Allegro
Una pregunta de Liszt que Chopin no respondió
Jueves 23 de agosto de 2007 |
Publicado en diario de hoy
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Entre quienes desarrollan una misma profesión pueden aparecer relaciones que, de uno a otro extremo, abarcan todas las gamas imaginables. Así, según prevalezca la admiración o la peor envidia, entre los "colegas" pueden darse amistades intensas, respetos mesurados, algún encono bien o mal disimulado, una tirria manifiesta o hasta un odio penetrante. Para contradecir a quienes conciben que la rivalidad y el rencor son cualidades inevitables, habría que recordar a los tres tenores paseando no sólo sus voces por innumerables escenarios, sino también su amistad y sus afectos mutuos. Algo similar se dio, en los comienzos del romanticismo, entre Schumann, Chopin y Liszt, quienes no sólo no entraban en conflictos sino que solían dispensarse los mejores elogios. Schumann festejó la llegada de Chopin desde el este europeo con su célebre "Chapeau bas, Messieurs, un génie!". En una reunión parisina, Liszt no le pidió a la gente que se sacara sus sombreros en homenaje a Chopin, sino que le pidió a éste que demostrara cómo era capaz de tocar maravillosamente aun a oscuras. Frédéric aceptó la propuesta y las velas comenzaron a ser apagadas. Cuando reinaba la tiniebla, Liszt le susurró algo a su amigo. El mismo fue hasta el piano e interpretó una composición de Chopin. Cuando se encendieron nuevamente las velas, la gente quedó fascinada al comprobar que había sido Liszt quien había estado tocando. Sonriendo, Franz le preguntó: "¿Y qué dices tú?". Chopin respondió: "Lo mismo que todos. Yo también hubiera creído que era Chopin". Mientras se levantaba del taburete, Liszt agregó: "Ya ves: Liszt puede parecerse a Chopin si lo desea, pero ¿Chopin podría ser Liszt?" La historia es recordada por Frédéric Niecks en Chopin as a Man and Musician , quien, cuidadosamente, deja la pregunta sin respuesta.
Por Pablo Kohan