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Veintidós historias reales que develan el enigma de la identidad

Un libro cuenta cómo el estudio del ADN contribuye a esclarecer desde filiaciones a casos policiales

Domingo 16 de septiembre de 2007
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Aníbal se entera de que el novio de su hija podría ser también su hijo. Un hombre encuentra muerta a una pareja de amigos, la policía lo detiene y lo culpa. Mercedes Beatriz Landa necesita confirmar si es hija de una pareja de desaparecidos. Julieta está embarazada, pero tiene dudas acerca de quién es el padre de su hijo.

¿Qué tienen en común estas historias? Que las personas involucradas recurrieron o tuvieron que someterse a un estudio de ADN (ácido desoxirribonucleico) para determinar científicamente su identidad y así resolver sus dudas o los casos en los que se vieron envueltos.

Estas y muchas otras situaciones relata Viviana Bernath, bióloga argentina especialista en genética humana, en su libro de reciente aparición La identidad, Historias reales del ADN (Planeta).

El libro, lejos de tomar las historias de las personas como simples anécdotas, da cuenta de ellas para abrir nuevos interrogantes: ¿qué es lo que nos hace ser quienes somos?; ¿qué le ocurre a un hombre cuando a partir de un estudio de paternidad descubre que el niño que ha criado como propio no es su hijo biológico?; ¿cuándo resulta verdaderamente conveniente someterse a un estudio de ADN?

El libro nació cuando Bernath empezó a preguntarse, a partir de su trabajo cotidiano en el laboratorio, cuál era el significado de las pruebas de ADN, y concluyó que se trataba de mucho más que firmar un resultado o dar un informe: involucra la vida de las personas.

Es por eso que en el libro hace un llamado de atención, que es también una posición: la identidad biológica es un elemento más de la identidad, no el único. "Sobre esa identidad biológica actúa el medio ambiente, los afectos, la historia, el clima, el lugar donde vivís, la educación, tus padres. Y tu secuencia de ADN responde de alguna manera a ese medio ambiente de modo diferente. Nunca podrías hacer a dos personas exactamente iguales por más que las clonaras", comenta la especialista a LA NACION.

-¿Por qué hoy en día identidad es sinónimo de identidad biológica, porque ésta resulta de un estudio exacto, científico, o porque la técnica de ADN es novedosa?

-Lo atribuyo a un alto grado de cientificismo que hay en la sociedad en este momento y a una muy baja discusión interdisciplinaria. Si se abrieran más las discusiones entre los científicos y las demás disciplinas, probablemente, esto no estaría tan en el tapete. En esta época, en la cual es difícil afianzarse en una ideología, religión, partido político o trabajo, pareciera que la identidad biológica es eso a lo cual te podés arraigar, que es tuyo y nadie te lo puede sacar. Por eso hay como un furor de la identidad biológica, como si el estudio de ADN pudiera decir mucho más de lo que verdaderamente dice. Esto sin quitarle, al revés, el valor probatorio que tiene.

El libro de esta científica, de 45 años, recorre, asimismo, la historia y los pasos velocísimos que fue dando la ciencia hasta llegar al descubrimiento del ADN y a desarrollar la técnica que hoy permite a una persona conocer con exactitud y de manera accesible su identidad biológica, que podría resumirse en quiénes somos, de dónde procedemos.

"Me pareció también importante contar en el libro qué se compara en las pruebas de ADN, cómo se transmiten los caracteres de generación en generación y que el problema de la identidad biológica, de quién es el padre, quién el hijo, existe desde siempre", describe la autora.

Susana y Juan se separan luego de muchos años de casado y él duda si es el padre biológico de una de sus hijas y decide hacerse una prueba de ADN. Susana se sintió atemorizada ante lo que sintió como una locura de Juan y por el enorme grado de exposición que esa exigencia significaba para su hija.

El estudio confirmó que Juan era el padre biológico con una probabilidad mayor al 99,99%, tras lo cual quedó trastornado por el daño que le había causado a la menor de sus hijas. "El conflicto en realidad estaba en otro lado y si no hubiera existido el estudio de ADN por ahí nunca hubiera llegado a preguntarse si podía ser su hija o no. Es una herramienta que está disponible y que se puede utilizar bien o mal", consideró la autora.

El libro menciona casos que se podrían ubicar en el extremo opuesto al anterior, como el de la organización no gubernamental Proyecto Inocencia, que crearon en los 90 un grupo de abogados en Nueva York para probar, mediante estudios de ADN, la inocencia de presos injustamente condenados. Ya lograron la excarcelación de 203 personas. O el de los casos de la apropiación ilegítima y sustitución de identidad de hijos de desaparecidos durante la última dictadura argentina.

"Y acá está este libro de Bernath -dice en el prólogo del libro la recientemente fallecida psicoanalista Silvia Bleichmar- despejando y poniendo de relieve los conocimientos de la genética y también el modo en el cual estos descubrimientos cambian nuestra perspectiva de vida, abren nuevos espacios para la resolución de viejos problemas, transforman preguntas que inauguran la búsqueda de nuevas respuestas..."

Currículum

Viviana Bernath nació en Buenos Aires en 1962. Se graduó en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA, donde se doctoró en Biología. Pertenece a la primera promoción de especialistas en Genética Humana de la Sociedad Argentina de Genética. Desde 1992, se desempeña en el campo de los estudios de identificación de personas por análisis del ADN. Es miembro de la Sociedad Internacional de Genética Forense y de otras instituciones.

Textual

"Creo que no hay muchos científicos que traten de humanizar la ciencia. Pero también tiene que haber gente de sociales que quiera tomar la ciencia y ver qué pasa. Tiene que ser de los dos lados."

Por Laura Casanovas De la Redacción de LA NACION

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