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Decisión sin precedente: el tribunal accedió a un pedido de LA NACION

Aceptó la Corte difundir el patrimonio de sus jueces

Política

Lo hizo a 8 años de la sanción de la ley de ética pública; la mayoría tiene bienes en el exterior

Por   | LA NACION

Ocho años después de la sanción de la ley de ética pública, los jueces de la Corte Suprema aceptaron, por primera vez, dar a conocer sus patrimonios y que se abrieran sus declaraciones juradas.

En una audiencia en la que primó el consenso, los jueces instruyeron al administrador general de la Corte, Nicolás Reyes, para que hiciera lugar a un pedido que había presentado La Nacion y entregara los documentos. Como la ley establece que "toda persona" puede obtener copias de las declaraciones, consideraron que no era necesario dictar una resolución formal.

La decisión implica un gran cambio. En 2000, la Corte presidida por Julio Nazareno resolvió que los jueces no estaban comprendidos en el régimen de declaraciones juradas y estableció un sistema que hacía casi imposible conocer el patrimonio de los magistrados. Ese reglamento fue reemplazado por el que rige hoy, aprobado en 2005.

Los patrimonios consignados por los ministros son muy disímiles. En general, son los jueces nuevos, llegados a la Justicia después de 2002, los que más bienes declaran. A ese grupo pertenecen Ricardo Lorenzetti, Eugenio Zaffaroni y Juan Carlos Maqueda, que era presidente provisional del Senado y renunció para reemplazar a Gustavo Bossert. Entre los de carrera judicial es Enrique Petracchi el de mayor patrimonio declarado. Le sigue Carmen Argibay, que tiene gran parte de sus ahorros en Holanda, donde trabajó como jueza ad hoc en los juicios por los crímenes de la ex Yugoslavia.

La conducta de los jueces de la Corte con el dinero parece respetar un patrón común: casi todos tienen ahorros en moneda extranjera y la mayoría puso a resguardo su dinero en bancos de Europa o Estados Unidos. El trámite de entrega de las declaraciones juradas fue rápido. Una semana después de presentar la solicitud, los siete sobres cerrados estaban listos para ser retirados. Mucho más rápidamente que en el Consejo de la Magistratura, responsable de la custodia de las declaraciones juradas de los demás jueces nacionales. Allí, la resolución de un pedido de LA NACION para conocer los bienes de los jueces federales demoró más de un año (ver aparte).

Para calcular los patrimonios, LA NACION sumó los bienes que los ministros declararon como suyos, de sus cónyuges y de sus hijos menores. Los datos corresponden al período fiscal que cerró el 31 de diciembre de 2006.

Lorenzetti es quien declara la mayor fortuna. El presidente de la Corte dijo tener más de 3 millones de pesos en ahorros; 831.717 dólares (unos 2.628.000 pesos), depositados en Estados Unidos. Declaró además un terreno, tres casas y la mitad de otra en Rafaela, Santa Fe, un tercio de un departamento en Buenos Aires y dos autos.

Petracchi también tiene dinero en el extranjero. Según su declaración, es titular de una cuenta en Estados Unidos, de 97.300 dólares (unos 307.000 pesos) y de otras en la Argentina, de 12.000 dólares, 10.000 euros y 84.700 pesos. Junto con su mujer, que es secretaria letrada de la Corte, Petracchi es dueño, además, de 456.697 pesos en bonos. Su patrimonio declarado se completa con un departamento en Buenos Aires; dos terrenos y una casa en Monte; una colección de armas; una 4x4; un scooter y un auto.

De acuerdo con las declaraciones juradas, el parque automotor de los jueces de la Corte y de sus familias es austero. Lorenzetti tiene un Volkswagen Gol y un Renault Laguna; Elena Highton de Nolasco, un Renault Mégane, y Maqueda, un Chrysler Neon.

Zaffaroni y Argibay ni siquiera tienen auto. Tampoco Carlos Fayt, que declara que su mujer es dueña de la mitad de un Ford Focus. Quien reconoce la mayor inversión en este rubro es Petracchi. Es dueño de una Toyota Hilux valuada en 104.700 pesos y su mujer, de un Ford Fiesta.

Inversiones por el mundo

La declaración jurada de Zaffaroni muestra inversiones diversificadas. De acuerdo con lo que declaró, tiene 232.888 pesos en el extranjero (en bancos de Suiza, Brasil y España) y 65.000 dólares (unos 205.300 pesos) en la Argentina. Pero más de la mitad de su patrimonio, 512.877 pesos, son inmuebles: la casa de Flores, en la que vive; una oficina que adquirió en 1996; diez departamentos en Buenos Aires; uno en San José, Costa Rica, y otro en Madrid, España. Zaffaroni recibe rentas por unos 26.500 pesos anuales.

Argibay, en cambio, tiene casi todo su dinero en depósitos bancarios. Declaró 109.905 euros (unos 490.000 pesos) en un banco holandés y otros 353.890 pesos en la Argentina. Además, dijo que tiene el 7 por ciento de un departamento que heredó y bonos del gobierno nacional por 19.400 pesos. Argibay consignó, además, un crédito por 374.955 pesos.

Maqueda tiene la mayor parte de su patrimonio en inmuebles: declaró dos departamentos en Capital y una casa y un departamento en Córdoba, todo por un valor de 304.095 pesos. Su patrimonio se completa con un auto, 112.560 pesos y 15.000 dólares.

Fayt no declara inmuebles de su propiedad, pero sí de su mujer y su hija, por 123.000 pesos. Consigna, además, 160.000 pesos en depósitos y la mitad del auto de su mujer. En el rubro "ingresos" incluye un monto anual de 80.000 dólares por la cancelación de un contrato bancario (Boden 2005).

Elena Highton de Nolasco, la jueza que más años lleva en el Poder Judicial (ingresó en 1973), es también la de menor patrimonio. Como varios de sus compañeros, tiene sus principales ahorros en dólares. Además, es dueña de un departamento de 91.480 pesos y una cochera, todo en sociedad con su marido, que es médico. Su patrimonio total es de 285.335 pesos.

Sólo dos de los jueces declaran acciones en sociedades anónimas: Highton tiene el 11,11% de una editorial (sus acciones tienen un valor negativo, según la declaración) y Lorenzetti es accionista de un cementerio privado, una administradora de inmuebles y una editorial, pero no declara el valor de sus participaciones.

El sueldo promedio de un juez de la Corte es de unos 15.800 pesos. Varios magistrados cobran, además, derechos de autor por sus libros. Lorenzetti declaró un ingreso de 72.000 pesos anuales por este concepto; Zaffaroni, 60.611; Highton, 52.218, y Fayt 12.000.

Ingreso transparente

  • Para los cuatro jueces que se integraron a la Corte Suprema durante el gobierno de Néstor Kirchner no es nueva la situación de tener que dar a conocer sus bienes. Eugenio Zaffaroni, Carmen Argibay, Elena Highton de Nolasco y Ricardo Lorenzetti ya lo habían hecho antes de quedar nombrados en el máximo tribunal, como parte del proceso de selección que instrumentó el Presidente por medio del decreto 222/03. Esa norma también prevé que los candidatos a ocupar un lugar en la Corte deben atravesar un proceso de impugnaciones, en el que la ciudadanía puede pronunciarse en favor o en contra del nombramiento.
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