Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Nace la nueva joya de Apple: el iPhone

Un celular que será revolucionario

Sábado 16 de junio de 2007
SEGUIR
LA NACION

Una de las razones del sonoro éxito del reproductor de música digital de Apple, el iPod, es que -como la primera Mac, en 1984- prestó atención a los detalles humanos. El iPod no iba a oírse mejor que sus rivales, ni sus baterías habrían de durar más, ni cargarían más rápido. El iPod iba a ser mucho, pero mucho más fácil de usar que sus predecesores. Pero no sólo eso, y he aquí la parte más humana de todas: usar un iPod habría de ser un placer.

Esto, que podría parecerle al técnico una cuestión menor, propulsó el pequeño y pálido equipo (los hay de otros colores, es verdad) al dominio absoluto del hardware de audio digital, se convirtió en el producto más vendido en la historia de Apple e impuso en tiempo récord el servicio de venta de música por Internet iTunes.

Así que cuando Steve Jobs, fundador de Apple, anunció que el 29 de junio lanzaría el iPhone, muchos encumbrados ejecutivos de empresas sintieron un escalofrío en la espina dorsal. No pocos deben haber echado un desasosegado vistazo a sus inversiones bursátiles en telefonía; otros, más avisados, a todo su portafolio de valores tecnológicos.

El iPhone es un teléfono celular. Puede reproducir música; permite conectarse a Internet de forma inalámbrica y mostrar páginas web. Saca fotos y filma. Tiene e-mail y reproduce videos. Posee "genes" de iPod y algo de Blackberry. Pero nada de esto inquietaría al de por sí cambiante paisaje digital.

Si todo el mundo está hablando del iPhone es porque viene de la mano de Steve Jobs. Unos temen a este Midas del diseño; otros, más memoriosos, saben que en tecnología las cosas no suelen ser simples. La tripulación de Apple tiende a hacer apuestas formidables en tapetes indóciles. Y el iPhone es una de las más altas que se hayan visto. Así que también podría fracasar catastróficamente.

El todavía nonato celular web multimedia de Apple es todo pantalla. Nunca se había visto algo así, y la jugada lleva el inconfundible sello de Jobs; tampoco se habían visto computadoras translúcidas hasta 1998, y las iMac fueron un boom.

Ninguna compañía se había atrevido a lanzar un teléfono que, salvo por un único botón real, se maneja exclusivamente por medio de una pantalla sensible al tacto. Claro que esa pantalla de 8,9 centímetros (en diagonal) es un prodigio de la tecnología. El iPhone nació de las investigaciones de Apple en displays y, aunque originalmente la idea era resucitar el Newton (aquel antepasado fallido de las palm, esa apuesta que salió mal), parece ser que Jobs optó por mirar a otra dirección y puso las fichas en los celulares.

Las demostraciones del iPhone parecen tomadas de una película de ciencia ficción ( www.apple.com/iphone/ads/ad1/ ). La pantalla no es ciertamente la que padecemos en cajeros automáticos y quioscos de shopping. Por ejemplo, las páginas de contactos del iPhone se arrastran como si fueran una hoja de papel; las tapas de los discos se hojean como en una batea. Impresiona, como mínimo, y es lo más intuitivo hayamos visto hasta ahora, con cierto aire de la notable interfaz Surface de Microsoft ( www.microsoft.com/surface/ ). El único botón real del iPhone sólo sirve para desplegar el menú inicial.

Defectos

No está libre de defectos, sin embargo. Habrá dos modelos de iPhone: uno de 4 y otro de 8 gigabytes; no es mucho. El primero costará en los Estados Unidos 499 dólares; el segundo, 599. Un precio excesivo, por varios motivos. Primero, porque este valor no incluye el servicio. Segundo, porque en los Estados Unidos se disfruta de un bien que no existe en la Argentina, la portabilidad numérica, es decir, los clientes conservan su número, independientemente de la empresa con la que contraten el servicio. Y para poder comprar un iPhone habrá que someterse a un plan de dos años con la única compañía que lo venderá, al menos al principio: AT&T Mobility.

A finales de 2007 llegará a Europa y en 2008 a Asia. Consultada por LA NACION, la vocera de Apple para América latina dijo que no tenían ninguna información sobre cuándo llegaría el iPhone al país.

Faltan trece días. El iPhone podría ser un digno hijo del iPod; superarlo, tal vez, o todo lo contrario. Ahora sólo podemos estar seguros de una cosa: a Steve Jobs, coraje no le falta.

Te puede interesar