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Flaquezas impropias e incómodas

Boca se acostumbró a los éxitos, pero el pobre nivel actual desnudó algunas debilidades anímicas en los jugadores: sin dudas, padecen la ausencia de Riquelme; de todos modos, ellos coinciden en que ganando algunos partidos seguidos recuperarán la mística

Viernes 17 de agosto de 2007
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Los futbolistas de Boca se defienden del inestable presente por el que atraviesan argumentando que todo lo que sucede en el mundillo xeneize cobra una dimensión superlativa, y mucho de razón poseen. Un cimbronazo en el club de la Ribera no repercute de igual modo que en otros equipos; en la última década, las mieles del éxito adornaron la Ribera de una manera fabulosa. Por ello, cuesta creer que por un par de pobres actuaciones varios jugadores exhiban indicios de flaqueza anímica.

Si no, ¿cómo explicar que Martín Palermo, un optimista del gol por naturaleza, rehúse patear un penal, como ocurrió frente a Argentinos Juniors, en la última jornada? Justo él, que jamás se desmoraliza y se empeña por alcanzar a Pancho Varallo..., esta vez se debilitó. "No me sentía con confianza", confesó el número 9, horas más tarde de aquella inédita acción. Jonatan Maidana, uno de los valores con mayor futuro, fue muy crítico consigo mismo sentenciado que no le había dado "seguridad" al equipo; Mauricio Caranta reconoció que no pueden ceder más puntos en el torneo Apertura y hasta el entrenador, Miguel Angel Russo, debió recurrir a un discurso enérgico y optimista para intentar renovarles la bravura a sus dirigidos.

Pero qué ocurrió en el camino xeneize desde fines de junio pasado -cuando obtuvo la Copa Libertadores- hasta la titubeante actualidad, es una incógnita. ¿Se pudo haber derrumbado el estado anímico del plantel de un día para el otro sólo por perder a su emblema, Juan Román Riquelme? Ello sería minimizar las virtudes del resto del plantel. Porque si bien Román fue la estrella de la conquista continental, sus compañeros también fueron protagonistas.

Los atributos atléticos son primordiales en un deportista de alto rendimiento, pero también es fundamental el desarrollo de sus habilidades mentales. Un futbolista, en este caso de Boca, se fija metas (por ejemplo, la conquista de la Copa Libertadores) y cuanto más fuerte sea espiritualmente podrá sobreponerse a los momentos de relajación, algo que influye directamente en el rendimiento, como puede ocurrir actualmente.

Palermo es uno de los jugadores del club xeneize que mayor importancia le otorga a la psicología. Y en una reciente entrevista con el diario Olé , el delantero contó: "Seguro que la terapia me ayuda mucho en todos los aspectos. No es que uno sólo va a hablar de su profesión, de lo que hace, a veces lo necesitás porque estás mal anímicamente. Está bueno".

Rodrigo Palacio es otro de los modelos de fragilidad anímica en el grupo; en diversas oportunidades, el atacante bahiense reconoció afligirse cuando falla en las definiciones. Muchos aseguran que desde noviembre último, antes de que Boca perdiera el Apertura 2006, Palacio no muestra el desequilibrio que lo llevó a ganarse la admiración de todos.

Ante la consulta de LA NACION, el licenciado Marcelo Roffé, presidente de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina, dio su punto de vista: "Lo primero que quisiera aclarar es que un mal comienzo no significa nada. Un débil arranque siempre se puede revertir; mucho más cuando Boca cuenta con campeones que habilitan la presunción de rehabilitación. En tren de análisis desde la psicología deportiva, podría detenerme en tres puntos para interpretar una posible grieta anímica: 1) la relajación natural que sucede a toda gran conquista, como una Copa Libertadores; 2) el efecto post-Riquelme, es decir, el alejamiento de un ídolo y conductor que absorbía gran parte de la presión que rodea a un club como Boca, y 3) el desviar la atención hacia un objetivo mucho más trascendente, como el Mundial de Clubes que se jugará en diciembre en Japón".

El presente de Boca no es auspicioso, pero tampoco se merece una mirada tremendista. El multiganador Carlos Bianchi decía que una derrota llamaba a otra derrota y que una victoria llamaba a otra victoria. Por ello, el domingo cuando reciba al inexperto San Martín (San Juan), Boca intentará despojarse de los fantasmas que lo sobrevuelan. Sin dudas, un éxito contundente le servirá al campeón continental para cortar una pequeña racha de desventuras y renovarle la convicción a sus alicaídos futbolistas.

Los titulares y un buen ensayo a puro gol Ayer por la mañana, en Casa Amarilla, el DT Miguel Russo ordenó un ensayo de fútbol y los titulares vencieron 7-0 a un combinado de cuarta y quinta división. Palermo y Palacio, en tres oportunidades cada uno, y Ledesma, anotaron los tantos. El equipo que se medirá pasado mañana con San Martín (San Juan), a las 18.30, en la Bombonera, será el siguiente: Caranta; Ibarra, Maidana, Morel Rodríguez y Urribarri; Ledesma, Battaglia, Banega y Cardozo; Palacio y Palermo.

Por Sebastián Torok De la Redacción de LA NACION

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