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Todos los tips de tres estereotipos femeninos

Viernes 26 de octubre de 2007

Suegras, nueras y cuñadas . De Hilda Levy. Adaptación: Susana Nova. Dirección y producción general: Virginia Lombardo. Con Alicia Aller, Anahí Martella y Gimena Riestra. Escenografía y vestuario: Jorge López. Coreografía: Mecha Fernández. Iluminación: Gustavo Ciuffi. Asistencia de dirección: Cecilia Scarabello. En el Foro Gandhi, Corrientes 1743. Viernes y sábados, a las 21. Entrada: $ 30. Duración: 60 minutos. Nuestra opinión: buena

Virginia Lombardo toma el texto de Hilda Levy para subir a escena un mundo estereotipadamente femenino en el que, a pesar de bordear la parodia, es fácil reconocerse, al menos, en alguno de los tantos tips que puede generar un encuentro entre suegras, nueras y cuñadas. Así surgen las falsas apariencias, la traición, el rencor, el miedo, la revancha y las alianzas hasta cruzar todo el arco posible y llegar a la reconciliación, a la amistad y, sí, al amor.

Jugado desde un tono absolutamente volcado hacia el humor, la historia recrea el encuentro, primero fortuito y luego forzoso, entre una suegra y su nuera de varios años, con la futura esposa del hijo menor de una, "el cuñadito" de la otra.

Anahí Martella, Gimena Riestra y Alicia Aller, lo mejor de la propuesta
Anahí Martella, Gimena Riestra y Alicia Aller, lo mejor de la propuesta.

Apoyadas en un texto que tiene claros problemas en su estructura narrativa (en un par de ocasiones los aplausos aparecen no ya para manifestar la aprobación por lo realizado sobre el escenario sino porque pareciese que terminara la obra), las tres actrices que recrean a cada una de estas mujeres se lucen en su trabajo. Y es ahí donde la obra tiene su fortaleza. Tanto Alicia Aller como la suegra, Anahí Martella, como la nuera más grande y, sobre todo, Gimena Riestra, como la futura nuera y cuñada de las anteriores, juegan en un tono desopilante a sus criaturas.

A solas

Cada una tiene su momento a solas con el público donde despliega todo su histrionismo, carisma y talento. Es en este tríptico donde se las puede disfrutar a gusto. Alicia Aller asume a su suegra con gracia y desparpajo; Anahí Martella le imprime matices impensados a su nuera; y Gimena Riestra apabulla con su alocada novia a la que le aporta divertidos tics y una voz encantadora que pone en juego a través de varias canciones.

Se puede decir que Virginia Lombardo tuvo la lucidez de hacerse de un muy buen elenco ya que sin estas actrices (o de otras tan buenas como éstas) el resultado de su puesta podría haber sido diametralmente otro.

Así, Suegras, nueras y cuñadas , se transforma en una propuesta recomendable para quienes quieren divertirse livianamente con el señuelo de poder pispear a tres muy buenas intérpretes. Sin desmerecer el trabajo, es de esas puestas nada pretenciosas en la que la premisa es simplemente divertirse arriba del escenario para que suceda lo mismo en la platea.

Verónica Pagés

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