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Peñas folklóricas: un fenómeno bien porteño

Información general

Música y comidas típicas son el atractivo de estos lugares

Invitados por la música tradicional, la "buena onda" y las guitarras, cada vez son más los que se acercan por las noches a las peñas folklóricas de la ciudad de Buenos Aires.

Antes, las noches de comida autóctona y las guitarreadas estaban reservadas a un público específico y joven. Ahora, grupos de hombres y mujeres de más de 50 años se acercan sin miedo a las peñas, agrupadas, en su mayoría, en el barrio porteño de Palermo.

Tampoco parece ser un fenómeno exclusivo de quienes vienen del interior del país a estudiar o de los porteños relacionados con el campo. Ciudadanos de todos lados se acercan a pasar un tiempo cobijados en las tradiciones del campo argentino, que en estos lugares abundan. Incluso los extranjeros, antes abonados exclusivamente al tango, conocen la "otra" música tradicional argentina en visitas que auspician las agencias de turismo.

Sentada a una mesa en La peña de los Chillado, Victoria Sibilla, estudiante de medicina, de 25 años, prefiere la simplicidad a la hora de explicar lo que se vive allí: "La peña me parece muy divertida, porque puedo hablar con mucha gente y escuchar folklore". Victoria vive en Colegiales y llegó por una amiga del interior. "Me encanta la onda del campo", destaca.

Coincide Ignacio Seré, porteño, de 23 años, quien dice no haber ido en busca del "cambio cultural" o la "vuelta a las tradiciones", explicaciones típicas a las que acuden los dueños de las peñas a la hora de explicar qué es lo que atrae a la gente a estos pequeños templos del folklore.

Los jueves, en las peñas, la noche es de los universitarios. Se agrupan de a seis o siete. Hay cerveza o vino tinto en los vasos de todos y una guitarra en el regazo de quien será el centro de atención por un rato.

"Acá se conocen chicas lindas." Con esa frase, Juan Cruz Vázquez, correntino, de 25 años, revela el motivo que lo lleva a las peñas. "Además, vengo con mi gente y puedo escuchar folklore, que es parte de nuestras raíces", agregó, rodeado de amigos.

Juan Chillado Biaus es el dueño de la peña que lleva su apellido: "Cada vez hay más gente. En la última parte del año pasado y en lo que va de 2007 se duplicó el público".

La peña de los Chillado está en el corazón de Palermo, en Uriarte 2426. A unas pocas cuadras, en Borges 2180, está Los Cardones y, bien cerquita, en Güemes 3657, La peña del Colorado. Además, en el sitio www . folkloreclub.com.ar, que recibe 70.000 visitas por mes, se anuncian por lo menos 90 peñas "itinerantes" cada 30 días.

Al ruedo

El chamamé suena y el ritmo se vuelve cada vez más rápido. Es viernes, y cuatro parejas empiezan a bailar entre las mesas, mientras el resto de la gente que había llenado Los Cardones las anima con aplausos.

El local pertenece a Belén Aragón, una salteña de 32 años que saluda a casi todas las personas que entran en el lugar. "Viene cada vez más gente", se entusiasma Belén, que recibe por noche entre 400 y 600 personas.

En La peña del Colorado también se disfruta de lo que se genera alrededor de la música, la comida y la bebida. "Tuvimos que empezar a abrir todos los días. Antes era sólo el fin de semana, hoy tenemos entre 400 y 500 personas cada noche", dice Esteban López, "el Colorado", dueño de la peña que funciona desde hace 10 años. .

Por A. Fernández Cronenbold De la Redacción de LA NACION
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