Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Información general

 
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan
Lunes 23 de julio de 2007 | Publicado en edición impresa

Los armamentistas critican; contestan el Renar y las ONG

Polémica por el pago y la inutilización

 
 
 

Como si fuera un Dios de dos caras, el plan de entrega voluntaria de armas cosecha adeptos y detractores.

Sus defensores aseguran que servirá para evitar muertes, heridas y consecuencias dolorosas e irreparables para las víctimas de la violencia armada, en cotidianas situaciones de conflictos interpersonales. Sus opositores, en cambio, especulan con que, al recibir dinero a cambio de armas, los delincuentes obtendrán del Estado plata para comprar más o mejor más armamento y opinan que, en todo caso, había más útiles destinos para los 15 millones de pesos presupuestados para ejecutarlo.

Esas críticas ya circulan por Internet, en un archivo anónimo que postula "No a la subvención del armamento de los delincuentes por parte del Estado; no al canje de armas por dinero", en el que se argumenta que "el Gobierno va a gastar 5 millones de dólares en canjear armas manchadas con la sangre de civiles y policías asesinados".

En diálogo con LA NACION, coincidió con esas presunciones Américo García, vicepresidente de la Asociación de Legítimos Usuarios y Tenedores de Armas de la República Argentina (Alutara), la "voz" de los que defienden su derecho a tenerlas y usarlas.

"Esto que dan como un éxito es la entrega de armamento que hay en las casas y que no supone un riesgo para nadie. Pero esas armas no hacen a la inseguridad, son intrascendentes, las entregan porque no les interesan o no las saben usar. El problema es el arma «sucia», que fue usada para un delito; si la tienen que hacer desaparecer, qué mejor forma que entregándosela al Renar y que le paguen con un cheque al portador. Esto es una obra de teatro, no va a bajar la delincuencia. Y, lo que es peor, al ser destruidas desaparecerán pruebas de delitos", sostuvo.

Rebate esos argumentos el director del Renar, Andrés Meiszner. "Los números hoy nos demuestran lo contrario, pues entre las miles de armas que hemos recibido sólo un número ínfimo tenían pedido de secuestro. Además, la mitad de las armas estaban identificadas. Basta pasar cada día por el Renar para ver qué clase de gente viene: son hombres y mujeres que tenían las armas en sus casas y que entendieron que no les reportaba ningún beneficio ni seguridad tenerlas. Esto prueba que con la tarea conjunta del Estado, las ONG y la gente es posible promover un cambio cultural que desaliente la violencia armada", dijo Meiszner a LA NACION.

Ejes del deacuerdo

Cada punto de los señalados en el mencionado archivo que circula por la Web tiene "doble lectura".

l Sobre la afirmación del mail de que "se comprobó que el canje por dinero asegura el recambio y mejoramiento del arsenal de los delincuentes", responde Diego Fleitas, investigador de la Universidad de San Andrés, que "es poco probable que ello ocurra" y que, en todo caso, "si había 20 armas y se entregan 10, pero uno de los que la entregó compra otra, al final del día habrá 10 armas menos en condiciones de matar. El resultado no es perfecto, sino el mejor posible".

l Sobre el canje por "vales de comida, becas de estudio o libros" -como se postula en aquel archivo de Internet- y no por dinero, Fleitas sostuvo que, a nivel nacional, instrumentar aquel tipo de trueque era casi imposible, por costos (saldría más que dar dinero) y por organización.

l Sobre "la amnistía de delitos", explicó Meiszner que, según la ley 26.216, lo que se "perdona" es sólo la tenencia ilegal del arma (en caso de las no registradas) y no los delitos que con ellas pudieran haberse cometido. De hecho, las armas con requerimiento judicial no se destruyen.

l Sobre la eventual pérdida de pruebas: sostiene García que los delincuentes podrán usar el plan para deshacerse de sus armas y que éstas deberían ser peritadas antes. Le responde Darío Kosovsky, de Inecip y la Red Argentina para el Desarme: "Un arma no es prueba si no ha sido ubicada o identificada por el Estado, y mucho menos cuando no fue incorporada a un proceso judicial. Todas las armas que se destruyen no son pruebas, y la ley prevé que sobre las que hubiera pedido de secuestro se enviarán al Poder Judicial a efectos que disponga el juez a cargo. Además, hay diversos medios probatorios (testimonios, peritajes en el lugar del hecho o sobre cuerpos, etc.) que no requieren el objeto utilizado para cometer el delito y que, en la mayoría de los casos en que no aparece el objeto y hay imputado, se condena igual sólo con testimonios".

Cuatro tiros

  • Relató un funcionario del Renar el caso de un hombre que, en Mar del Plata, tras haber dado un arma, volvió al puesto porque en el banco no le quisieron pagar el cheque del canje. Se levantó la remera, le mostró el costado del torso y le dijo: "¿Ves las marcas? Son cuatro «corchazos»; soy «chorro» y mi familia me convenció de que mejor entregara el fierro acá. Si no puedo cobrar el cheque, voy a tener que salir a robar". Lo cobró.
.

TEMAS DE HOYMalvinasMoyano vs. GobiernoInseguridadCopa del Rey