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Lunes 01 de octubre de 2007 | Publicado en edición impresa

La difícil relación de Nicolas Sarkozy con la prensa

Malestar en Francia por la fuerte presión sobre los medios

Piden que se garantice su independencia

Por Luisa Corradini  | LA NACION

 
 
 

PARIS.- Los periodistas franceses no ocultan su inquietud por las crecientes presiones del gobierno sobre los medios, la manipulación informativa y la mordaza que impone a través de los dueños de canales, diarios y revistas, casi todos amigos personales del presidente Nicolas Sarkozy.

Ante esa situación inédita en Francia, que ha llevado a una vertiginosa pérdida de credibilidad de los periodistas, los sindicatos y asociaciones de la profesión piden una ley que garantice la independencia jurídica de las redacciones.

"Rara vez, la independencia de los periodistas sufrió tantos atropellos. Rara vez, también, uno de los derechos fundamentales del ciudadano -el acceso a información honesta, completa, pluralista e independiente de presiones- había estado tan amenazada", denunciaron los sindicatos el lunes pasado. "Esta situación se produce en un contexto de precarización galopante de la profesión, en el que el 20% de los periodistas está sin empleo", explicó David Larbre, del Sindicato Nacional de Periodistas (SNJ).

Los representantes de las organizaciones sindicales enumeran los "hechos graves" que se han acumulado durante los últimos meses en las redacciones francesas, en particular en los medios que pertenecen a amigos del presidente Nicolas Sarkozy.

El caso emblemático fue la censura aplicada por la dirección del Journal du Dimanche (grupo Lagardère), que se negó a publicar la información de que Cecilia Sarkozy no fue a votar en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales el 6 de mayo.

El diario económico La Tribune (propiedad del industrial Bernard Arnault) también sufrió la censura aplicada por su dirección, que decidió no publicar un sondeo desfavorable al presidente.

Otros episodios de idéntica gravedad fueron "la intervención del gabinete del ministro de Educación para hacer modificar un artículo de la Agence France Presse"; el allanamiento del periódico satírico Le Canard Enchaîné ; el nombramiento de un allegado a Sarkozy en la dirección de TF1 (propiedad de Martin Bouygues) y el intento de Arnault, propietario de La Tribune , de comprar el otro periódico económico francés, Les Echos .

Para los sindicatos, este último episodio "inédito en Francia", es el símbolo de la "situación actual", que se caracteriza por "una mayoría de órganos de prensa en poder de industriales que tienen lazos muy estrechos con el poder".

Cinco son los industriales más cercanos al presidente y que tienen influencia sobre la opinión pública:

  • Arnaud Lagardère, que se define como "hermano" del jefe del Estado, posee Hachette, el grupo de prensa más importante de Europa, que incluye la radio Europe 1, Paris Match , Journal du Dimanche y otro centenar de publicaciones.

  • Martin Bouygues, padrino del hijo de Sarkozy, controla TF1, la cadena de televisión privada más importante de Francia.

  • Bernard Arnault, testigo de matrimonio del presidente, es dueño del diario económico La Tribune e intenta ahora tomar el control de Les Echos .

  • El industrial de la aviación Serge Dassault, propietario de la fábrica que lleva su nombre, controla el poderoso grupo de prensa que edita el diario conservador Le Figaro .

  • El industrial Vincent Bolloré, que prestó su avión privado y su yate a Sarkozy para que descansara después de su victoria electoral, posee dos periódicos gratuitos ( Matin Plus y Paris-Soir ), una agencia de sondeos, dos centrales de compra de publicidad y el canal privado Direct-8.

Pero ¿los medios están realmente al servicio de Nicolas Sarkozy? Llamadas telefónicas, consejos y presiones provenientes directamente del jefe del Estado o de sus colaboradores se han vuelto el pan cotidiano de las redacciones. "Hay también una gran dosis de autocensura, por miedo", señala el semanario Le Nouvel Observateur .

Mensaje misterioso

Justamente, aún no se sabe si fue un editor demasiado "prudente" o el mismo Lagardère quien decidió la semana pasada levantar una doble página de Choc . Esa revista del corazón de su grupo se aprestaba a publicar una foto en la que se ve a Sarkozy llevando una carta, al finalizar una reunión de gabinete. Tras ampliar el texto, Choc descifró parte del mensaje: "Tengo la sensación de que hace siglos que no te veo y me haces falta. Millones de besitos" (en español, en el texto).

"No hubo censura. Levantamos la página porque no había firma visible y porque se trataba de una cuestión estrictamente personal del presidente", explicó la dirección de Choc .

Sin embargo, Le Parisien -que pertenece a una editorial independiente- no sólo publicó la foto, sino que entrevistó a una amiga de los Sarkozy, Isabelle Balkany, que afirma ser la autora de la misiva, "dirigida a Cecilia". El argumento, sin embargo, no parece haber aclarado el confuso episodio.

En todo caso, esta situación no es nueva. "Ese enérgico sistema ya se hacía sentir cuando Sarkozy era ministro del Interior", afirma Le Canard Enchaîné . Todos recuerdan el increíble despido del director de la redacción de Paris Match , Alain Genestar, por haber publicado en 2005 las fotos de Cecilia Sarkozy con su amante, Richard Attias.

El semanario satírico ha creado una sección titulada "Los insolentes de la semana", en la que detalla los "escasos" gestos valerosos de los que se atreven a publicar alguna información sensible. Esta semana, el cuadro de honor está encabezado por Le Figaro , que, con motivo de la muerte de Jacques Martin, "logró la hazaña de contar toda la vida del célebre animador de televisión, publicando fotos de todas sus esposas, menos la de Cecilia Sarkozy, con quien tuvo dos hijas". .

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