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Después de la crisis, surgen las microempresas
Trabajar por cuenta propia es una salida que necesita apoyo
Por Silvia Stang | LA NACION
La grave crisis económica y social por la que atravesó la Argentina hace pocos años marcó un fuerte deterioro del mercado laboral, que ahora transita por un camino de recuperación. En aquellos momentos, las casi nulas oportunidades de conseguir un empleo en relación de dependencia impulsaron la búsqueda de actividades por cuenta propia, en muchos casos con el apoyo de instituciones dedicadas a la promoción de las microempresas.
Lógicamente, en sectores signados por bajos niveles educativos, déficit habitacional e insuficiencia de ingresos, la alternativa del autoempleo aparece como una forma de ocupación bastante vulnerable. Dada la realidad de nuestro país, no resulta extraño que, según los índices oficiales, la informalidad entre quienes desarrollan tareas por cuenta propia ronde el 50%, unos diez puntos por arriba del índice de trabajadores en negro entre los dependientes. Se puede estimar que hay más de un millón y medio de personas en ocupaciones laborales autogeneradas, y al margen de la protección social.
El escenario actual de crecimiento económico se presenta muy oportuno para identificar, en una acción conjunta entre el Estado e instituciones privadas, actividades viables con posibilidades de crecimiento, e incluso de formalización, entre esos emprendedores que bien pueden convertirse en dadores de trabajo para otros.
Son muchas las entidades que trabajan desde hace tiempo otorgando microcréditos: según un informe de la Fundación Andares, en el área metropolitana hay alrededor de 24.000 emprendedores financiados y, a la vez, unas 440.000 personas que tendrían oportunidades de avanzar en sus tareas gracias al empujón que les daría recibir una ayuda financiera.
Como acción estatal, este año se puso en marcha, desde la Secretaría de Políticas Sociales, la ley del microcrédito, que en el primer semestre destinó $ 45 millones (de $ 100 millones disponibles para 2007) a capitalizar entidades que, a su vez, dan créditos a emprendedores por montos de hasta 12 salarios mínimos (eso equivale hoy a $ 10.800). El objetivo que debería cumplirse es que, como esos fondos se otorgan a manera de subsidio a las entidades que actúan como microbancos, éstas disminuyan el costo de los préstamos y los otorguen a un interés de entre el 6 y el 8% anual.
Más allá del impulso a través de la asignación de recursos, desde hace un par de años un grupo de empresas orienta sus planes de responsabilidad social a fortalecer emprendimientos, brindando a sus responsables orientación para desarrollar el negocio con los mejores resultados posibles.
Mucho se dice respecto de que la actividad por cuenta propia no es válida para todos. La capacidad de emprender tiene que ver con la personalidad y las herramientas que cada uno pudo tener en la vida, herramientas materiales, intelectuales y espirituales, para animarse a dar inicio y continuidad a una actividad que sea útil a otros y genere ingresos para la familia.
