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Tres argentinos sueltos en Colombia

Los novelistas Mairal, Garcés y Neuman dijeron a LA NACION que buscan una voz narrativa propia

Sábado 25 de agosto de 2007
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BOGOTA.- La fama los alcanzó muy jóvenes. Sin embargo, por muy pronta que haya sido su visibilidad en las letras iberoamericanas, Pedro Mairal, Gonzalo Garcés y Andrés Neuman tienen claro que lo que prevalece en la literatura es un desafío de hierro: hallar una voz narrativa propia, capaz de comunicar lo que necesitan decir.

Estos tres escritores argentinos -Mairal tiene 37 años y vive en Buenos Aires; Garcés, de 33, está actualmente en Santiago, Chile, y Neuman, de 30 años, vive en Granada- participan de Bogotá 39 y se juntaron por primera vez para la entrevista con LA NACION.

Tienen más afinidades que diferencias, pero piensan distinto sobre la literatura argentina, la crítica literaria y la concentración editorial. Los tres comparten un rasgo sutil del humor que, mal que les pese, es irremediablemente argentino. Y, además, reivindican el blog como un complemento que suma al libro, pero que no conseguirá derrotarlo en el papel.

Ayer, los 39 escritores repartieron el tiempo entre bibliotecas, colegios y cafés literarios.

¿Sólo pensaron en ser escritores?, preguntó LA NACION al trío. "Yo quería ser futbolista profesional", dice Neuman. Garcés vacila y admite: "Quería ser estrella de rock". Y Mairal remata: "Ni siquiera tengo profesión de escritor. Tengo vocación y en el fondo me siento un inútil total".

-¿La edad puede ser un criterio en la vida de un escritor?

Pedro Mairal: -Con el tiempo los escritores ganan una densidad, una capacidad para meter mucha vida en pocas líneas. No digo que esto no se pueda falsear, pero sale más fácilmente. No sé qué corte puede provocar la edad. La novela es un género más propicio cuando pasa más tiempo en tu vida. Pero de pronto hay una novela como la de Gonzalo Garcés [ Los impacientes ], en la que el narrador parece un tipo mayor.

Gonzalo Garcés: -La madurez novelística no tiene que ver con los temas, sino con el criterio para discernir lo que es importante de aquello que no lo es. Eso hace de una novela algo universal. La primera novela de Pedro, Una noche con Sabrina Love, podía escribirse a cualquier edad. La edad no es un criterio, pero te beneficia tomar conciencia de lo que otros están haciendo en otros países. El boom latinoamericano se caracterizó por dos cosas: una fue la revolución cubana, y la otra, que aquellos escritores se leían entre sí. Hubo entre ellos un roce permanente y un sentido del desafío.

Andrés Neuman: -Si uno profundiza en el enfoque biográfico de la escritura, hay que añadir lo que te pasó en la vida. La edad importa, pero sería frívolo pensar que la misma edad importa para todo el mundo. La biografía de un escritor tiene ciertos hitos dramáticos que configuran su proceso de maduración. Pero el tema de la edad es diferente según hablemos de un poeta o de un narrador.

- ¿Existe una literatura argentina o una literatura en español que contiene a la producción argentina?

Mairal: -Hablemos del factor Aira [por el escritor argentino César Aira], porque funciona muy bien como un liberador de conciencia para la gente menor de 40 años. Aira llega a la mitad de la novela y la autodestruye. Hasta Aira había una conciencia de la trama muy fuerte, aunque Borges, Bioy Casares y Cortázar fueron bastante rupturistas. Pero son una pesada herencia. Aira llegó con esa liberación de conciencia, que también da al "cualquierismo", pero no me preocupa. Me parece bien que exista Washington Cucurto, que nunca hubiera podido escribir sin el factor Aira. Me gusta más el personaje Aira, que publica un texto por año, que los textos de Aira.

Neuman: -Lo comparto. A mí me cansa mucho pensar la literatura por nacionalidades, es empobrecedor y anticuado. No tiene nada que ver con la realidad de la cultura contemporánea. Existe una literatura que se escribe en la Argentina. La literatura debería aspirar a ser una especie de aleph que se "antologa". Sobre todo cuando aparece una paradoja individual como Bolaño. Qué importa su porcentaje de chilenidad cuando lo profundamente latinoamericano de Bolaño es lo que absorbió de América latina. Es lo que Borges hizo con la literatura anglosajona. La cultura latinoamericana también es universal.

Garcés: -Leído como el escritor que es, Borges no es una herencia pesada, sino liberador. Distinto es cuando se lo lee como un prócer.

Neuman: -Y como dijo Umberto Eco, Borges inventó Internet. Y también el zapping .

Mairal: -Sí, la enumeración de El Aleph es zapping .

Garcés: -Para mí el nomadismo es una meta. Pero sí existe la literatura argentina contemporánea. Siempre se dice que Chile es país de poetas y la Argentina, de cuentistas. Es falso, porque la pasión argentina no es el cuento, sino la crítica. En la literatura argentina hay grandezas y limitaciones. Allí están Aira, Piglia, Fogwill, Saer... pero yo pido más. Si los comparo con Philip Roth, que arma un cosmos, lo de nuestros escritores se queda corto.

Mairal: -También Saer construye un universo.

- Neuman: -Creo que la Argentina es uno de los países más preocupados por la propia genealogía.

Por Susana Reinoso Enviada especial

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