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Los intelectuales del mundo y LA NACION

"La gran revolución de la era digital fue liberarnos de Freud"

Cultura

Lo afirma el inglés Roy Ascott, profesor, artista e investigador de la cibernética

Por   | LA NACION

BRISTOL.- En el ámbito académico no es lo más usual oír que alguien es llamado genio o, directamente, "un dios" por sus pares. Sin embargo, es lo que frecuentemente ocurre con Roy Ascott, uno de los principales teóricos de la cibernética y la telemática (disciplinas en las cuales, incluso, él inventó una parte considerable del vocabulario), y célebre artista de medios digitales.

"La verdadera revolución de la era digital es el poder que nos da liberarnos del ser, de esa temida idea de un ser unificado con el que Freud y su banda se hicieron ricos", afirma Ascott.

Ex decano del Instituto de Arte de San Francisco, California, actualmente es presidente del Planetary Collegium, un centro de investigación en la avanzada del arte y la tecnología que funciona en la Universidad de Plymouth, con sedes en Zurich, Milán, Pekín y San Pablo. Y en poco tiempo estará también en Second Life, el mundo virtual accesible por Internet que permite desarrollar una vida paralela dentro de la computadora.

Ascott nació en 1934 y durante el servicio militar, en plena Guerra Fría, estuvo a cargo de los radares en los servicios de Inteligencia británicos, lo cual despertó su pasión por la tecnología. Este pionero de los medios digitales es muy optimista respecto del mundo de Internet.

Sus obras se han expuesto en la Bienal de Venecia, en Electra París, en Ars Electronica y en la Trienal de Milán, entre otras grandes exposiciones mundiales dedicadas al arte de vanguardia. Ascott, quien usa anillos y pulseras de antiguas tribus indígenas americanas, visitará la Argentina a fines de agosto, invitado por el British Council, y recibirá un doctorado de la Universidad de La Plata. El martes y el miércoles próximos, a las 18, dará conferencias abiertas sobre arte, ciencia y tecnología en el Espacio Fundación Telefónica, con el auspicio de la Alianza Francesa y el Instituto Goethe. El jueves 30 tendrá un encuentro con científicos, artistas y profesores en la Alianza Francesa para transmitir su mensaje de fe en la interconectividad.

-¿Qué les diría a los padres que sienten que sus chicos pasan demasiado tiempo pegados a una computadora?

-Que traten de entender exactamente qué es lo que los chicos están haciendo y por qué. ¿No los motivará, acaso, encontrar aventura en la pantalla, poner a prueba sus habilidades, hacerse amigos, competir y ganar? En otras palabras, ¿no estarán experimentando todas esas cosas que los adultos creen que a los chicos no les interesan? Si el comportamiento del chico todavía les preocupa, pueden formar un grupo de padres e hijos para discutir cómo cualquiera de esas motivaciones puede ser satisfecha de otra manera que no implique la computadora y discutir qué significa "demasiado tiempo" frente a una computadora. En algunas casas, la única alternativa a la computadora es la televisión, y eso lleva a una total falta de voluntad, a una vida siguiendo un libreto preestablecido, a la docilidad política y, en última instancia, a la esclerosis del alma. Pero la respuesta a gran escala, finalmente, tiene que ser arquitectónica. Tenemos que repensar el escenario urbano, repensar dónde vivimos tanto como la manera en que vivimos. Esto incluye repensar las escuelas y la enseñanza, pero lo digo con los pies en la tierra, no es un delirio utópico. Simplemente se trata de que tanto las escuelas como los programas de estudio están, en general, atrasados por lo menos veinte años.

-Usted ya está preparando el dictado de su cátedra universitaria desde Second Life, ¿verdad?

-Estamos trabajando en ello. Muchas actividades están migrando a Second Life, que dentro de tres a cinco años será un mundo paralelo en Internet, infinitamente más sofisticado. Ir apropiándose de territorio allí desde ahora tiene todo el sentido, como hicieron los pioneros en Estados Unidos cuando era una tierra en gran parte desconocida. Por lo pronto, mis cursos ya los dicto por Internet.

-Muchos temen que las nuevas generaciones se vuelvan reacias al contacto físico. En una entrevista con la neuróloga Susan Greenfield, ella sostuvo que las relaciones sexuales en un futuro tenderán a ser inexistentes, dado que nos dará cierta repugnancia un contacto que no sea mediado por la pantalla.

