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Las elecciones de octubre: después del triunfo de Macri, el Gobierno apura el paso

Confirmado: la candidata será Cristina Kirchner

Política

Como la extinta agencia informativa soviética TASS, la vernácula Télam se hizo cargo anoche de dar las novedades del régimen. Confirmó la versión sobre el futuro de Cristina Kirchner: será ella, definitivamente, la candidata presidencial del oficialismo, y su lanzamiento se hará el jueves 19 de este mes, en La Plata.

No hubo conferencia de prensa para hacer público el anuncio y ningún funcionario de nivel quiso enfrentar la curiosidad de los periodistas ni, sobre todo, sus preguntas. Nada. Sólo hubo un corto cable de la agencia oficial de noticias, cuando todos los teléfonos de la nomenklatura estaban apagados o no contestaban.

La noticia, que fue adelantada ayer por el diario Clarín, pone fin a las muchas especulaciones que existieron sobre la fecha del lanzamiento de la candidatura de la senadora.

Pone fin, también, al método que encontró el presidente Néstor Kirchner para esquivar una definición en los últimos meses: "Será pingüina o pingüino", repitió hasta el cansancio sobre la candidatura presidencial del oficialismo.

La cúpula del gobierno venía evaluando la fecha del lanzamiento desde la derrota en la primera vuelta electoral en la Capital. Los análisis se volvieron frenéticos después del segundo fracaso consecutivo.

El problema no era quién de los dos Kirchner sería el candidato. Ya se sabía que la candidata presidencial de hecho era la senadora. Esa elección se hizo hace mucho tiempo (LA NACION la anticipó en noviembre del año pasado), cuando el gobierno dedujo que a Néstor Kirchner le sería más fácil ganar en octubre, pero mucho más difícil gobernar los próximos cuatro años. Además, la rutina de su desgaste tomó un ritmo acelerado en los últimos meses.

La elección de la fecha del lanzamiento llevó al Gobierno a una decisión y a una rectificación. Primero quiso llevar hasta agosto el anuncio oficial sobre lo que ya existía extraoficialmente.

El argumento de la dilación consistió en que era mejor alejar a la senadora de las polvaredas de las derrotas en la Capital y Tierra el Fuego y, si era posible, apartarla también de los estragos de la crisis energética. Cristina buscaba la perfección.

El plan habría sido perfecto, si la política tolerara la perfección. Como ella es imperfecta por naturaleza, ocurrió otra novedad después de las estridentes derrotas del penúltimo domingo.

Durante una semana interminable, Mauricio Macri se paseó campante por las primeras páginas de los diarios, ese espacio periodístico por el que Kirchner trabajó más que por ninguna otra cosa durante sus cuatro años de poder.

La prioridad no era ya buscar el "momento perfecto", que en política nunca llega, sino devolverlo a Macri a las simples páginas de información política.

Kirchner receló algo cuando se vio, hace pocos días, con el jefe electo del gobierno capitalino: la ambición de ese hombre no se encierra sólo en los límites de la Capital.

¿Y si Macri decidiera dar el salto a las presidenciales de octubre? Es mejor ganarle de mano, conjeturó. Agosto quedó, entonces, en puras divagaciones de políticos desganados. El anuncio debía hacerse cuanto antes.

Vacío de poder

Kirchner sacrificó otra cosa cuando tomó la decisión de preservar la fecha del lanzamiento. Desde hace tiempo viene presintiendo que la proclamación oficial de su esposa lo vaciaría de poder rápidamente.

Lo atormenta la sola intuición de una imagen: ver a funcionarios y políticos correr indiferentes por su despacho para acudir al de su esposa. "Dentro de poco, ni los granaderos me obedecerán", dijo recientemente, con una sonrisa que delataba cierta preocupación.

Quizá ni siquiera esté equivocado: la política se inclina siempre hacia el lado del futuro poder; deja pasar, insensible, al poder que languidece.

El "pingüinismo" perdió ayer una batalla decisiva por la conservación del poder. Los funcionarios que acompañan a Kirchner desde Santa Cruz siempre creyeron, contra todas las evidencias, que aún era posible cambiar la decisión de que fuera ella la candidata de octubre.

Cristina Kirchner ya les prometió la travesía por el desierto, que los aguarda, inexorable.

Sólo el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el canciller Jorge Taiana podrían permanecer en un eventual gobierno de la actual senadora.

Aun así, el propio Fernández es el primer promotor de un relevo total del gabinete de Kirchner, que, según dice, debería incluirlo a él también.

El matrimonio Kirchner tiene por delante una competencia fundamental por el poder, y también la redacción del contrato de convivencia en el probable poder que viene. Muchas pueden ser las especulaciones sobre qué hará y qué no hará Néstor Kirchner si su esposa fuera presidenta. "Espero que no me eche de Olivos", suele ironizar el Presidente.

Sin embargo, hay algo más elemental en ese contrato que no se redactó todavía: ¿qué cosas indispensables hará Néstor Kirchner entre el 28 de octubre y el 10 de diciembre, si la senadora fuera presidenta electa?

Muchos problemas actuales se demorarán hasta que hayan pasado las elecciones de octubre.

Esos conflictos van desde las retrasadas tarifas de la energía hasta el diferendo con Uruguay por las papeleras de Fray Bentos, que el canciller Taiana se propuso resolver antes del 10 de diciembre. ¿Hará Kirchner en 40 días lo que no hizo en cuatro años, o acaso le legará a su esposa esa herencia?

Otro problema no menor será la forma de comunicarle al mundo que la Argentina decidió, si realmente lo decidiera, trasladar del marido a la esposa el poder de la Nación.

Cristina Kirchner tiene una carrera política hecha y no ha empezado en la vida pública con las victorias nacionales de Néstor Kirchner.

Sin embargo, resultará muy complicado explicar que el país resolvió aparcar la República, aunque sea sólo por un instante histórico, para probar el gusto de una monarquía extraña y especial, en que la sucesión no se estableció entre padres e hijos, sino entre marido y mujer.

Las encuestas

  • A poco de conocerse la decisión sobre la fórmula oficial para las elecciones presidenciales, ayer varias consultoras difundieron sus datos sobre la intención de votos de la senadora Cristina Fernández en comparación con la del presidente Néstor Kirchner. CEOP la ubicó así con el 46 por ciento de intención, contra el 53,6 por ciento que alcanza el jefe del Estado. Analogías le dio a la primera dama un 46,2 por ciento y al Presidente, un 55 por ciento. En tanto, OPSM indicó que la senadora mantiene una intención de voto del 46,5 por ciento, mientras que el Presidente se alza con el 54,2 por ciento.
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