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Resistencia no soportaría otro desborde del Paraná

Información general

Alerta: los evacuados ya superan los 27.000 y convierten a la capital chaqueña en un gran albergue; temen que otra crecida quiebre la línea de defensa y provocará desastres.

RESISTENCIA, Chaco.- Fue un día de tregua en cuanto al mal tiempo, pero no para el trabajo y mucho menos al continuo éxodo humano que huye de las zonas bajas del Gran Resistencia y engruesa el número de evacuados que, en estos momentos, ya se hace imposible contar. No obstante, sin temor a equívocos, se estima que superan las 27.000 personas en toda la provincia.

La batalla del agua se libraba ayer en los 24 kilómetros frente al río Paraná y los 14 en el río Negro, al norte de esta ciudad. Las máquinas y técnicos realizaban ingentes esfuerzos para que el agua no ingresara en nuevos sectores, mientras se mantenía la gravedad de la situación en La Isla, Villa Río Negro y Miranda Gallino, donde en la tarde de ayer se habían retirado 2500 personas, por lo que en horas de la noche esos sectores quedarían prácticamente vacíos.

Un albergue gigantesco

Resistencia se convertía en un gran albergue. La mayoría de las escuelas está llena de evacuados y sólo pocos establecimientos dictarán hoy clases normalmente. La gente vive con la radio prendida y los comunicadores -como en una gran carrera de la desgracia- relatan las distintas coyunturas, dan a conocer el número de damnificados, los barrios que se anegan y canalizan protestas de los vecinos. También brindan informaciones que llegan del Brasil, por cierto nada tranquilizadoras porque allí sigue lloviendo y esto aumentará el caudal de los ríos.

En tanto, el éxodo en esta capital se complica debido a que muchas personas tuvieron que ser trasladadas a otros lugares más alejados por temor a que los albergues donde están instalados sean ganados por las aguas.

Nadie sabe a ciencia cierta el número de evacuados.

Después de la reunión que el gobernador Angel Rozas y el Comité de Emergencia mantuvieron ayer con el jefe de Gabinete, Jorge Rodríguez, el número oficial ascendía a 17.500 alojados en los centros de emergencia; pero varios funcionarios admiten que esa cifra se eleva a por lo menos 27.000 y la de las asistidas diariamente con comida, a 50.000.

Rozas tuvo que salir a desmentir algunas versiones alarmistas. Sin embargo, lo que anunció no es nada tranquilizador: el Paraná llegará a una altura que estará entre los 8,30 y 8,60 metros en Puerto Barranqueras, si se mantiene el buen tiempo.

La altura de ese río era ayer en Puerto Iguazú de 31,50 metros en creciente, un dato inquietante si se tiene en cuenta que se pronostican para las próximas 48 horas probables lluvias.

Desalentador

RESISTENCIA.- "Por ahora aguantamos y tenemos confianza", dijo a La Nación el jefe del Plan de Defensa, Francisco Espínolo, mientras recorría el ancho muro de las defensas contra la crecida del Paraná.

Sin embargo, más allá de que no se bajen los brazos en esta lucha contra la naturaleza, esta ciudad se prepara para lo peor.

El nuevo pico del río que se pronostica para Puerto Barranqueras transformaría en incontrolable la ya extrema situación de la zona.

La Isla, un barrio que está bajo las aguas

RESISTENCIA, Chaco.- A unos tres kilómetros del centro, en el nordeste de esta ciudad, un barrio entero debió ser evacuado en sólo 72 horas. Y allí no quedaba nadie, ni los perros.

Se trata de La Isla, la urbanización del Gran Resistencia que más sufre los efectos de la crecida del río Negro y de las lluvias: de las 300 familias que allí habitaban, ya fueron rescatadas 260 y anoche las autoridades estimaban que todos se irían de ahí. Hasta aquellos remisos que pretendían permanecer en sus hogares para resguardar sus pertenencias.

Por la tarde, el panorama en el lugar era desolador. Casi todas las casas tenían más de un metro de agua en su interior, los pocos vecinos que quedaban recorrían el barrio en bote, el único medio que se puede utilizar, y algunos camiones rescataban a la poca gente que quedaba.

De las 10.000 personas evacuadas en la provincia, más de 5000 fueron rescatadas por la comuna local y de ellas unas 2000 vivían en La Isla.

Las características del barrio facilitaron el ingreso del agua: resulta que aquí, el serpenteante río Negro da una vuelta en forma de herradura y cuando desbordó por esa conjunción trágica de lluvias y crecida del río Paraná, arrasó con todo en su camino.

Ahora, con tanta agua, es prácticamente imposible distinguir por dónde pasaba el río hasta hace una semana.

Hasta hay reevacuados

Los barrios vecinos de Villa Prosperidad, Villa Río Negro y Villa Miranda Gallino no tuvieron mejor suerte. La situación en la zona es tan dramática que ayer comenzaron las reevacuaciones.

Sin ir más lejos, una escuela que hasta ayer era utilizada como centro para albergar a evacuados debió ser desocupada porque también le llegó el agua.

Domingo Coscio, asesor de la comuna de Resistencia que coordina las evacuaciones, no trazó un panorama alentador: "Si llegan a llover 100 milímetros en las próximas horas, todo el nordeste quedará bajo el agua", fue su lapidaria conclusión.

Después de las últimas evacuaciones, La Isla se transformó en lo más parecido a un barrio fantasma. Los pocos vecinos que quedaban se limitaban a pararse en lo más alto de los terraplenes para contemplar el río como si le pidieran una tregua.

Hugo Fresche tiene en La Isla un almacén con panadería y carnicería. "No sé qué hacer, acá nadie te dice qué va a pasar y yo tengo todas mis cosas adentro del local. Las heladeras, los mostradores, todo... Ahora estoy pensando en subirlo al techo, porque si abandonás la casa te roban todo".

El humilde comerciante está desesperado. "Tengo seis hijas, hace cuatro días que no vendo nada; claro, si acá no quedó nadie, hace 20 años que vivo en este barrio y nunca vi nada igual, esto es un desastre", lloriqueó.

Camilo Cochia y su amigo Marcelo Bianchi recorrían el interior de su amplio chalet en bote.

La casa, de ladrillo a la vista y techo de tejas situada frente al río, tiene más de un metro de agua en su interior: "Hace tres días que tuvimos que abandonar la casa por la crecida, en pocas horas debimos sacar todo y como dejamos algunas cosas de vez en cuando nos damos una vuelta en bote", sostuvo Camilo.

Sin defensas

Analía García y su hermana María cargaban muebles en una camioneta. Con lágrimas en los ojos, explicaron a La Nación que nunca pensaron que deberían soportar una situación así.

"Veníamos zafando, teníamos el agua cerca, pero no entraba en la casa, hasta que anoche las defensas cedieron", aseguró Analía.

"Ahora tenemos todo mojado, por suerte mi amiga Alicia me ofreció su casa en un lugar más alto, si no, no teníamos adónde ir", dijo Analía.

María agregó que "lo que llovió en La Isla fue lo que nos embromó, nos dijeron que el río no creció mucho, pero si ahora vuelven las lluvias el agua podría llegar al centro de la ciudad, lo que sería una catástrofe".

Las previsiones de lluvias ponen muy nerviosos a los funcionarios municipales que trabajan en la zona. Coscio mira al cielo, observa los nubarrones y de la expresión de su rostro se desprende que con más agua las cosas todavía pueden ser peor. Sí, peor. .

Por Andrés Villalonga José Derewicki
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