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Un mes a pura fiesta con Les Luthiers

Mañana se inaugurará una muestra con múltiples actividades en el Centro Cultural Recoleta

Lunes 13 de agosto de 2007
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LA NACION
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La realidad, muchas veces, le juega una trampa a la ficción. Y cuando le toca a Les Luthiers, como no podía ser de otra manera, el efecto multiplica el humor. A pocas horas de inaugurar la muestra por los 40 años de su rica trayectoria, mañana, en el Centro Cultural Recoleta, Marcos Mundstock, la voz inconfundible del grupo, anticipa a LA NACION: "Vamos a tener que cambiar el nombre de uno de los personajes que reciben los premios Mastropiero: se llama Uberti".

Como alguna vez sucedió con el recordado "Vote a Ortega", mucho antes de que el cantante Ramón Ortega ganara la elección en Tucumán, una de las creaciones de su último espectáculo lleva el mismo apellido del ex funcionario kirchnerista Claudio Uberti, despedido la semana última por la torpeza de acompañar en un avión privado a un ciudadano venezolano que intentó ingresar al país una valija con 790.500 dólares.

Una anécdota de las tantas que el magistral conjunto creado por Gerardo Masana reunió a lo largo de 40 años. Muchas de ellas, además de fotos, videos, talleres, concursos, presentaciones especiales, material inédito y recuerdos, entre un sinfín de actividades, todas con entrada libre, se verán en la Expo Les Luthiers, que durante un mes alegrará a los porteños.

Muestra dinámica

El Centro Recoleta (Junín 1930) destinará la sala Cronopios para albergar las mejores perlas cosechadas por la delantera más talentosa del humor: Carlos López Puccio, Jorge Maronna, Marcos Mundstock, Carlos Núñez Cortés y Daniel Rabinovich.

La muestra, cuyo curador general es el periodista y "luthierólogo" Carlos Ulanovsky, será dinámica y promete festejos con humor de alto nivel en vivo y en directo. El plato fuerte será el recital al aire libre que Les Luthiers ofrecerá en las escalinatas de la Facultad de Derecho (ver aparte).

Será un nuevo hito en la vida del originalísimo conjunto. "El primer gran deslumbramiento fue cuando comenzamos a llevar los espectáculos a España", reflexiona Mundstock, al conversar con LA NACION en el café París, en Vicente López, a metros de las vías del ferrocarril.

Maronna, que matiza la charla con un té con limón, recuerda que llegaron por primera vez a España en 1974, en tiempos de Franco, para actuar un mes en Madrid y quince días en Barcelona. Desde 1981 regresan cada dos años y recorren distintas regiones. "Disfrutaron y no protestaron, en plena tierra española, de Las majas del bergantín , una parodia de la zarzuela", apunta el más joven del grupo, que tenía 19 años en la primera función de Les Luthiers.

El reconocimiento de España alcanzó su punto culminante el miércoles último, con la Encomienda de Número de la Orden de Isabel la Católica, que la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega les entregó en el teatro Avenida, a sala llena.

"Fue emocionante. Nosotros fuimos testigos de la transición, la evolución política y el crecimiento económico de España. Mejoró notablemente; construyeron algo fantástico. Y no sólo porque hayamos ido nosotros", añade Mundstock, con humor.

"La idea de la muestra fue de Lino Patalano", comentó Sebastián Masana, hijo del fundador de Les Luthiers y miembro del comité organizador de la muestra. Y anticipó que se proyectará un fragmento inédito del Recital 75 , que en su momento se filmó en súper 8 mm. Se mostrarán los ingeniosos programas de cada espectáculo y fotos que nunca se publicaron. "Incluso, fotos que ni siquiera se sacaron", añade Mundstock.

Un año y medio de intenso trabajo les llevó a Ulanovsky y Masana armar la muestra, que tendrá un recorrido cronológico. Se basaron, principalmente, en el completo archivo que desde hace décadas viene atesorando con obsesión y prolijidad Núñez Cortés, que en su reciente libro Los juegos de Mastropiero se define como "el admirador número uno de Les Luthiers".

El valor de los jóvenes

En una cosecha desordenada de "grandes hitos", Maronna recuerda que otra etapa importante del grupo se vivió en los años 90: "Cuando empezó a venir al teatro gente más joven".

"Al comienzo, nos seguía gente de nuestra generación, que fue creciendo con nosotros. Pero los jóvenes, que comenzaron a asomarse tibiamente en los superpullman del Coliseo, tienen hoy un lugar asegurado en la platea. Incluso es muy frecuente encontrar chicos", señala, muy reconfortado.

"Les Luthiers es hoy uno de los pocos puntos de encuentro entre padres e hijos", cuenta Mundstock, consciente de que la presencia de adolescentes y jóvenes es un orgullo adicional.

Hace tres años, el grupo pegó un salto, al pasar del teatro Coliseo, con capacidad para 1800 personas, al Gran Rex, que alberga 3300 butacas. El crecimiento se mide en números y es explosivo: allí hicieron 120 funciones de Los premios Mastropiero , estrenado en julio de 2005. Siempre a sala llena, la ecuación es simple: 396.000 espectadores.

Por supuesto, ya están trabajando para su próxima obra, que se estrenará en junio de 2008 en Rosario. Desde 1981 eligen esa ciudad para debutar con un nuevo espectáculo. Esa rutina es parte del exigente proceso de calidad. "Lo filmamos y al día siguiente nos juntamos para ver la grabación. Cada uno anota su percepción, sugerencias, y se modifican algunas cosas", revela Maronna.

"Son cortes y correcciones. Por eso, Rosario tiene el privilegio de haber visto escenas o números que después se levantaron", agrega Mundstock.

En 1979 se incorporó como colaborador el inolvidable Roberto Fontanarrosa. "Aportaba chistes y sugerencias a obras que ya estaban encaminadas. Y escribió el texto final de la Canción para moverse , aquella ágil pieza infantil en 12 movimientos que terminaba con Núñez Cortés enredado en el escenario", revela Maronna. Y Mundstock recuerda: "El monólogo de Oblongo, en Cartas de color , lo escribimos juntos, el «Negro» y yo, en una mesa de café, mientras él dibujaba personajes en un papel".

Todos en el grupo son conscientes de que cada uno tiene determinadas condiciones. "Los más actores son Daniel y Marcos. Otros tienen más capacidad para la música", dice Maronna. Y mientras el grupo prepara nuevas giras a España (para octubre y marzo), y actuaciones en el interior, Masana sugiere futuros desafíos: "Ya hay que trabajar para celebrar los 50 años de Mastropiero, en el 2011. Y -¿por qué no?- para los 50 años de Les Luthiers, en 2017". Lo único cierto, asienten Maronna y Mundstock, es que todavía Les Luthiers no tiene fecha de vencimiento.

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