Un problema que es necesario resolver

Miércoles 05 de septiembre de 2007

El problema de los jueces subrogantes (suplentes) estalló hace dos años y, todavía, ni el Congreso nacional ni el Poder Ejecutivo ni el Consejo de la Magistratura le encontraron alguna solución, ni muestran demasiado apuro por hacerlo.

En 2005, la Corte instó al Consejo y al Poder Ejecutivo a agilizar los nombramientos de los jueces definitivos para cada juzgado. Si se designa al titular de un tribunal, obviamente, no hay necesidad de nombrar a un suplente. Hace cinco meses, la Corte arremetió nuevamente: estableció que el régimen de subrogancias creado por el Consejo es inconstitucional, porque ese organismo designaba los jueces interinos con su sola intervención, sin participación del Poder Ejecutivo y del Senado.

A esa altura, sólo faltaba esperar que los poderes políticos se abocaran a buscar una solución. Pero no lo hicieron.

El Ministerio de Justicia, a cargo de Alberto Iribarne, elaboró un proyecto de ley que propone crear, con los jueces que participan en los concursos pero que no llegan a integrar las ternas, una suerte de bolsa de magistrados, que deberían recibir nombramiento del Poder Ejecutivo y acuerdo del Senado para cumplir, así, con la exigencia que dispuso la Corte de que se respete el procedimiento constitucional. Ese proyecto, sin embargo, no pasó todavía el filtro de la Secretaría Legal y Técnica.

En el Congreso, el constitucionalista y diputado Jorge Vanossi presentó otra iniciativa: propone convocar a los jueces jubilados -ellos, en su momento, obtuvieron acuerdo del Senado- y, en su defecto, darle intervención a un grupo abogados previamente designado por el Poder Ejecutivo y el Senado.

En la cartera de Justicia exploran una tercera idea: crear una suerte de jueces móviles, que sean nombrados por el procedimiento constitucional para que, cada vez que se produce una vacante, ellos vayan a ese distrito a cubrirla.

Cada uno de esos proyectos tiene sus más y sus menos. Pero lo concreto es que nadie, hasta ahora, se preocupó por debatir solución alguna.

* * *

El Congreso, la rama del Estado que debe hallar la respuesta, no parece preocupado en absoluto por el tema. Y, frente a esa situación, la Corte sólo puede salir a tapar baches: cuatro meses después de declarar que el régimen de subrogancias era inconstitucional, porque los jueces así nombrados no tienen acuerdo del Senado, ayer se vio necesitada de admitir que las cámaras de apelaciones designen a abogados, como jueces provisionales, un mecanismo que tiene apoyo legal pero que tampoco es constitucional.

La Justicia no sólo pierde independencia sino que, además, se vuelve más frágil: los ciudadanos concurren a los tribunales en busca de soluciones, pero no siempre encuentran que el juzgado tenga un juez o, por lo menos, que tenga el mismo juez. Cada cambio de juez da paso a demoras, criterios distintos e inseguridad.

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