Si usted es una persona con dificultades visuales, navegue el sitio desde aquí

Una pareja que se pelea con canciones

Domingo 14 de octubre de 2007
0

Envenenados de amor. Musical creado por Claribel Medina, Héctor Pilatti y Edgardo Dib. Dirección: Edgardo Dib. Con: Claribel Medina y Héctor Pilatti. Arreglos y dirección musical: Gabriel Goldman. Coreografía: Rubén Cuello. En Velma Café, Gorriti 5520/30. Miércoles y domingos, a las 21. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena

Clarita Miranda y Héctor "El Chingolo" Flores son una pareja de cantantes populares que comparten el trabajo, pero no siempre, en sus shows, dejan ver sólo cuestiones profesionales. Otra mujer se ha colado en la vida de él, y Clarita no puede dejar de expresar su malestar. Los conflictos se expresan en escena y son fragmentos de diferentes canciones los que serán utilizados para explicitar los estados anímicos de estos personajes.

Dividido en dos partes, el espectáculo mostrará, en la primera, la pelea y separación de la pareja y, en la segunda, dará cuenta de los caminos que fueron tomando las carreras artísticas de cada uno; la de él menos afortunada que la de ella. Pero, un misterio guarda cada uno: la muerte de aquella "otra", que alguna vez destruyera la relación y que hoy no se sabe bien quién mató.

Pilatti y Medinahacen gala de su histrionismo
Pilatti y Medinahacen gala de su histrionismo.

Envenenados de amor posee un entramado de pequeñas situaciones muy interesante porque, en verdad, los personajes dialogan cantando. Todo lo mejor y lo peor que tienen para decirse lo hacen utilizando las letras de las canciones más inesperadas y en una mezcla de estilos y ritmos que sorprende. Tango, bolero, rock, y hasta conocidos temas de clásicas comedias musicales, irán hilvanándose en un juego muy creativo y desopilante.

Un dúo efectivo

Claribel Medina y Héctor Pilatti hacen gala de su histrionismo y componen a esos personajes con mucha ternura y también con cierto desenfado. Y si en la primera parte sus conductas quedan un tanto escondidas detrás de las canciones; en la segunda sus perfiles se tornan más acabados y conmovedores.

La puesta de Edgardo Dib es sumamente ágil y el director logra que sus intérpretes se entreguen a ese juego que propone con mucha seguridad y con un solo objetivo, el de entretener y divertir a la platea mientras se repasan una serie de composiciones musicales conocidas y de efecto seguro.

Carlos Pacheco

Te puede interesar

Enviá tu comentario

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales. Aquel usuario que incluya en sus mensajes algún comentario violatorio del reglamento será eliminado e inhabilitado para volver a comentar. Enviar un comentario implica la aceptación del Reglamento.

Para poder comentar tenés que ingresar con tu usuario de LA NACION.
Las más leídas