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El primer fiel de Kirchner ahora debuta como candidato macrista

El giro de Julio Ledesma, el hombre que en 2002 guió al Presidente en el conurbano

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LA NACION
Lunes 24 de septiembre de 2007
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Julio y Néstor se reían a carcajadas. Siempre repetían el mismo chiste. "¡Vas a ser presidente!", gritaba Julio. "¡No, antes vos intendente!", respondía Néstor. No podían evitar la risa si se miraban: Néstor Kirchner era un gobernador patagónico apenas conocido con la utopía de llegar a la Casa Rosada; Julio Ledesma, su primer (y entonces único) operador en el conurbano, era un sindicalista con poder acotado a La Matanza.

Cinco años después, la miel del poder sepultó la comedia: Néstor es presidente. Julio sigue siendo candidato. Pero cambió de amigos. Se postulará en octubre en La Matanza por Unión-Pro, la alianza de Francisco de Narváez con Jorge y Mauricio Macri.

En 2002, Ledesma era un curioso senador bonaerense. Lo desvelaba una "intuición política" que preocupaba a sus asesores. Un día anunció que apoyaría el sueño santacruceño. La respuesta fue unánime: "Estás loco".

2002: con Kirchner, en Ciudadela, en un acto poco poblado
2002: con Kirchner, en Ciudadela, en un acto poco poblado. Foto: Archivo

Ledesma, líder de la CGT de La Matanza, levantó el teléfono y habló con Kirchner para organizar un acto en su distrito. Terminaron amigos.

Ledesma comandó 32 de los 38 actos de Kirchner en 2002. Recorrieron el país: Buenos Aires, Salta, Jujuy, Corrientes, Río Negro, Tucumán...

Aunque nadie esperaba éxito de ese equipo -que solía reunirse en la casa de otro amigo, Alberto Fernández-, un día llegó ayuda del destino y la urgencia. Ledesma todavía se jacta de un acto en la cancha de Laferrère, en diciembre de 2002: "¡Junté 14.000 personas! ¡Logramos lo imposible!". Lo imposible: convencer a Eduardo Duhalde de que Kirchner era el mejor candidato para enfrentar a Carlos Menem en 2003.

Tres meses después sonó la primera alerta. Ledesma quiso disputar poder en La Matanza; Kirchner apenas se entrometió y hubo elecciones internas. El 30 de marzo, el intendente Alberto Balestrini arrasó y negoció en su favor. Después llegó el poder. El gremialista aceptó instalarse en la Casa Rosada como asesor presidencial y en 2005 le dieron un lugar en la lista de diputados nacionales que, curiosamente, encabezaba Balestrini. Le tocó el nada triunfal puesto 22.

En 2007, pensaba, llegaría "la gran oportunidad". No sabía aún que el conurbano se plagaría de candidatos K. Sólo en La Matanza serían cuatro, entre ellos el intendente y delfín de Balestrini, Fernando Espinoza.

Igual se lanzó. Pegó carteles, encargó afiches y hasta creó un spot que recordaba los chistes de 2002: Kirchner repetía que Ledesma iba a ser intendente. Cuando escuchó que habilitarían varios postulantes por distrito, fortaleció sus ambiciones.

El drama

Todo se esfumó el 15 de agosto de 2007. El apoderado del Frente para la Victoria, Carlos "Cuto" Moreno, lo llamó y le dijo que en La Matanza habría un solo postulante: Espinoza.

Cuatro días después, Ledesma entró en un hospital a las 4 de la mañana en gravísimo estado. Un divertículo le perforó un intestino y le provocó una peritonitis. Entró en coma.

"Volví de la muerte", dice hoy Ledesma. Cuando recuperó la conciencia, redactó desde el hospital su renuncia como asesor presidencial. "No hay espacio en una conducción con prejuicios", escribió. Después se reunió con Narváez y anunció, desde terapia intensiva, que sería su candidato. Los asesores, otra vez, repitieron la frase conocida: "Estás loco". El viernes sumó razones: se inyectó una batería de medicamentos y fue a su lanzamiento con el sello Unión-Pro.

Si le preguntan por la nueva alianza, Ledesma se sincera: "Es lo que hay". Dice que quiere ser candidato sí o sí, y no habla de Macri. "Es una situación de coyuntura; estoy con Narváez porque es peronista", se defiende. Kirchner, pese a todo, sigue siendo su "amigo", pero lo critica por rodearse de "hipocresía y vieja política".

La queja mezcla cariño y rencor: "Lo quiero. Pero conmigo no cumplió. Conocí su pragmatismo y lo sufrí. Duele que haya colgado del pincel a su primer soldado".

Tiene una posición curiosa respecto de las elecciones presidenciales: "Esta fuerza no apoya candidato a presidente, así que mi voto será secreto y coherente". Extraña paradoja. Y hay otra: si su adversario Balestrini logra ser vicegobernador y algún legislador K emigra al Ejecutivo (algo muy probable), Ledesma dejaría el puesto 22 en la lista de diputados de 2005 y ocuparía una banca hasta 2009. Un premio tal vez tardío para quien se convirtió en el primer kirchnerista Pro.

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