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Desaparecen las lagunas árticas

Según un estudio de la Univerdidad de Queen, en Canadá, el calentamiento global es el causante de la falta de agua

Martes 03 de julio de 2007 • 01:42
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WASHINGTON (EFE).- Muchas lagunas de baja profundidad, que fueron la fuente de agua durante miles de años en el Artico, están desapareciendo debido al calentamiento global, reveló un estudio divulgado hoy por la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

"El último umbral ecológico de un ecosistema acuático es la pérdida de agua. Estos sitios ya han cruzado ese umbral", manifestó John Smol, profesor de biología de la Universidad de Queen, en Canadá, uno de los autores del estudio.

Smol y Marianne Douglas, profesora de Ciencias de la Tierra y de la Atmósfera en la Universidad de Alberta, también en Canadá, llegaron a esa conclusión tras un estudio de las lagunas árticas iniciado en 1983.

Durante esos 24 años, los científicos registraron el descendo de los niveles de agua, cambios en la química del líquido, aumento de la evaporación y modificaciones en las precipitaciones, así como un persistente aumento de la temperatura ambiental.

Esas lagunas, principalmente en Cape Herschel, en el Alto Artico de Canadá, eran un elemento normal del paisaje, pese a que el fenómeno de su reducción se había advertido en la década pasada.

Ya en el verano del año pasado muchas de ellas se habían secado o registrado una baja sin precedente de sus niveles, señalaron los científicos.

"Fue una sorpresa ver que algunas de las mayores lagunas incluidas en nuestro estudio estaban secas en el verano", manifestó Douglas.

Según el científico, las ramificaciones ecológicas de estos cambios seguramente serán graves y se harán sentir en todo el ecosistema del ártico.

Consecuencias. Afectarán al hábitat de las aves y sus sitios de alimentación, tendrán consecuencia en la dinámica de la población de invertebrados, en la alimentación de los insectívoros, así como en la existencia de agua para beber, agregó.

"Las aguas de estas lagunas son importantes porque son el centro de la biodiversidad y de la producción de microorganismos, plantas y animales en un ambiente terrestre extremo", añadió.

"Este estudio revela el valor de los programas de observación a largo plazo", manifestó Douglas.

"Si hubiésemos llegado el año pasado a Cape Herschel, habríamos pensado que se trataba de lagunas transitorias. Pero ahora sabemos que no es así. Fueron fuentes de agua durante miles de años", añadió.

Los científicos indicaron que un resultado inmediato de la reducción en el número de lagunas de baja profundidad fue la desaparición de los humedales vecinos.

Asimismo, señalan en su estudio que en el decenio de 1980 la región se caracterizaba por humedales saturados donde el agua les llegaba hasta la cadera.

Sin embargo, en 2006 muchos se habían secado en tal medida que podían ser fácil pasto de las llamas.

"Las consecuencias ecológicas de la conversión de estos humedales de depósitos de dióxido de carbono a fuentes de ese dióxido son escalofriantes", manifestó Smol.

"Hasta ahora se nos había dicho que éramos alarmistas cuando hablábamos del calentamiento global. Ahora creemos que hemos sido demasiado optimistas", agregó.

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