Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Espectáculos

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Jueves 05 de julio de 2007 | Publicado en edición impresa

Receta simple, noble y original

 
 
 

Ratatouille (Estados Unidos/2007). Guión y dirección: Brad Bird. Codirector: Jan Pinkava. Voces (versión subtitulada): Patton Oswalt, Ian Holm, Lou Romano, Brian Dennehy, Peter Sohn, Peter O Toole, Brad Garrett y Janeane Garofalo. Fotografía: Sharon Calahan y Robert Anderson. Edición: Darren Holmes. Música: Michael Giacchino. Diseño de producción: Harley Jessup. Producción de Pixar Animation Studios, presentada por Buena Vista International, en versión original subtitulada o doblada al español. Duración: 110 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: excelente

A Remy, la rata que sale de las alcantarillas parisinas para convertirse en chef de la alta cocina francesa, le alcanza con ésta, su primera aparición en pantalla, para sumarse al sitial de los clásicos de la animación, liderado desde hace décadas por su icónico "colega" Mickey.

El mérito pertenece íntegramente a Brad Bird, un guionista y director que ya había demostrado su portentosa imaginería visual, su desparpajo creativo y su capacidad infrecuente para desarrollar personajes tan sólidos como queribles en El gigante de hierro y en su primera incursión dentro de la factoría Pixar con la familia de superhéroes caída en desgracia de Los Increíbles .

En el prólogo de Ratatouille vemos a Remy sufrir por su proverbial sentido del olfato: mientras el resto de los roedores se contenta con los desechos del tacho de basura, la diminuta protagonista, en cambio, trata de satisfacer su cada vez más exigente paladar apelando a los mejores ingredientes y siguiendo las directivas de su gurú, el chef Gusteau, autor del best seller Cualquiera puede cocinar . Y, como en el mundo de la animación -y en la mente siempre original y desprejuiciada de Bird- todo es posible, el azar y las convicciones harán que Remy termine en el mismísimo restaurante Gusteau s, que se encuentra en plena crisis tras la muerte de su dueño.

En la cocina del lugar, Remy armará un improbable (pero finalmente incuestionable) dúo con el joven Linguini, un típico perdedor al que le asignan, de última y de lástima, un trabajo como lavaplatos y encargado de la basura. Pero el talento impar de la ratita para (escondida en el gorro de cocinero) combinar sabores hará que Linguini se convierta en la estrella capaz de hacer resurgir el lugar, pese a la oposición de Skinner (la voz de Ian Holm en la versión subtitulada), el cruel jefe de cocina que cree ver en el muchacho una amenaza para su reinado y para quedarse con la propiedad de Gusteau s.

Ratatouille es una oda a las calles, a la gastronomía y al lugar que ocupa París en el imaginario popular como capital mundial del refinamiento, pero también una sátira a la hoy tan extendida dictadura gourmet con sus caprichos, sus miserias y su sofisticación muchas veces exagerada y artificial. En este sentido, Bird logra un secundario brillante con Anton Ego (la voz grave del enorme Peter O Toole), un crítico culinario tan despiadado como temido en los restaurantes y bistros de la ciudad.

Como todo buen exponente del cine popular, Bird maneja diversos niveles de lectura para el regocijo superficial de los más chicos y para una deconstrucción de los guiños sobre la cultura pop por parte de los adultos. Hay en las casi dos horas de Ratatouille inteligencia, humor (inocente y del más negro), capacidad para entretener y una apelación no invasiva a la veta romántica y a la comedia física, con un uso prodigioso de las delicias del slapstick a lo Buster Keaton.

Cuando el cine ha trajinado hasta el hartazgo la comedia ambientada en el terreno gastronómico y la animación ha hecho uso y abuso de ratas y ratoncitos (desde el apuntado Mickey hasta el Jerry que irrita a Tom, pasando por Bernardo y Bianca, Faivel, el Super Ratón, Speedy González, Stuart Little, el local Ratón Pérez y exponentes recientes como los personajes de Lo que el agua se llevó ), Brad Bird concibe una historia que fascina y deslumbra, que no se parece a nada, que demuestra que, así como un roedor puede conquistar París, aún hoy es posible con una simple y buena idea concebir películas capaces de seducir con nobleza y originalidad a los públicos de todo el mundo. .

Diego Battle
TEMAS DE HOYLa muerte de SpinettaMalvinasMoyano vs. GobiernoInseguridadQuita de subsidios