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Martes 14.10.2008 (actualizado hace 418 días)

Momentos de gran intensidad y belleza

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Jueves 23 de agosto de 2007 | Publicado en edición impresa 
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Momentos de gran intensidad y bellezaEd Harris personifica a Beethoven Foto: Alfa films

La pasión de Beethoven ( Copying Beethoven , Gran Bretaña-Hungría/2006, color; hablada en inglés). Dirección: Agnieszka Holland. Con Ed Harris, Diane Kruger, Matthew Goode, Ralph Riach, Joe Anderson. Guión: Christopher Wilkinson y Stephen J. Rivele. Fotografía: Ashley Rowe. Supervisión musical: Maggie Rodford. Edición: Alex Mackie. Presentada por Alfa Films. 104 minutos. Apta para todo público.
Nuestra opinión: buena

La pasión de Beethoven no aspira al retrato biográfico, se despreocupa de la fidelidad a los hechos documentados y hasta inventa una historia completamente ficticia: la relación del músico con una bella joven austríaca que le sirvió de copista en los días previos al estreno de su Novena Sinfonía. Su propósito es acercarse al fenómeno del genio creador -al que interpreta como fruto de un íntimo diálogo con Dios-, a partir de la mirada de una testigo capaz de intuirlo y comprenderlo. El film no alcanza las alturas de su reconocible modelo, Amadeus , de Milos Forman, y deja a la vista algunas flaquezas, pero también entrega momentos de gran intensidad y belleza.

Uno de los problemas principales de la película proviene precisamente de su secuencia más lograda. Es el estreno de la sinfonía en Viena y Beethoven, que se ha empeñado en dirigirla a pesar de su sordera, debe recurrir a la ayuda de su casi discípula, que se mezcla entre los instrumentistas y le marca los ritmos y las entradas. La comunión espiritual que la música propicia, y que se produce allí entre los dos, se extiende a todos los presentes en el teatro y, gracias al magnífico montaje y al diálogo de miradas y gestos que se establece entre Ed Harris y Diane Kruger, a los propios espectadores de la película. La pasión de Beethoven alcanza entonces su clímax, su cumbre emotiva. Pero infelizmente la escena está ubicada demasiado lejos del final de la proyección, de modo que nada relevante parece suceder a partir de allí y hasta el desenlace, ya anticipado en el prólogo, con la muerte del compositor. Es un error estructural que afecta el balance final, pero no despoja al film de interés.

Contrastes

Ya que la ficción biográfica les deja las manos libres, los libretistas Wilkinson y Ribele inventan el personaje de Anna, la aspirante a compositora que debe enfrentar los prejuicios del medio y del propio Beethoven, además de su megalomanía, sus bruscos cambios de humor y hasta sus groserías. En su breve pero dura convivencia con el maestro en un departamento donde abundan el desorden, la suciedad y las ratas, la dulce y femenina Anna (que tiene la belleza de Diane Kruger) saca a relucir su carácter y su determinación, quizás el rasgo que termina por conquistar al músico. Su presencia sirve no sólo para correr a Beethoven del centro de la escena y confiar el retrato a una mirada ajena, sino también para explotar dramáticamente los brutales contrastes exteriores y las secretas afinidades que hay entre los dos personajes. No hay, conviene aclarar, el menor indicio de tensión erótica; los intereses sentimentales de ella -siempre más débiles que los vocacionales- apuntan en otra dirección: un joven ingeniero que también recibirá a su tiempo la lección del artista en una escena bastante forzada.

No es la única: también suenan como notas falsas algunas líneas de diálogo que buscan adaptarse al oído contemporáneo y otras que se aproximan demasiado al discurso pomposo.

Por fortuna, el film cuenta a su favor con la vital intensidad que puede darle un Ed Harris barrigón y con peluca cuando debe exhibir el temperamento borrascoso de Beethoven, y con el habitual preciosismo visual de los films de Holland. Además de la música, claro.

Fernando López

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3  comentarios y 0  respuestas
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    24.08.0720:35

  • Coincido con los lectores. El crítico tanto de La Nación como el de Clarín (que, inexplicablemente le puso "regular"), ponen por encima a una ficción aún peor que es Amadeus y se guardaron un par de estrellitas con esta película. Para empezar, la caracterización de Ed Harris es excelente, desde usar lentes de contacto marrones hasta engordar y usar extensiones. La parte que más me emocionó es, sin lugar a dudas, el estreno de la Novena Sinfonía. Los diálogos son acordes a lo que pensaba Beethoven, no le veo nada de pomposo ni pretencioso. Finalmente, la energía y fuerza creadora de este gran genio se ve plasmada en la apreciación de la música en una abstracción tal que, a pesar de no oír nada, puede componer la música más bella de su tiempo y contagiar al espectador con ella.
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    24.08.0710:54

  • La pelicula es mucho mas que lo que sugiere la critica de La Nacion. Muchas producciones similares fueron basadas en fantasias, desde Amadeus hasta Amada Inmortal. En este caso es pasar un muy buen rato disfrutando de excelente musica. Vale la pena
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    23.08.0718:36

  • Me parece inapropiada la crítica más relevante sobre la ubicación del estreno de la novena sinfonía. Pareciera que se está reclamando lo que usualmente los críticos rechazan, una estructura muy estilo hollywood con un final a toda orquesta. En la vida real, el climax alcanzado por una persona usualmente no está en el final de una vida. La película cuenta con elocuencia luego el proceso de crecimiento espiritual de Beethoven que lo lleva a innovar drámaticamente en el lenguaje musical. Justamente su adelantamiento en el tiempo y el consiguiente rechazo de sus contemporáneos es lo que produce la quiebra de la salud que lo lleva finalmente a la muerte. El interés del tema, las superlativas actuaciones, la fotografía y el sonido me hace pensar que el crítico en esta oportunidad fue demasiado avaro.
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