Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí
lanacion.com | Las noticias que importan y los temas que interesan

La obra de la Madre Teresa en la Argentina

Misioneras de la caridad y la dignidad

Cultura

En nuestro país hay 69 religiosas y 11 novicias que siguen las enseñanzas de la monja de Calcuta

Calcuta también se encuentra en la Argentina. Como en las calles de esa ciudad india, se pueden ver en Béccar, Benavídez, Zárate y otros cuatro puntos del país religiosas con hábitos blancos con bordes azules.

Son las hermanas Misioneras de la Caridad, la congregación dedicada a la atención de "los más pobres de los pobres" fundada por la Madre Teresa de Calcuta, de cuya muerte se cumplirán diez años pasado mañana.

"Calcuta no es sólo un lugar geográfico. Cada uno, esté donde esté, tiene su propia Calcuta donde abrir su corazón para experimentar el amor personal de Jesús en la cruz y expresar luego ese amor en el servicio a los demás, sean la familia, los compañeros de trabajo o los vecinos", explica a LA NACION la hermana María Lyrio, una joven monja mexicana que vive en Béccar con seis "hermanas" de Italia, Tanzania, la India, Canadá y Chile.

Si bien hablan perfectamente el castellano, entre ellas se entienden en inglés -el idioma oficial de la congregación- y rotan de países cada seis meses como mínimo y cinco años como máximo.

Dado el aniversario de "la Madre", que se recordará el miércoles, las hermanas hicieron una excepción a su costumbre de no promocionar sus actividades. Recibieron a esta cronista y al fotógrafo de LA NACION por la mañana mientras en el comedor, a escasos metros de la villa La Cava, empezaban a llegar hombres vestidos muy humildemente, saludaban con gentileza y pasaban a los sanitarios donde se bañaban, afeitaban y hasta alguno le cortaba el pelo a otro.

"Acá tenemos agua caliente y fría y la comida es excelente. No podemos pedir más", dijo Luis Alberto, de unos 50 años. Contó que duerme, con otros de sus compañeros que asisten al comedor, en la estación Victoria del ferrocarril.

El almuerzo que se sirve allí todos los días, excepto los jueves -día que las hermanas dedican por entero a la oración-, es preparado por Santusa, una vecina de La Cava, con la ayuda de algunas hermanas.

El viernes pasado asistía a la fiel cocinera la superiora de las hermanas, una fornida italiana que, aunque prefiere no hablar con los periodistas, cuenta que el número de los mendigos que asisten varía según el menú. "Los viernes vienen menos porque no les damos carne", cuenta divertida. Con ella, los 45 hombres que almorzaron ese día rezaron con devoción un padrenuestro, tres avemarías y una oración al ángel de la guarda.

En ese momento en la casa de las religiosas, en la misma manzana donde está el comedor, pero sobre la calle Posadas al 1800, un grupo de hermanas ensayaban canciones en latín que cantarán en la misa del miércoles (ver aparte). Otras seguían con sus tareas habituales en el hogar para mujeres con diferentes deficiencias derivadas allí por la Justicia.

"Acá todas las hermanas son mi mamá", dijo Roxana grande, como llaman a una de las señoras internas, porque también vive allí Roxanita, una joven platense fanática de River Plate. Ambas Roxanas, otras compañeras y algunas hermanas descargaban una camioneta con donaciones recibidas de una empresa de cosméticos.

"Santa ya"

En la misa de pasado mañana, la principal intención será la canonización de la Madre Teresa.

Cuando, a los 87 años, la pequeña religiosa de origen albanés falleció, en 1997, los católicos clamaban a la Iglesia que fuera declarada "santa ya".

Menos de dos años después Juan Pablo II autorizó la apertura de esa causa -un caso excepcional, dado que aún no habían transcurrido cinco años de su muerte-, y en 2003 aprobó un milagro, la curación de una india de un tumor de abdomen, y la proclamó beata.

En ese proceso se conocieron escritos en los que la religiosa describió haber dudado de su fe durante años. Ayer, Benedicto XVI explicó en Loreto que también la Madre Teresa había conocido "el silencio de Dios".

Por la vida

En Zárate, la primera sede argentina de la congregación, está la casa de formación de las aspirantes (son 11); un hogar de ancianos que fueron abandonados por los familiares en hospitales o recogidos de las calles (ahora son 65), y otro de niñas con riesgo social derivadas de distintos juzgados de menores (en este momento son 25). Allí estuvo la Madre Teresa en 1982, cuando visitó el país.

En Benavídez , las monjas atienden un hogar para enfermos de sida que pasan allí sus últimos días de vida (tienen ahora 8 varones).

"La Madre Teresa enseñó el valor de la vida, y por eso trabajó mucho para combatir el aborto a través de la adopción -en la India hay un hogar muy grande con chicos que fueron salvados de un aborto-. Un enfermo terminal es una persona hecha a imagen y semejanza de Dios. Las hermanas los limpian y cuidan para restaurar esa imagen en ellos y reconocer la dignidad de su persona", explica María Lyrio, que, como sus compañeras, habla de su experiencia en tercera persona.

Además de las ciudades mencionadas, hay casas de Hermanas de la Caridad en Mar del Plata, Villa del Rosario (Córdoba), Malargüe y San Rafael (Mendoza) y Frontera (Santa Fe).

En la Argentina viven 69 religiosas y 11 novicias y aspirantes. En el mundo hay 737 casas con 4713 religiosas que ya hicieron los votos perpetuos (de castidad, obediencia, pobreza y servicio voluntario y gratuito a los pobres más pobres) y 717 novicias y aspirantes. Provienen de 89 países, aunque la mayoría de las nuevas vocaciones son africanas y en cada destino realizan diferentes tareas según las necesidades del lugar. En todos, sin embargo, dedican por igual más de tres horas diarias a la oración. .

Por Silvina PrematDe la Redacción de LA NACION
TEMAS DE HOYLa pelea con los holdoutsThomas GriesaAxel KicillofLa muerte de Grondona