La caída de De la Rúa
Servini dejó el caso por la crisis de 2001
Por Paz Rodríguez Niell
De la Redacción de LA NACION
Fue la jueza que investigó los hechos de violencia del 20 de diciembre de 2001 en el momento mismo en que caía el gobierno de Fernando de la Rúa. Escondida detrás de una columna frente a la Plaza de Mayo, vio la represión policial y ordenó frenarla. Ayer, cinco años y medio más tarde, María Romilda Servini de Cubría se apartó la causa.
Alegó un "estado de violencia moral insalvable" generado por los "embates" de los defensores de dos de los acusados en el expediente, antiguos referentes de la Policía Federal: el ex jefe de la fuerza Rubén Santos y el ex superintendente de Investigaciones Jorge Palacios. Hoy ambos están procesados.
En un llamativo pasaje de su resolución, Servini hizo referencia a comentarios que dice haber escuchado sobre "amistades y vínculos que mantendrían Palacios y Santos con varios miembros del Poder Judicial" y denunció que se ha intentado impedir con "cualquier excusa" que se llegara "al fondo de la cuestión".
Párrafo siguiente, Servini anunció: "Por ello, me parece que lo más conveniente es mi inhibición (...) para garantizar el ejercicio pleno de los derechos de la partes".
Fue una decisión sorpresiva. Nadie esperaba que después de haber reactivado la causa, ya no quisiera seguir investigándola. En diciembre de 2006, la jueza había ampliado los procesamientos de tres de los acusados (entre ellos, Santos) y había sumado a la lista de procesados a Palacios (hoy jefe de seguridad de Boca Juniors).
"Pretenden insistir sobre la misma cuestión; esto es tratar de transformarme en jefe de policía, secretario de seguridad y en cualquier momento -permítaseme la ironía- responsable de la caída de un gobierno", sostuvo Servini en el escrito que le entregó a la Cámara.
Su presentación incluye un detallado relato de su experiencia, como jueza de turno, el 19 y 20 de diciembre de 2001. Cuenta cómo se enteró del caos y fue a la Plaza de Mayo, cómo se enfrentó con la policía y cómo descubrió que la engañaban cuando le decían que no había muertos.
Durante las protestas que marcaron el fin del gobierno de la Alianza fallecieron 30 personas. La causa que instruía Servini investiga cinco de estas muertes. Ahora, seguirá con el caso el juez Claudio Bonadío.
Para Pablo Jacoby, defensor de Santos, la decisión de Servini es inexplicable. El primer motivo que esgrimió la jueza para dejar la causa es un escrito en el que este abogado le había pedido pruebas que, según la magistrada, eran reiterativas y escondían la intención de apartarla del caso. "El escrito era de carácter absolutamente técnico", dijo ayer Jacoby.
Con una visión antagónica, Servini afirmó: "Inhibirme es la única decisión que puedo adoptar en pos de la mejor administración de justicia". .