-Estoy familiarizado con ese argumento, y sólo puedo decir que quizá sea lo que le pase a ella... No, no, por supuesto que es una broma. Siempre hay escenarios apocalípticos cuando aparece una nueva tecnología. Pero nada prueba que un tipo de vínculo vaya a sustituir al otro: se van a ir sumando. De esta manera, estaremos más conectados con más personas de distintas maneras y de una forma más honesta. Estamos viviendo -como continuación de una tendencia que empezó con los reality shows confesionales de la TV- un momento en el que la gente quiere abrirse y mostrar aspectos ocultos de sí misma. El lugar donde esto más ocurre es, por supuesto, en los espacios sociales de Internet. Es una tecnología que recién está empezando a perfeccionarse, pero que será muy poderosa en un ciberfuturo. La gente es mucho más libre allí, al poder sacarse la armadura de su cuerpo y la de los otros. Al no tener que estar leyendo los signos corporales de los demás, como los brazos cruzados o una cara de enojo o desaprobación, las personas sienten que se pueden mostrar sin pudores. Un buen ejemplo serían los videos personales que se suben a la red para que cualquiera pueda verlos en youtube.com . Estamos hablando de experiencias liberadoras. Pero eso no significa que el sexo sólo será masturbarse frente a una pantalla, como es la creencia común. Son opciones que suman alternativas, pero que no tienen por qué sustituir a lo que ya nos da placer.

-Para entender esta nueva era, a usted le parece un gran error recurrir a Freud. ¿Por qué?

-La verdadera revolución de la era digital no es tanto la de la conectividad global -persona a persona, mente a mente- que nos libera de las ataduras del tiempo y el espacio, por más fabuloso que eso sea. No, la verdadera revolución de la era digital es el poder que nos da de liberarnos del ser, de esa temida idea de un ser unificado con el que Freud y su banda se hicieron ricos. La realidad es que absolutamente nadie jamás logró convertirse en un ser único, porque todos somos múltiples. La idea de convertirnos cada uno en un ser unificado, la idea de que, enterrado en el subconsciente, existe un ser verdadero es un truco de mentiras y un asalto a la naturaleza humana. Pensadores como el filósofo ruso de principios del siglo XX Peter Ouspensky, en cambio, estaban en lo correcto. Estamos hechos de muchos seres, con acceso a distintos niveles de conciencia. En vez de necesitar ir a lo profundo de nuestro ser, tenemos que salir a explorar los distintos seres que nuestra creatividad innata fabrica. Aquí es donde viene la verdadera revolución que permite la era digital: con la capacidad telemática de estar en varios lugares al mismo tiempo, podemos ir desarrollando las distintas personas que somos. Esta, por supuesto, es la atracción de Second Life y de todos los programas que sirven para crear distintas identidades.

-¿Quién entendió mejor que nadie al ser humano de la era digital?

-Si tuviera que nominar al precursor de esta condición cultural, alguien cuya significancia para entender al ser humano es infinitamente mayor que la de ese doctor vienés, diría que es el poeta portugués Fernando Pessoa. Sus heterónimos, los autores ficticios que creó, escribiendo una obra poética para cada uno y dotándolos de personalidades propias, son los precursores de los seres múltiples que celebramos en la Red hoy. Saltando de seudónimo en seudónimo, Pessoa mostraba cómo el sujeto individual, que es el corazón mismo del pensamiento europeo, es una ilusión, como dijo John Gray, profesor de Pensamiento Europeo de la London School of Economics. El problema de Freud no es sólo que mantuvo la ilusión y el fraude psicoanalítico del ser único, que su escuela desde entonces perpetuó, sino que esa misma idea fue tomada por gran parte de los llamados estudios culturales. Entonces hay un falso análisis intelectual en las teorías predominantes sobre cine, literatura, arte y demás. Como Marx, Freud era un determinista a muerte, y como Marx, maniató a aquellos que lo buscaron para que los liberara de su prisión individual. Se suele decir que el determinismo de Marx lleva a una sociedad totalmente uniforme, lo cual es imposible. Pero el determinismo de Freud lleva a una sociedad de seres indivisibles que es igualmente imposible, sobre todo hoy. .

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