Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Un estudio sobre infertilidad que no causa dolor

El nuevo método examina el útero en forma no invasiva

Viernes 07 de septiembre de 2007
0

De todos los estudios médicos a los que debe someterse una mujer con problemas de fertilidad, el más temido posee un nombre casi impronunciable: histerosalpingografía. Es molesto, doloroso e incómodo: quien lo realiza tira del útero de la paciente con una pinza, mientras ella rota de posición para permitir obtener imágenes de rayos X de su aparato reproductor desde diferentes ángulos.

“Me dolió más que el parto –aseguró Sandra L., de 43 años–. Cada vez que te tiran del útero es un dolor tan fuerte como el de una contracción.”

Pero esa aflicción ha dejado de ser necesaria. Investigadores argentinos han desarrollado un método de diagnóstico alternativo basado en tomografías computadas de última generación, que permite evitar la tracción del útero.

“La histerosalpingografía es un estudio que es muy doloroso y que da mucho temor, por eso surgió la idea de desarrollar un nuevo método, más cómodo y con menos efectos adversos para la mujer", dijo a LA NACION el doctor Mariano Baronio, del Centro de Estudios en Ginecología y Reproducción (Cegyr), que junto con investigadores de Diagnóstico Maipú desarrolló la histerosalpingografía virtual.

Al igual que la histerosalpingografía convencional, su forma virtual permite la detección de posibles obstrucciones y malformaciones en el útero y en las trompas de Falopio, lo que la convierte en una herramienta esencial para la evaluación de la mujer con problemas de fertilidad. Todo eso sin causar dolor y reduciendo al mínimo la posibilidad de efectos adversos.

"Aunque en forma infrecuente, la histerosalpingografía convencional puede causar sangrados, infecciones y reacciones alérgicas -señaló la doctora Patricia Carrascosa, jefa del Departamento de Investigación de Diagnóstico Maipú-. Al no traccionar el cuello del útero, la histerosalpingografía virtual anula ese riesgo de sangrado y de infección, y reduce al mínimo la probabilidad de causar reacciones alérgicas."

Hasta ahora, los investigadores ya han probado el nuevo método en más de 100 pacientes, en las que compararon la efectividad y la seguridad de ambos procedimientos. Todos los parámetros evaluados se inclinan en favor del método virtual.

El estudio que consigna los resultados será presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva de los Estados Unidos; quienes organizan ese encuentro científico le han otorgado el primer premio en la categoría Alcances Tecnológicos en Reproducción Humana.

"Con el nuevo estudio me fue bárbaro -contó Sandra, que recientemente debió repetir la histerosalpingografía, esta vez en su versión virtual-. Tardé cinco minutos desde que entré al consultorio hasta que me fui, no me dolió nada y pude volver a trabajar el mismo día. En cambio, cuando me realizaron la histerosalpingografía convencional, estuve media hora y después tuve que irme a la cama por el dolor."

En el caso de Sandra, el estudio virtual permitió la detección de pólipos en el útero y de una trompa de Falopio obstruida, dos problemas que luego fueron resueltos quirúrgicamente. Hoy Sandra está embarazada de cuatro meses.

Diferencias

Casi podría decirse que las formas convencional y virtual de la histerosalpingografía sólo tienen en común su finalidad.

"El estudio convencional se realiza con la mujer en posición ginecológica -describió la doctora Carrascosa-; con una pinza se tracciona el cuello uterino y se inocula una solución de contraste viscosa, que requiere que la paciente se mueva con todo el aparataje colocado dentro de su cavidad ginecológica para poder tomar distintas vistas con rayos X."

En su forma convencional, el estudio dura por lo menos 20 minutos. En la forma virtual, el tomógrafo computado multislice insume tan sólo cuatro segundos en realizar esa tarea; así, desde que la mujer ingresa en el consultorio hasta que se retira transcurren no más de cinco minutos.

Durante el lapso en que se realiza la histerosalpingografía virtual, la mujer permanece en posición ginecológica, pero no es necesario que se mueva para obtener imágenes desde distintos ángulos, ya que la tomografía computada produce una imagen en tres dimensiones de su cavidad uterina, que permite a los médicos "recorrer" y estudiar virtualmente su interior.

Tampoco se realiza ningún tipo de tracción sobre el cuello de su útero. La finalidad de esta maniobra en la forma convencional del estudio es desplegar el útero para poder visualizar posibles anormalidades. Una vez más, las tres dimensiones que aporta la tomografía permiten evitarlo.

Y hay más diferencias. "La solución de contraste no es tan viscosa, pues está diluida en solución fisiológica, lo que reduce el riesgo de alergias", agregó Carrascosa. Además, se emplea una dosis de radiación un 50% menor que la de la histerosalpingografía convencional.

"El confort de la mujer durante la realización del estudio es algo muy importante, y es algo que medimos durante el trabajo en que comparamos el método convencional con el virtual -concluyó la experta en diagnóstico-. Y la verdad es que las pacientes no pueden creer que se pueda hacer sin dolor."

Por Sebastián A. Ríos De la Redacción de LA NACION

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas