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El debate sobre la inmigración ilegal se extiende a la región

El Mundo

Los irregulares preocupan a varios países latinoamericanos

Por   | LA NACION

La imagen de miles de latinoamericanos que intentan atravesar clandestinamente la frontera entre Estados Unidos y México es bastante familiar. Menos conocido es que esa misma situación se repite, casi con exactitud, en la otra frontera mexicana, la del sur. El año pasado, las autoridades mexicanas detuvieron a 183.000 indocumentados, casi la mitad de ellos guatemaltecos.

La preocupación por la inmigración ilegal no es patrimonio exclusivo de Estados Unidos, que desde hace semanas debate una reforma migratoria (ver aparte). La situación de los indocumentados también es tema de discusión en América latina, donde muchos países están delineando nuevas políticas.

Un informe presentado por el Congreso norteamericano hace dos meses concluye que México es uno de los países que mayores castigos aplica. La entrada ilegal es considerada un delito penal -en Estados Unidos es un delito civil- y sanciona la reincidencia con hasta diez años de cárcel.

México enfrenta una coyuntura singular, ya que muchos ilegales lo usan como una escala para luego poder ingresar a Estados Unidos. En febrero de este año, tras una detención masiva, diversas organizaciones sociales y la Iglesia católica criticaron el trato que reciben los ilegales y pidieron al gobierno que reformulara su política.

Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, hay 3 millones de migrantes interregionales, es decir, entre países de América latina. La mayoría son indocumentados que van en busca de mejores salarios y que, al igual que en Estados Unidos, suelen ser acusados de quitarle trabajo a la población local y de abusar de los sistemas de educación y salud pública.

El crecimiento económico y la estabilidad política de los últimos años han convertido a Chile en un nuevo polo de atracción, principalmente para miles de peruanos, muchos de los cuales ingresan clandestinamente.

"A partir de 1996, Chile comenzó a recibir una cantidad de inmigrantes muy importante", dijo a LA NACION Jorge Muñoz, coordinador de proyectos de la sede en Santiago de la Organización Internacional para las Migraciones.

Las cifras del censo de 2002 señalan que la población extranjera aumentó un 75% con respecto al censo anterior, de 1992, por lo que el gobierno de Michelle Bachelet considera urgente reformar la ley migratoria en vigor, que data de 1975.

"Actualmente se está redactando un proyecto de ley en el Ministerio del Interior, que efectivamente pretende modernizar el enfoque de la ley anterior, que es más bien restrictivo", señaló Muñoz.

Colombia es el país con mayor cantidad de emigrantes interregionales: hay 700.000 que viven en distintos países.

En los últimos años apareció una nueva categoría de emigrantes colombianos, los refugiados, que huyen de la violencia de la guerrilla y el narcotráfico. La mayoría de ellos van a Ecuador, donde se ha encendido la luz de alarma porque la situación está empujando a los ecuatorianos que viven en la frontera a otros lugares del país.

Según el presidente Rafael Correa, la violencia ha sido exacerbada por el Plan Colombia, que lleva adelante su par colombiano, Alvaro Uribe, con apoyo norteamericano, para combatir el narcotráfico. En respuesta, Correa lanzó en abril el Plan Ecuador, que apunta a ejercer un mayor control en la frontera y pretende regularizar a los miles de desplazados otorgándoles el estatus de refugiados.

Polos de atracción

El 90% de los emigrantes colombianos viven en Venezuela, que es, después de la Argentina, el país de la región que históricamente más extranjeros ha recibido. Según dijo a LA NACION Anitza Freitez, demógrafa de la Universidad Católica Andrés Bello, durante la presidencia de Hugo Chávez "no ha habido un pronunciamiento explícito con respecto a la migración, ni se ha planteado, como en otros tiempos, como un problema".

Pese a no tener una estrategia migratoria, en julio de 2004 Chávez otorgó la ciudadanía a 220.000 irregulares, la mayoría de ellos colombianos, en el marco de la llamada Misión Identidad. La oposición denunció que esa operación estuvo motivada por fines electorales: los documentos se entregaron en tiempo récord para que los nuevos ciudadanos pudieran votar en un referéndum aprobatorio contra su mandato, que tuvo lugar un mes después.

Costa Rica es otro de los países latinoamericanos que, por su excepcional estabilidad democrática, ha recibido una gran cantidad de inmigrantes.

Según un estudio realizado hace un año por la Universidad Nacional de Costa Rica, el 95% de los costarricenses tiende a ver a la inmigración como un problema y considera que el número de inmigrantes es demasiado alto. Los mayores reparos los tienen contra los 900.000 nicaragüenses que viven en el país, un tercio de ellos irregularmente. Hace dos meses, Costa Rica creó la Policía de Fronteras, una fuerza que cuenta con 1589 efectivos que tiene como principal objetivo luchar contra la inmigración ilegal.

En la Argentina

  • En la Argentina, 380.000 indocumentados están regularizando su situación gracias a la reforma migratoria aprobada en diciembre de 2003. "Fue un cambio fundamental, porque derogó la ley anterior, que era restrictiva, y estableció una política generosa, especialmente para los ciudadanos del Mercosur", explicó a LA NACION Susana Novick, investigadora del Conicet en el instituto Gino Germani de la UBA.
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