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Ecos del Primer Maratón Marcha Atrás porteño

Incredulidad y espejos retrovisores en Parque Centenario

Miércoles 12 de septiembre de 2007
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"Pero esto no es de verdad, ¿no?", preguntaba el sábado a la tarde, en la puerta del Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, una chica confundida por la noticia de que allí se realizaría el Primer Maratón Marcha Atrás porteño.

Pero sí, era de verdad. Es que, para inaugurar el festival artístico Fuga Jurásica con una propuesta acorde con el lema Experimentar es bueno , Underground Escuela de Creativos convocó a ponerse una pechera amarilla, un gorro con espejo retrovisor, pararse bajo la bandera de largada y correr 300 metros hacia atrás.

Así, medio centenar de curiosos y entusiastas, con anteojos de sol, bolsos y mochilas, la mayoría, se agruparon el sábado, a las 17, en la entrada del museo. Ahí les entregaron las pecheras con números impresos al revés, al mejor estilo cartel de ambulancia. Y sólo los más afortunados pudieron calzarse gorros con espejo retrovisor: es decir, de la visera salía un pequeño brazo metálico que en la otra punta sostenía un disco compacto que dejaba ver, no sin dificultad, qué pasaba a las espaldas de cada uno.

"¡Se van a matar!"

La expectativa del público, voluntario o involuntario, era grande. "¿Cuándo van a correr? Porque se está haciendo tarde y dentro de poco va a oscurecer. Además, ¡en cualquier momento llueve!", apuraba, impaciente, la encargada de uno de los puestos de la feria de Parque Centenario. "Y... no sabemos. Cuando nos llamen", contestaban los maratonistas que, durante la espera, se entretenían evaluando juguetes de colección, medias de toalla con estrellas, collares de cristal de roca... y esperando algún vendedor al grito de palito, bombón, helado . Por suerte no llovió ni se hizo de noche tan pronto. Alrededor de las 18, los corredores fueron convocados al punto de largada y se inició la carrera. "¡Se van a matar!", se asustó un hombre que se paró entre la multitud para ver la inusual competencia. Y no era para menos: las veredas elegidas estaban llenas de obstáculos, como desniveles, baldosas rotas y raíces de árboles, aunque los competidores los sortearon valerosamente. ¡Y menos mal que el trayecto era de solamente 300 metros y no 1300 como se había planeado originalmente!

Menos de 10 minutos fueron necesarios para que todos llegaran a la meta y los participantes festejaran el logro con un aplauso. Después, hubo entrega de trofeos y medallas: ¡¿los mentados "premios sorpresa" con que habían alardeado días antes los organizadores?! La encargada de repartir los galardones fue Graciela Mancieni, coqueta vendedora de antigüedades del puesto F26.

El primer premio femenino fue para Lorena Conte, ama de casa que compitió para acompañar a su hijo y que ni se imaginaba que iba a quedar primera. "¡Pero no digas que sos ama de casa solamente! ¿Por qué no contás que fuiste medalla de bronce en los juegos panamericanos?", se indignaba una amiga. Y, sí, a Conte no le quedó alternativa y terminó reconociendo que fue campeona de judo.

El primer puesto masculino, en tanto, fue para Daniel Avila, estudiante colombiano que confesó haber sido aficionado al atletismo hace algunos años. Pero también hubo ganadores menos expertos en cuestiones deportivas, como los hermanos Fernando e Iván Marceina, dos chicos del barrio que quedaron tercero y cuarto en la categoría varones. "Yo sabía que iba a ganar", se ufanó Fernando, que sostuvo que fue de gran ayuda la gorra con espejo retrovisor. Los competidores, cansados pero felices, se retiraron tan pronto como llegaron, con las pecheras amarillas puestas, pero caminando para adelante.Correr marcha atrás es un deporte algo extravagante, pero no es nuevo. En la Universidad de Oregón, Estados Unidos, los especialistas estudian esta especialidad desde hace 25 años y han descubierto muchas propiedades beneficiosas para este tipo de ejercicio. Entre ellas, que ayuda a un mejor flexionamiento de las rodillas, permite mantener una postura más erguida mientras se corre y que se queman más calorías que cuando se corre hacia adelante.

Nada nuevo, en realidad

Correr marcha atrás es un deporte algo extravagante, pero no es nuevo. En la Universidad de Oregón, Estados Unidos, los especialistas estudian esta especialidad desde hace 25 años y han descubierto muchas propiedades beneficiosas para este tipo de ejercicio. Entre ellas, que ayuda a un mejor flexionamiento de las rodillas, permite mantener una postura más erguida mientras se corre y que se queman más calorías que cuando se corre hacia adelante.

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