Un film correcto con comedia y drama
Soñar no cuesta nada (Argentina-Colombia/2006). Dirección: Rodrigo Triana. Con Diego Cadavid, Juan Sebastián Aragón, Manuel José Chaves, Carlos Manuel Vesga, Marlon Moreno y otros. Guión: Jorg Hiller. Fotografía: Sergio García. Música: Nicolás Uribe. Presentada por Barakacine. Hablada en español. Duración: 96 minutos. Calificación: sólo apta para mayores de 13 años, con reservas.
Nuestra opinión: buena
La cinematografía colombiana logra apenas un pequeño puñado de largometrajes por año, y casi siempre su temática se fija en lo estrictamente localista. Soñar no cuesta nada , un film realizado en coproducción con la Argentina, es una historia que combina la ambición desmedida con la nada fácil convivencia, la intriga y los quiméricos sueños de cuatro soldados que se hallan, como parte de un pelotón, en la selva colombiana para enfrentarse con los guerrilleros.
Según sus responsables, la trama está basada en un hecho real y se fija en ese cuarteto de militares encargados del rescate de tres norteamericanos que han sido secuestrados por los terroristas. De pronto, aquellos encuentran un depósito subterráneo que les cambiará la vida, ya que enterrados en la tierra descubren varios barriles que contienen la nada despreciable suma de más de cuarenta millones de dólares. ¿Qué hacer con tanto dinero en esa selva en la que ellos apenas tienen comida? ¿Cómo disimular frente a sus superiores que son millonarios en medio del peligro de que algún tirador acabe con sus vidas? Pero todo lo puede este cuarteto entre las rencillas y enredos propios de un grupo de trabajo en plena jungla y con una misión difícil de llevar a cabo. No es nada fácil esconder tanto dinero, aunque esos soldados son hábiles y la tentación de volverse ricos les da las suficientes energías para transitar un cúmulo de aventuras.
Entre pinceladas de comedia y cierto aire dramático, el director Rodrigo Triana relató esta historia que, partiendo de los estereotipos, resulta muy eficaz al haber elegido el tono de farsa donde todo lo que ocurre es irónico, casi surrealista en medio de ese enloquecedor estrépito de las balas que rozan a esos seres desamparados en medio de la tentación y de la codicia. Soñar no cuesta nada es un film prolijamente realizado y entretiene a través de su entramado por momentos exagerado pero siempre eficaz. El elenco aporta sinceridad a sus personajes, en tanto que la fotografía logra el clima ideal que pedía el guión, y la música, que ocupa un lugar destacado, acompaña los distintos momentos con cadencias de ritmos caribeños, reaggeton y composiciones incidentales del reconocido músico Nicolás Uribe. .
Adolfo C. Martínez