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Mayor gasto público

Cada 60 minutos, contratan 18 nuevos empleados públicos

Economía

La criatura no deja de crecer. Sólo es cuestión de actualizar la nómina para comprobar el fenómeno.

Por más que se hable de reforma o de achicar el Estado, de mejorar la burocracia o de hacer más igualitario el sistema de elección, el empleo público no deja de crecer.

De acuerdo con los datos que surgen de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses), los aportantes al sistema previsional que dependen del empleo público registraron un crecimiento de un 7% en 2006 frente al año anterior.

En ese período se sumaron 161.000 nuevos empleados públicos, a razón de 441 por cada día hábil, contando los feriados.

La Nación, las provincias y los municipios no pierden el tiempo en materia de contrataciones. Si se realiza la cuenta por cada hora, el año pasado se sumaron, en todo el país, 18 empleados por cada 60 minutos.

La administración pública nacional no se ha quedado atrás en materia de contrataciones. Sólo desde que el presidente Néstor Kirchner está al frente del Poder Ejecutivo, la nómina de empleados públicos nacionales creció en 34.037 nuevos puestos. Hasta el primer trimestre de 2007, el número pasó de 265.340 a 299.377 trabajadores del Estado.

¿Qué significa esa cifra?

Significa que la cantidad de empleados públicos que han sido incorporados a la administración nacional hasta el viernes pasado significó agrandar en un 13% la plantilla que existía el día después de que Kirchner recibiera la banda presidencial, aquel domingo 25 de mayo de 2003.

También significa que por cada uno de los 1517 días de gobierno del Presidente, ingresaron en el plantel de la burocracia estatal nacional 22 nuevos empleados.

Pero, claro, esta cuenta sería mentirosa si no se descuentan los fines de semana y los feriados, cuando resulta imposible dictar un acto administrativo para incorporar un nuevo trabajador. Es decir, descontando los fines de semana y los feriados, la administración pública creció a un promedio de 33 empleados por cada día hábil.

Los datos, que corresponden al Boletín Fiscal del primer trimestre del año, que elabora el Ministerio de Economía -para el caso de las cuentas nacionales- y la Anses, apenas reflejan una sola parte del fenómeno.

"El crecimiento es mucho mayor porque los datos que elabora el Ministerio de Economía muestran el crecimiento del número de empleados. Sin embargo, lo que hay que tener en cuenta es que hay mucha gente que se jubila o deja de ser empleado del Estado. Por lo tanto, los nuevos empleados públicos son mucho más que esos que surgen de la nómina", graficó el presidente del Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), Osvaldo Giordano.

¿Eso es todo?

No. La cuenta no incluye aún la nómina de empleados que pasaron a formar parte del Estado luego de las reestatizaciones de Kirchner. Es decir, aquellos que si bien no pertenecen a la administración pública son empleados estatales de servicios públicos.

Por ejemplo, no se cuentan los 13.704 empleados del Correo Argentino, que volvió a la órbita estatal luego de que se le rescindiera el contrato al Grupo Macri, ni los 4298 que trabajan en Agua y Saneamientos (AySA), que hasta febrero de 2006 eran empleados de la francesa Aguas Argentinas y que pasaron automáticamente a la estatal AySA cuando se revocó la concesión.

Y tampoco están dentro del listado de los empleados públicos nacionales los cerca de 100 que se distribuyen entre dos de las creaciones estatales del ministro de Planificación Federal, Julio De Vido: Energía Argentina (Enarsa) y Empresa Argentina de Soluciones Satelitales (Arsat).

Tampoco cuentan los trabajadores que antes corrían las unidades de Trenes Metropolitanos, la concesionaria ferroviaria de Sergio Taselli a la que le fue rescindido el contrato, acusada de prestar un servicio deficiente. En Metropolitanos, entre las líneas Roca, Belgrano Sur y San Martín, hay alrededor de 5000 empleados que ahora dejaron de pertenecer al sector privado y forman parte de una sociedad llamada Belgrano SA, en la que el Estado es el accionista principal.

Es decir, deberían contabilizarse alrededor de 23.000 empleados más sólo con un cambio metodológico. Si esto fuera así, la administración pública nacional aumentó a razón de 54 empleados por día desde que el Presidente se hizo del sillón de Rivadavia.

