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Sábado 15 de septiembre de 2007 | Publicado en edición impresa

Agricultura / Ecos del XVIII Congreso CREA

Compromiso con el medio ambiente

El desarrollo productivo debe avanzar, pero sin alterar recursos como la tierra y el agua, coincidió la mayoría de los disertantes

 
 
 

CORDOBA.- "Una Argentina posible, con empresas sustentables, que logre nuevos horizontes productivos, de manera transparente, responsable y comprometida con el medio ambiente". La premisa, pronunciada por el presidente de la Asociación Argentina de Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Aacrea), Oscar Alvarado, al cerrar el XVIII Congreso CREA, realizado en esta ciudad, resumió el objetivo final del encuentro.

Y a una semana de terminado el Congreso que convocó a más de 3700 personas, aún quedan los ecos de los mensajes referidos al cuidado de los recursos agotables, como la tierra y el agua.

"Desconocer la tierra es desconocernos; debemos entender que la posibilidad de que ella nos siga dando sus frutos depende de la capacidad de que modifiquemos nuestra concepción de la naturaleza", dijo el filósofo Santiago Kovadloff.

Agregó el pensador que se está produciendo una enorme presión sobre los recursos naturales. "No se trata de renunciar al crecimiento, sino de aprender a crecer con sentido de la medida y no de la capacidad y de la piratería".

En tanto, Ernesto Viglizzo, técnico del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Ténicas (Conicet), se refirió a las transformaciones del sector rural, las tecnologías y el ambiente.

Para Viglizzo, los grandes cambios productivos en el agro estuvieron asociados a tres eras claramente diferenciadas.

La primera fue la "era extensiva", donde la productividad del sector rural aumentó en todo el mundo en respuesta al avance de la agricultura sobre tierras naturales no explotadas hasta entonces.

La segunda fue la "era intensiva", que se inició una vez terminada la Segunda Guerra Mundial y que responde al denominado "modelo agrícola de la Revolución Verde", basado en el uso intensivo de insumos de alto impacto sobre la productividad, como la genética de alto rendimiento, los fertilizantes, los plaguicidas, la maquinaria y el riego. "De muy alta eficacia productiva, dejó secuelas ambientales inquietantes que no han sido totalmente resueltas", advirtió Viglizzo.

La tercera etapa corresponde a lo que el disertante dijo que se podría calificar como la "era de la precisión", que plantea un modelo "sin tener tal vez un impacto cuantitativo tan alto sobre la productividad, sí lo tendrá sobre aspectos relacionados con el ambiente, la bioseguridad y la salud humana".

La conclusión de Viglizzo fue que el compromiso social de las empresas no se reducirá sólo a producir alimentos, fibras y energía, sino también a participar en el diseño de un espacio rural multifuncional que provea bienes y servicios ecológicos y ambientales a la sociedad".

La intensificación

En tanto, Pablo Calviño, coordinador del Plan Nacional de Intensificación Agrícola de Aacrea, resumió que en los últimos años, la intensificación ha sido uno de los cambios más importantes en los sistemas productivos agrícolas, aumentando la eficiencia de la utilización de la tierra, que en general es el recurso más limitante.

Según el asesor "la agriculturización masiva nos lleva a la necesidad de preocuparnos por ser eficientes en la producción de biomasa, pensando en la sustentabilidad"

Por su parte Martín Oesterheld, investigador del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires, se refirió a la sustentabilidad de los ecosistemas agropecuarios y llamó la atención sobre los problemas ambientales.

"La sustentabilidad ambiental es más necesaria que nunca y la ecología parece particularmente llamada, entre las ciencias, a proveerle el marco teórico", explicó el disertante.

Oesterheld agregó que si bien este es un tema controvertido y bajo investigación en estos momentos, está bastante claro que en muchas situaciones una mayor diversidad conduce a una mayor estabilidad de los ecosistemas ante perturbaciones como, por ejemplo, sequías.

"La pérdida de biodiversidad, al concentrarse sólo en unos pocos cultivos, genera vulnerabilidad; la aparición de sorgo de Alepo tolerante a glifosato es un ejemplo de ello", indicó el investigador.

Oesterheld concluyó que "los ecosistemas pueden presentar saltos, a veces inexplicables, hacia un estado cualitativamente diferente como una sequía, una inundación, un incendio o la invasión de una maleza". .

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