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Avenida 9 de Julio

Con el Obelisco en la mira

Propiedades

La 9 de Julio, con sus plazoletas arboladas y un ancho de 140 metros, propone un horizonte que atrae a argentinos y extranjeros; las cotizaciones,según los tramos, pueden llegar a 2200 dólares el metro cuadrado

Con el doble de ancho que la avenida Champs Elysées, en París, la avenida 9 de Julio es, con 140 metros, un emblema para los porteños que une de Norte a Sur distintos barrios de la ciudad de Buenos Aires. Inaugurada en 1937, su construcción demandó 43 años, tiempo en la que sufrió distintas transformaciones.

En la mítica arteria, desde su intersección con Santa Fe hasta Arroyo tanto en Carlos Pellegrini como en Cerrito se destacan construcciones de gran calidad y valores que rondan los 1800 dólares el metro cuadrado con privilegiadas vistas abiertas hacia el río y el Obelisco.

Para la gente del interior que llega a la gran ciudad comprar un departamento en la 9 de Julio resulta muy atractivo, principalmente en los nuevos emprendimientos que se construyen en el sector sur de la avenida.

Según Ricardo Frers, de Frers Propeidades, "es única, una calle tan ancha, sin vecinos, es una belleza. Principalmente a la altura de la embajada de Francia, tiene espléndidas visuales. Del lado de la iglesia del Socorro, los valores son un poco más bajos que del otro lado. En Cerrito, que tiene el sol de la mañana y mejores edificaciones, puede alcanzar los 2500 dólares. Sobre Carlos Pellegrini baja a 2000 el metro cuadrado."

Agrega que es una zona demandada, porque la 9 de Julio es un factor diferencial. Muchos quieren estar allí por las vistas incomparables y la luminosidad. "Tenemos un departamento en Carlos Pellegrini, entre Juncal y Arenales, de 145 metros cuadrados, con balcón, tercer piso al frente sobre la avenida, en 250.000 dólares", completa. Eduardo Lávaque, titular de Lávaque Propiedades, sostiene: "La 9 de Julio es el gran tajo norte-sur, que es la característica saliente de la ciudad. En su recorrido asume tres roles definidos de pertenencia: el tramo más corto, de Santa Fe al Bajo, desde Santa Fe hasta el Obelisco y el que va del Obelisco a Constitución. El primero tiene características de turismo internacional, donde se dan cita las construcciones parisienses que se abren hacia la plaza Carlos Pellegrini, elegantes restaurantes, callecitas que serpentean en los desniveles que hace la barranca y la autopista que después acompaña al río hacia el Norte. En esta área es como si todo se hubiera conjugado para ser distinto y distinguido y, por ende, desde el punto de vista inmobiliario se marca la diferencia en los valores. Porque por las características señaladas sus habitantes son muy estables, pocos venden y por ende la oferta es limitada. Los valores de venta pueden oscilar entre 1800 y 2800 dólares por m2". "El segundo tramo -continúa Lávaque- está mimetizado con el Centro, vivienda y oficinas, aunque existen buenos edificios como hoteles, el Teatro Colón y algunos espacios públicos como la plaza Libertad. Los valores oscilan entre los 1200 y 1500 dólares el m2, salvo excepciones. El último es el tramo más olvidado por el Gobierno de esta ciudad y es el que se maneja con tránsito rápido, como buscando las autopistas de salida. Los valores oscilan entre los 850 y 1200 dólares."

Centro de debate entre arquitectos y urbanistas, la avenida 9 de Julio cumple una doble función en la ciudad: es la unión de dos autopistas, pero también se la valora como pulmón. Otra de las opiniones fue la de Ramiro Jordan, titular de Estudio Parque Propiedades: "La demanda sobre la avenida tiene un perfil medio-alto, con un promedio del metro cuadrado que ronda los 1800 dólares. Son construcciones de 50 años en el tramo de Santa Fe hacia Libertador. La gente busca una buena relación costo-beneficio, superficies generosas con vista abierta, y soluciona el tema del tránsito con el doble vidrio. Allí hay terrazas con imágenes francas del río y el Obelisco. El año último vendimos una unidad de 350 m2, más terrazas de 180 m2, a reciclar, a 580.000 dólares. Hoy valdría 800.000".

