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"Los jóvenes saben más que sus maestros"

Nicholas Burbules habla de la tecnología en el aula

Miércoles 08 de agosto de 2007
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Nicholas Burbules, doctor en Filosofía de la Educación de la Universidad de Stanford, afirma que atravesamos un momento histórico único porque “hoy los jóvenes saben más que los docentes sobre las tecnologías de la comunicación”. Y va más allá: “Si los profesores midieran la cantidad de horas que los jóvenes pasan trabajando en sus blogs, deberían preguntarse si ellos pueden reunir tanta energía y volcarla en una actividad de aprendizaje”.

El desafío de los educadores, resume, es tomar esa creatividad y usarla para sus propuestas.

Provocador, este profesor del Departamento de Estudios sobre Política Educacional de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, se preguntó, durante su reciente visita a la Argentina, si tiene sentido comprar miles de computadoras para las escuelas, cuando la tecnología que eligen los jóvenes es la de los celulares. Sostiene que allí hay un "potencial educativo que no está siendo utilizado." En diálogo con LA NACION, Burbules reflexiona acerca de los riesgos y las oportunidades de un mundo en el que la tecnología marca los nuevos modos de enseñar, de aprender, de participar, de hacer política. Describe a la tecnología como ubicua. "Se encuentra en todas partes: tiendas, colegios, bibliotecas, casas; siempre está con la gente." Afirma que necesitamos entender la curiosidad de la gente joven y ayudarla a comprender sus elecciones y las consecuencias que ellas tienen.

Burbules es autor de numerosas obras, que son bibliografía de referencia para los estudiosos de estos temas. Entre ellas se destaca Educación: riesgos y promesas de las tecnologías de la información (en colaboración con Thomas Callister).

-¿Cuáles son los riesgos a los que nos exponen las nuevas tecnologías de la comunicación?

-Estamos sometidos a un sistema de vigilancia cada vez mayor. Muchos jóvenes utilizan Internet para subir información personal. Posiblemente, no piensan en lo que puede suceder años después. Es riesgoso. Hay mucha gente que está todo el tiempo buscando esa información en la Web. Es común en Estados Unidos que, cuando una persona se postula para un trabajo o para ingresar en la universidad, los responsables de definir su ingreso googleen su nombre buscando los antecedentes y utilicen esa información para tomar la decisión. Es información pública y piensan que tienen derecho a utilizarla, pero tal vez fue puesta en la Red varios años atrás.

-Si subir información a la Web es un riesgo, ¿cómo deberíamos manejarnos?

-Los riesgos y las promesas siempre van de la mano. En la clase tradicional, las actividades son vistas por dos personas: el alumno, que las hace, y el profesor, que las lee, las califica y las devuelve. Y eso es todo. Pero ahora los alumnos hacen cosas que pueden ser publicadas y vistas por miles de personas. Es una manera muy diferente de pensar. Si los profesores miden la cantidad de horas que los jóvenes pasan trabajando en sus blogs , deberían pensar: "Si yo pudiera conseguir esa energía y ponerla en una actividad de aprendizaje..."

-¿Se están formando docentes capaces de introducir las nuevas tecnologías?

-Estamos en un momento histórico único, en el que los alumnos saben más que los docentes. Entonces, el profesor tiene que establecer una nueva manera de relacionarse, porque el alumno puede ayudarlo a enseñar. Si los profesores prestan atención, pueden entender lo que al estudiante le interesa y comprender lo que está haciendo. La tecnología debe ser simplemente una parte de la tarea de enseñar. Si esto sucede, los docentes no se van a preguntar cómo deben utilizar una computadora. Simplemente interactuarán con su área de conocimiento.

-¿Conoce el proyecto OLPC, One Laptop Per Child, promovido por Nicholas Negroponte, que impulsa el Ministerio de Educación de la Argentina?

-No sé mucho acerca del proyecto, pero si uno va a invertir un millón de dólares para comprar computadoras debe preguntarse si ésa es la mejor manera de gastar el dinero. El verdadero desafío para los educadores es pensar dónde están y hacia dónde se dirigen los jóvenes. Porque nosotros los estamos siguiendo a ellos. El otro día me enteré de que en Estados Unidos muchos jóvenes consideran el correo electrónico una tecnología vieja. No lo usan más: usan mensajes de texto instantáneos. ¿Hacia dónde se dirigen los jóvenes? Lo que sabemos es que lo que ellos tienen en el bolsillo es un celular . Tal vez antes de gastar dinero deberíamos preguntarnos si no deberíamos usar esa tecnología.

-Los estudiantes de Santiago, Chile, organizaron una revuelta pocos meses atrás utilizando blogs y mensajes de texto.

-Justamente, ésta es la cuestión. Un teléfono celular no es simplemente un teléfono celular. Es útil para enviar mensajes de texto, es una cámara, un video, un grabador, reproduce música. Entonces hay que pensar en todos los usos que para la educación podrían existir a través de esta tecnología, que es mucho más barata que una laptop y que los chicos ya tienen.

-¿Será el celular la tecnología que marque la evolución de la lengua escrita, a través de los mensajes de texto?

-No lo sé. En general, la gente distingue cómo habla o escribe según el contexto. Puede suceder que para mandar mensajes de texto utilice un código, pero cuando escribe para postularse para un trabajo usa una lengua formal. Para mí lo más interesante de los mensajes de texto es que es un lenguaje totalmente inventado. Cuando las compañías desarrollaron los teléfonos celulares, discutían si iban a desarrollar la capacidad de mandar mensajes de texto a través del teléfono celular. Se preguntaban para qué mandar a alguien un mensaje de texto cuando uno tiene el aparato en su mano y podría simplemente hablar. Las cosas no funcionaron así. Los jóvenes son los líderes. Ellos están inventando este lenguaje. Hay una lección ahí para los educadores acerca de la creatividad de la inteligencia colectiva de la gente joven.

-¿Qué sugerencias daría a los padres para evitar que los jóvenes se expusieran a los riesgos de Internet?

-La mayoría de los padres se sienten confundidos, amenazados porque no saben qué están haciendo los chicos. Una de las respuestas de los adultos es la prohibición, usar un filtro, desenchufar la computadora. Pero no hay ninguna medida para prevenir que la gente joven use esta tecnología. Lo que necesitamos es entender la curiosidad de la gente joven, ayudarla a comprender sus elecciones y las consecuencias de sus decisiones. Las soluciones son educativas, no técnicas.

-¿Cómo modifica Internet la participación cívica de los jóvenes?

-Los blogs son herramientas muy poderosas para sumar a seguidores para causas políticas. Estamos empezando a ver el potencial de estas comunidades: realmente, cambian el proceso político. Se está democratizando al acceso a la información política. Hay un viejo dicho que dice que la libertad de prensa sólo existe para la gente que puede comprar una imprenta, pero hoy cualquiera puede ejercer esa libertad a través de Internet.

-¿Por qué los chicos dan a conocer su privacidad en Internet?

-A la gente joven siempre le gustó tener un diario íntimo, compartir secretos, chusmear, pero ahora existe un nuevo ámbito. La actitud de la gente joven es diferente de la de las generaciones previas. No le molesta poner información personal en circulación masiva. También es un camino por el cual la gente joven encuentra la oportunidad de dar a conocer sus producciones. Es una experiencia que no se da muy a menudo, porque pocas veces tiene la posibilidad de hacer públicas sus ideas.

Por Silvia Bacher Para LA NACION

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