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A 157 años de la muerte del Libertador

Un solo granadero custodia la casa de San Martín en Francia

Cultura

Isabelino Coronel ya alistó la última morada del prócer para el homenaje de hoy

BOULOGNE-SUR-MER, Francia.- "La casa ya está lista", afirma Isabelino Pedro Coronel, conservador del Museo del Libertador General San Martín que alberga esta ciudad portuaria del norte de Francia.

"Se pintó la fachada, el jardín, el patio de las placas y se cambiaron las alfombras", agrega Coronel, suboficial mayor del Regimiento de Granaderos a Caballo destacado en Boulogne-sur-Mer, ciudad donde murió José de San Martín en 1850, tras un exilio europeo de más de un cuarto de siglo.

Una vez más, hoy, la casa en la que vivió sus últimos años el prócer argentino se vestirá de gala para conmemorar el 157° aniversario de su muerte. El festejo será este año más que significativo, ya que ayer atracó en el puerto de esta ciudad la Fragata Libertad.

Con 212 miembros en su tripulación y 122 guardiamarinas que culminan con este viaje su período de formación -entre ellas, las primeras 11 mujeres-, la fragata llegó para rendir homenaje al general San Martín.

El suboficial Coronel alternará ese día el traje de curador con el de granadero. Estarán presentes las autoridades locales y representantes de la embajada argentina en Francia.

La jornada ya está cronometrada. Habrá una misa en la iglesia de San Nicolás; se descubrirá una placa y, luego de un agasajo en el museo, se llevará a cabo una ceremonia delante de la estatua ecuestre de San Martín, en la costanera de esta ciudad.

Historia

La casa era propiedad del abogado Adolphe Gérard, que alojó a su amigo San Martín durante dos años. El Estado argentino la compró en 1926 e instaló un consulado. Ocho años más tarde se inauguró el museo, que cuenta con una biblioteca y tres salas de exposición. Estas incluyen una colección de uniformes y armas que ilustran la epopeya sanmartiniana.

La casa presenta intacta la habitación de San Martín, aunque todo el mobiliario se compone de réplicas de los originales que hoy están expuestos en el Museo Histórico Nacional, en Buenos Aires.

El museo expone también retratos al óleo de Valdez, Pueyrredón, Bolívar, Zapiola, Guido, Belgrano, Alvear, Pedernera, Suárez, Miller, Cramer o Lavalle, aunque no hay referencia alguna a los vínculos entre estos hombres de armas y el general San Martín. En el último piso, el visitante podrá descubrir, no sin sorpresa, una sala dedicada a la Guerra de las Malvinas.

Aunque todo parecerá relucir este 17 de agosto, la casa podrá verse como el vestigio de la Argentina del pasado. Por falta de presupuesto, el museo, así como el edificio, sobrevive al tiempo. Los arreglos se hacen "a pulmón". De ellos se encarga Coronel, que, en función de las necesidades, se viste de guía, curador, granadero, pintor, plomero, gasista o albañil. "La mano de obra en Francia es muy cara", explica, mostrándose orgulloso de estar al frente de esta casa.

Para poner el edificio en regla, es decir para que pueda permanecer abierto al público, se necesita una partida de unos 400.000 pesos. Aún no fue aprobada. En las reglas, al tratarse de un museo casa, depende de la Dirección de Patrimonio y Museos de la Secretaría de Cultura de la Nación. Sin embargo, en la práctica, los gastos en personal y mantenimiento están a cargo de la Cancillería, a través de la embajada, y del Ministerio de Defensa.

El museo es uno de los pocos que tiene el país en el exterior. A pesar de ello, no tiene presupuesto asignado. En la embajada, que asume los gastos de funcionamiento, no dieron ninguna cifra.

Pese a las dificultades, principalmente presupuestarias, la casa se mantiene abierta y, por la insistencia del ex embajador en Francia Juan Archibaldo Lanús, el Ministerio de Defensa mantuvo la rotación de curadores en el museo.

Proyectos para el futuro no hay. Como anecdotario -y quizá como fuente de inspiración de cara al Bicentenario-, Pierre Camusat, presidente del Círculo Histórico San Martín de Boulogne-sur-Mer, describe, en una revista de la ciudad, los festejos de 1909 en ocasión de la inauguración de la estatua ecuestre del general, en vísperas del Centenario.

"La fiesta comenzó el 23 de octubre, con la distribución de juguetes por el comité argentino en las escuelas primarias, seguida por una noche de gala en el casino. Al día siguiente la municipalidad organizó un gran banquete y por la tarde se inauguró la estatua con un desfile de tropas argentinas y francesas. [...] El 25 de octubre, miles de espectadores asistieron a la revista de tropas. Como apoteosis, una recepción para 3000 personas fue ofrecida a bordo de los tres buques de guerra argentinos, mientras que en el puerto se abrieron los bailes populares con fuegos artificiales como telón de fondo." .

Por Patricio Arana Para LA NACION
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