Del lado sur de la 9 de Julio, donde Cerrito se hace Lima y Carlos Pellegrini se convierte en Bernardo de Irigoyen, se observan aires de renovación con la llegada de nuevos emprendimientos. Así lo confirma Mario Gómez, director de Toribio Achával. "Tenemos dos proyectos en este momento, uno en Bernardo de Irigoyen y México, y el otro en Lima al 1100. En este último vendemos a precio fijo desde 1100 dólares el metro cuadrado, son unidades pequeñas de entre 40 y 50 metros, con amenities como piscina, solarium, SUM, parrilla. Se llama San Telmo Park, es un edificio de 15 pisos, que está en obra, con un buen ritmo de venta, muy demandado por la gente del interior. El otro, Studios 9, con un proyecto que se vende en 2000 dólares el m2. La avenida es un icono urbano muy fuerte y vivir allí es algo diferencial por las vistas que se logran. Tal vez el porteño no lo valore tanto, pero mucha gente llega de las provincias y compra".

Historia

Este gran pulmón urbano de 140 metros, parquizado en su momento por Carlos Thays, fue inaugurado el 12 de octubre de 1937 por el entonces presidente Agustín P. Justo. Antes de forjarse esta imponente avenida que atrae a locales y extranjeros, la Municipalidad compró edificios y terrenos de 33 manzanas para su desarrollo.Desde su inauguración, la avenida sufrió múltiples metamorfosis cuando algunos urbanistas concibieron crear una avenida que uniera el norte y el sur de la ciudad. El más aceptado fue el del ingeniero Carlos Della Paolera, que la proyectaba como una avenida parque que fuera un gran pulmón urbano. Carlos Thays plantó jacarandás, ceibos y mil cerezos donados por Japón. Hasta se trasladó un palo borracho, de 14 toneladas, desde el hospital Rivadavia hasta Cerrito y Tucumán. A rigor de verdad, la 9 de Julio no es la avenida más ancha del mundo. Sus 140 metros son escasos frente a los 250 del Eje Monumental de Brasilia, que ostenta el título, según los datos del Libro Guinness de los Récords .

Aires de libertad

Ubicación, vistas abiertas, mucha luminosidad, buenos accesos, son las cualidades que destacan quienes viven frente a una de las avenidas más anchas del mundo. El caso de Juan Rosolén, en un tercer piso al frente, en Arenales y Carlos Pellegrini, así lo confirma: "Tengo luz todo el día, excelentes vistas, no hay edificios enfrente, y además la 9 de Julio es una avenida donde hay muchos autos, pero muy pocos colectivos, por lo que no hay grandes ruidos. El ancho marca una gran diferencia para los que viven de uno y otro lado, es como un límite psicológico, para cruzar se tarda mucho. La zona me encanta, hay de todo y los fines de semana es muy tranquila".

María Braun, que vive en Cerrito y Juncal, comenta por qué buscó esa ubicación: "Quería estar cerca del Centro, era una buena oportunidad y además esto es Recoleta. La vista a la avenida es algo que suma, hay mucha luz y los edificios están a más de 100 metros. Es muy cómodo vivir aquí".

Por último, Milagros Sanez, que reside en Carlos Pellegrini y Santa Fe, opina: "Si bien es un poco más ruidoso, la amplitud de la 9 de Julio da una sensación de espacio, de aire. El sol pega, pero con las cortinas alcanza para mitigarlo. Busqué la avenida porque me encantan las vistas abiertas, el verde de las plazas que están arreglando y la ventaja de salir y entrar rápido por la cercanía de la autopista. Hay supermercados cerca y confiterías, es decir, no es necesario cruzar la avenida". .

Juan Fernández Mugica
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