"La verdad es que el número de crecimiento de la planta de empleados públicos en todo el país es alarmante: a razón de 18 trabajadores por hora. Además, hay que tener en cuenta que el año 2006 no fue un año electoral y éste sí lo es. Dicho esto, todo hace suponer que este año crecerá aún más." La frase pertenece a Manuel Solanet, economista de Infupa y uno de los últimos funcionarios que pusieron la vista en una reforma del Estado que finalmente no se llevó adelante.

Pero los problemas del empleo público no tienen que ver solamente con la cantidad de ingresos sino también con la calidad de los ingresantes.

"Los problemas más importantes, además del número, tienen que ver con los mecanismos de contratación. Actualmente y pese a estar previstos por la ley, no hay mecanismos que aseguren igualdad de oportunidades para el acceso a un cargo público, como establece la Constitución", dijo Giordano.

"La verdad es que de los sistemas de contratación que existían, por ejemplo, el ingreso por concursos, no ha quedado nada vigente. Ahora se entra por cercanías a un funcionario", coincidió Solanet.

El crecimiento de la planta de empleados públicos tiene una consecuencia directa: el aumento del gasto de las administraciones.

Según un informe del Ieral de la Fundación Mediterránea, las provincias tienen cada vez más gastos en personal.

De acuerdo con los datos del trabajo, Tierra del Fuego es la provincia que tiene mayor participación del gasto salarial en el total de erogaciones con el 52% del total de gastos. Luego sigue Buenos Aires, que utiliza uno de cada dos pesos que gasta en salarios del personal administrativo. En el otro extremo de la pirámide está Santiago del Estero, Misiones y San Luis, que destinan entre el 33 y el 34% del gasto total en sueldos estatales.

"Hay que tener en cuenta -dijo Giordano- que las provincias dan muchos servicios que son mano de obra intensivos, como, por ejemplo, seguridad o educación. Ese fenómeno no ocurre con la Nación, que brinda escasos servicios de este tipo. En la Nación hay más burocracia."

Más contratados

Justamente, la administración nacional muestra algunos incrementos en las plantillas de ciertas reparticiones. Por ejemplo, de acuerdo con las planillas anexas del Boletín Fiscal, la Jefatura de Gabinete, que dirige Alberto Fernández, pasó de contar con 856 empleados en el último trimestre del año a 1032 a marzo de este año. La diferencia corresponde a los nombramientos de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, que comanda Romina Picolotti, que pasó a estar dentro del organigrama de Fernández.

Sin embargo, lo que justifica el aumento del plantel es la continua suma de personal contratado. El total de la plantilla del Poder Ejecutivo Nacional creció un 23% desde marzo de 2006 al mismo mes de este año y último dato conocido: pasó de 22.282 empleados contratados a 28.083.

De los desagregados de cada uno de los ministerios surge claramente quiénes son los mayores responsables del fenómeno.

Por lejos, quien más firmas puso para contratar personal fue el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido. El arquitecto sumó 1542 nuevos colaboradores desde marzo de 2006 a marzo de 2007. La plantilla de contratados pasó de 2255 a 3797, es decir, aumentó un 68 por ciento. La ex ministra de Economía, Felisa Miceli, sumó 551 nuevos contratados. El listado pasó de 3943 nombres a 4494 en doce meses. El Ministerio de Trabajo, que dirige Carlos Tomada, también aumentó la nómina un 41 por ciento: pasó de 3858 a 5431 personas.

Por el contrario, los más estables son las carteras de Defensa, Justicia y de Relaciones Exteriores, que mantuvieron prácticamente estables sus planteos.

"Lo que sucede con los contratos es que la mayoría de los casos, antes de que los funcionarios dejen el poder, autorizan a que pasen a planta permanente. Y así se suman empleados", dijo Solanet. Para Giordano, hay un dato más. "Antes el empleo público estaba relacionado con una suerte de inclusión social. Actualmente eso quedó para los programas de empleos. Ahora el trabajo público es un estadio superior, que no apunta a la clase baja. Ahora prima más un compromiso político", sostuvo.

Será, pues, cuestión de seguir contando. De a cientos por día. .

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