Masacre en La Plata: ocurrió en dependencias del Ministerio de Seguridad
Estupor por el cruel asesinato de tres policías bonaerenses
Kirchner lo vinculó con el proceso electoral; para los investigadores, se trataría de una venganza
Por Pablo Morosi | LA NACION
LA PLATA.– En un hecho que no registra antecedente, tres policías bonaerenses fueron brutalmente ejecutados en la madrugada de ayer, en el interior de una planta transmisora dependiente de la Dirección de Comunicaciones de la fuerza, situada en el barrio Aeropuerto, en las afueras de esta ciudad.
Para los gobiernos nacional y bonaerense, que no ocultaron su conmoción por lo ocurrido, el caso tiene connotaciones políticas y un “sello mafioso”. Por lo pronto, el presidente Néstor Kirchner fue el primero en reaccionar: “No es casualidad que un hecho lamentable sea a tan pocos días de un proceso electoral”, dijo durante un acto en la Casa Rosada.
Sin embargo, entre los investigadores policiales hay dos hipótesis principales, entre las que se destaca la que apunta a una supuesta “venganza” de una temible banda de delincuentes. A ésta le atribuyen una serie de violentos asaltos en la zona y haber devuelto, de esta brutal forma, la detención de varios de sus miembros por parte de, al menos, una de las víctimas.
Los arrestos habrían ocurrido hace unos 20 días, luego de una investigación realizada por el Destacamento Arana y la comisaría 8a. Se trata de un grupo de delincuentes muy jóvenes, varios de ellos menores de edad, que habrían cometido numerosos asaltos a viviendas y robos de autos.
La versión que circuló ayer indicaba que, tras una persecución y tiroteo, tres de los delincuentes habían sido detenidos con la intervención de personal de la planta de transmisión, donde ayer se produjo la masacre. Según lo informado, dos de los detenidos se encuentran en la unidad N° 9 de esta ciudad y el restante, en una comisaría.
La otra versión que anoche circulaba, aunque con menos fuerza, era la de un crimen por encargo realizado por delincuentes comunes para enviar un mensaje a la policía o de tipo político.
Los tres policías habrían sido atacados, cerca de las 2 de la madrugada, por un grupo de entre cuatro y cinco delincuentes que, según los investigadores, llegaron al lugar en un vehículo, pero ingresaron en el predio a pie, amparados por la oscuridad de la noche y las amplias distancias que separan el lugar del caserío más próximo, situado a unos 500 metros.
En una garita de guardia anexada al edificio principal de la planta, que posee una dotación de 17 policías, fueron hallados los suboficiales Ricardo Torres Barbosa, de 26 años, y Alejandro Vatalaro, de 27. Ambos presentaban sendos tiros y golpes en la cabeza, realizados con una barreta de hierro, además de una decena de tajos en los cuerpos.
El tercer policía asesinado es el sargento Pedro Díaz, de 45 años, encontrado con por lo menos cuatro disparos en la espalda detrás de unos galpones. Se presume que Díaz, cuya arma estaba tirada a unos 20 m del cuerpo, intentó escapar e incluso intercambió disparos con sus atacantes.
En todos los casos, los peritos determinaron que los proyectiles utilizados fueron de calibre 9 milímetros. No se descarta que los tiros hayan salido de las armas robadas a los policías. En la garita se hallaron 15 vainas servidas.
Los maleantes huyeron en una camioneta blanca policial -patente CAS 031-que se hallaba en el lugar y que embistió la tranquera. Apareció abandonada en el barrio Unión, a unos seis kilómetros.
Los asesinos se llevaron una escopeta 12/70, una ametralladora Uzi, varios chalecos antibalas y las armas reglamentarias de los oficiales. Las fuentes del caso descartaron por completo el móvil de robo. En los galpones del lugar, según lo informado ayer por el superintendente Hugo Silva, sólo había equipos de comunicación en desuso.
El gobernador Felipe Solá suspendió todas sus actividades. El ministro de Gobierno provincial, Florencio Randazzo, afirmó que el hecho responde a un mensaje mafioso. No descartó la posible intervención de policías exonerados por las sucesivas depuraciones impuestas por Arslanian. Ayer, LA NACION intentó hablar tanto con el ministro como con Solá, pero ambos declinaron realizar declaraciones.
Tal como hizo el gobernador, también el presidente Kirchner y su esposa cancelaron los actos proselitistas y analizaban concurrir hoy a los sepelios de los policías.
En tanto, el superintendente general de la bonaerense, Daniel Rago, expresó su congoja y calificó el hecho de "aberrante".
El superintendente de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado, Hugo Matzkin, reveló la "sorpresa" que causó el múltiple crimen en la máxima jerarquía policial y aseguró que "no se descarta ninguna hipótesis", ni siquiera la posible participación de policías o ex policías en el hecho, aunque aclaró que "no hay [peleas] internas en la fuerza". No obstante, se excusó de brindar mayores detalles sobre lo sucedido debido al secreto de sumario impuesto por las fiscales Leyla Aguilar y María Cristina Larroca.
Dos alternativas
Después de recorrer la escena del crimen, Arslanian expuso dos alternativas ante los periodistas que lo aguardaban: "Una venganza de delincuentes o un acto de terror para instalar un clima de inestabilidad y alarma antes de las elecciones", dijo.
Arslanian consideró que la venganza podría responder al hecho de que el sargento asesinado había participado "de la captura de una banda integrada por tres delincuentes que actualmente están presos".
Arslanian, en declaraciones a Radio Continental, afirmó: "Hubo una finalidad totalmente compatible con un atentado a la democracia, a la Nación y al orden público. Contra la política pública del Gobierno, tanto en materia de derechos humanos como de reforma policial". Además, advirtió que "el hecho coincide con la muerte inexplicable de un comisario de la Policía Federal [retirado], también en la provincia: no le robaron ni el reloj importante que llevaba ni el dinero. Ese hecho tampoco perseguía la finalidad de robo".
Arslanian cuestionó al periodismo al decir que "hay una difusión enfermiza de noticias vinculadas con delitos que van generando un verdadero clima de alarma, de terror".
Al cierre de esta edición trascendió que estaba previsto que se realizara una serie de amplios operativos en la zona de Villa Ponzatti y Los Hornos.
Anoche se esperaba que la Justicia entregara los cuerpos de las víctimas a los parientes para velarlos. .
