchner impulsó a su candidato a seguir en carrera pese a la enorme desventaja: queda esperar tres semanas de una disputa sin precedente entre el gobierno nacional y un opositor fortalecido.

En la remontada de Filmus influyó la cosecha de Aníbal Ibarra, que después de la destitución que sufrió hace un año por el caso Cromagnon tuvo su revancha personal al sacar 13 puntos con su lista legislativa.

El misterio que envolvió la política porteña los últimos seis meses se develó en un suspiro, cuando a las 21 –tres horas después del cierre de las urnas– el gobierno de la ciudad liberó los primeros cómputos oficiales: 45 puntos para Macri, 24 para Filmus y 20 para Telerman. Era el 10% de las mesas, pero variarían poco hasta el final del escrutinio. De todos modos, los sondeos en boca de urna ya habían anticipado el resultado.

Unos minutos después, Macri apareció en público. Casi llora, emocionado junto a su compañera de fórmula, Gabriela Michetti. “Quiero agradecer a los vecinos. Hoy en Buenos Aires ganó el cambio”, dijo. En ese momento se superponía en las pantallas de TV la imagen –sin sonido– de un Telerman serio como pocas veces, que empezaba a reconocer en cuotas su derrota total.

Quedaba una incógnita, que podía ser la noticia del día. ¿Qué diría Filmus? Existían versiones sobre una posible renuncia a la segunda vuelta. Pero no. Apenas Macri terminó su festejo televisado, el candidato del Presidente irrumpió a plantear su desafío. "Una gran mayoría no estuvo de acuerdo con este proyecto de país que obtuvo el primer lugar. ¡Vamos a ganar el 24!"

El enfrentamiento ideológico será el arma elegida por el kirchnerismo para descontar la diferencia. Parece difícil: no hay antecedentes en América latina de un vuelco electoral con diferencias mayores a 10 puntos. Pero todas las principales figuras del Gobierno dejaron en claro ayer que ganarle a Macri será un objetivo prioritario, previo al lanzamiento de la campaña presidencial.

Las elecciones en la ciudad dejaron otros ganadores y perdedores. De un lado quedó Ibarra. Tuvo un amargo comienzo del día, cuando un grupo de padres de víctimas de Cromagnon lo agredió en la escuela a la que fue a votar. Pero terminó celebrando. No sólo entrará en la Legislatura que lo destituyó el año pasado, sino que lo hará con otros cuatro de sus compañeros de lista. Sacó casi cuatro puntos más que la otra boleta que acompañaba a Filmus y que lideraba el ministro de Salud, Ginés González García.

Del otro lado, Elisa Carrió. La candidata presidencial de la Coalición Cívica no pudo empujar a Telerman hacia el ballottage, consiguió sólo el 8 por ciento con su lista de legisladores (2 bancas) y llega debilitada a la pelea de octubre.

Carrió intentó ejercer el optimismo en la derrota y se mostró convencida del triunfo definitivo de Macri: "No puedo dejar de estar feliz por la amplia victoria de la oposición en la Capital. Un opositor va a gobernar la ciudad y nosotros pelearemos por la presidencia". Eran las 22.30 y ya la tendencia era definitiva.

Los números oficiales aportaban otro costado de la victoria macrista. Su partido se quedaba con 15 de las 30 bancas en juego y eso le garantiza un bloque cercano a la mayoría a partir de la renovación de diciembre.

De la carrera por la Legislatura emergió como otra vencedora la dirigente de izquierda Patricia Walsh, que obtenía una banca al ganar la pelea por el cuarto lugar. Su lista de legisladores sacó el 4 por ciento (3% para la jefatura de gobierno). Claudio Lozano, de Buenos Aires para Todos, quedó quinto, con casi el 3 por ciento. Y con ese desempeño, su candidato a legislador Martín Hourest también se ganaba un lugar. Las otras 13 boletas en competencia sumadas no llegaron a cinco puntos.

Al cierre del escrutinio provisional, surgió otro dato llamativo: más del 30 por ciento de los electores habilitados no concurrió a votar. En cambio, fue bajo el número de votos en blanco o impugnados. Algo más del 3 por ciento.

El traspaso

Los votantes de las fuerzas minoritarias cobraban un valor especial ante la previsión de un ballottage en el que a Macri le faltaron apenas 60.000 votos para cruzar la barrera del triunfo definitivo.

Algunas pistas: Walsh y la mayoría de las fuerzas de la izquierda ya anunciaron que no apoyarán a ninguno de los contendientes del domingo 24. Los dichos de Carrió podrían interpretarse como un apoyo tácito a Macri.

¿Y Telerman? Cuando a las 22.50 terminó por reconocer su caída, dijo que en los próximos días anunciará cuál será la posición de su sector en el ballottage.

Algún mensaje igual podía deducirse de la autocrítica con la que el jefe de gobierno asumió el resultado. "La fórmula que obtuvo ese triunfo tan contundente lo hizo a partir de comunicar sus propuestas a la sociedad. Las otras dos fórmulas nos quedamos en una discusión que no era lo que la sociedad reclamaba", dijo.

A Telerman le esperan seis meses de mandato en condiciones precarias de poder.

Tal vez por el temor a ese escenario aciago, el jefe de gobierno hizo movimientos desesperados por revivir las esperanzas. A las 19.35, había aparecido en persona en el comando de campaña para anunciar: "La fórmula Jorge Telerman-Enrique Olivera estaría entrando en el ballottage".

Una hora después, su compañero Olivera quiso mantener el hechizo, pero le costó bastante. En su intento de felicitar a Macri y a Michetti por el triunfo, les deseó "buena suerte en su futuro gobierno".

Los telermanistas se desplomaron. Y el búnker de los Kirchner explotó en júbilo. Medio gobierno desfilaba por el piso 16 del hotel Panamericano y cuando los cómputos oficiales empezaban a confirmar las primicias de los encuestadores se anunció que Cristina Kirchner aparecería en la escena de los festejos.

Así ocurrió. Cuando los números eran irrefutables, Filmus salió eufórico a un balcón del hotel con la primera dama y casi segura candidata presidencial. Todo un anticipo de una pelea que ya empezó.

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