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Un desparejo ciclo de danza

Se destacan las dos coreografías de José Inzunza Leal y de Exequiel Barreras

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LA NACION
Jueves 12 de julio de 2007

En el Centro Cultural Ricardo Rojas se acaba de estrenar el ciclo (2)007 Superagentes, que va los jueves y domingos. Se trata de una idea de Alejandro Cervera, curador del lugar, en la que cuatro coreógrafos desarrollaron trabajos a partir del mundo de James Bond. Y como la cosa se presenta en dos programas distintos, la primera noche hubo para tomar unos martini (seco, obvio) para atenuar la espera.

Entre los dos programas es llamativa la diferencia conceptual y de nivel de realización. Los dos primeros trabajos están a cargo de Mariana Bellotto y María José Goldín, dos coreógrafas de la generación de los cuarenta. En sus respectivos montajes ellas optan por un recorrido sobre la iconografía típica de James Bond. Una ruta con ciertos toques de humor que incluye chicas bonitas, musiquita del momento, algo de glamour y un desarrollo visual apoyado en el vestuario y en las imágenes de algunas de las 16 películas basadas en las aventuras de ese señorito inglés.

De algún modo, esos son los ingredientes básicos de Bond-age & Supra-Bond , el trabajo de Mariana Bellotto, y Operación S.P.E.C.T.R.A. , de María José Goldín y su Compañía Pata de Ganso. Claro que en estos dos montajes no hay mucho más que eso: pura epidermis desordenada sin un sólido desarrollo coreográfico, interpretativo y dramático. A lo sumo, los dos trabajos tienen momentos vistosos, pero no mucho más que eso.

Escena de Rufianes, el trabajo de Exequiel Barreras
Escena de Rufianes, el trabajo de Exequiel Barreras.

Bailar y dejar bailar

La puntería se eleva considerablemente en el segundo programa, a cargo de dos veinteañeros que debutan como coreógrafos. Exequiel Barreras, en su primer trabajo como coreógrafo, presenta Rufianes . En él arma una historia a partir de tres personajes, el robo de una valija con dinero, cierta seducción que ronda por ahí y la desconfianza que nace entre ellos. Brillantemente interpretado por Diego Franco, Juan Onofri Barbato y Vanesa Turelli, Barreras propone un trabajo de una atmósfera cargada de tensión y sugerencias. De algún modo, una de las figuras más relevantes del Ballet Contemporáneo del San Martín entabla un puente entre el género policial y la danza con momentos muy virtuosos.

En Historia para dos finales , Joel Inzunza Leal tiene tres aliados de primer nivel: el video de Carolina Cappay, la música de Patricia Cáceres y las actuaciones de María Kuhmichel Apaz, Jimena Pérez Salerno, Ignacio García Lizziero y Martín Alvarez Kalbermater. Su apuesta pasa por transitar los carriles del suspenso y la intriga a partir de personajes que siempre se guardan algo bajo los impecables trajes (hasta esconden ciertos deseos inconfesables).

En los dos montajes, James Bond fue sólo una excusa para indagar aspectos más personales, de mayor intensidad dramática y de cruces de lenguaje. Y si bien sus respectivas propuestas pierden en literalidad, abiertamente ganan en intensidad poética.

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