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Política

 
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Lunes 29 de octubre de 2007 | Publicado en edición impresa

Elecciones | La definición

Primer voto con dudas y temores

La experiencia de dos jóvenes en su debut electoral; familia, ideales e Internet

 
 
 

Camila Aliberti, que cumplió 18 años en septiembre, vive y estudia en Retiro, pero los fines de semana los suele pasar con su familia en un country de Escobar. Cuando termine el colegio, estudiará letras en la Universidad de Buenos Aires (UBA). Facundo Sarena está más cerca de los 19; vive con sus padres y dos hermanos en un complejo de viviendas de Wilde, en el sur del conurbano bonaerense. Estudia teatro en la academia de Lito Cruz y trabaja como vendedor.

Ambos, nacidos a fines de la década del 80, con una democracia ya consolidada, votaron por primera vez ayer. LA NACION los acompañó en este día tan especial. Camila sufragó en la mesa Nº 2111 de la escuela Bandera Argentina, frente a la Terminal de Omnibus de Retiro, y Facundo, en la mesa 308 de la Escuela Nº 51, casi en los límites de Wilde. Los dos lo hicieron en edificios escolares precarios, protegidos con rejas y con evidentes faltas de mantenimiento.

"Tenía un montón de ganas de votar; no es que me encante la política, pero me gusta la idea de poder participar y ejercer mis derechos. No entiendo a mis amigas, que dicen: «¡Qué suerte que no tengo que votar!». Después de todo, es tu país", opinó Camila.

Unos minutos antes de sufragar, Facundo todavía no había decidido el destino de su voto. A último momento, y luego de buscar información sobre los candidatos en Internet, se definió a medias: "Me inclino por la izquierda, pero me decidiré en el cuarto oscuro".

Facundo acepta su responsabilidad. "Me tendría que interesar más la política para que no me tomaran el pelo. No se puede votar a ninguno, pero a alguien hay que elegir; voto porque es algo obligatorio", dijo camino a la escuela.

Allí, mientras esperaba su turno, presenció un episodio que quedará en su memoria junto con su primera experiencia electoral. Un hombre se acercó a la reportera gráfica de LA NACION y la increpó para que no tomara fotografías: "Con la inseguridad que hay, no podés sacar fotos", dijo, sin identificarse. Tras la intervención de un oficial del Ejército, quedó asegurada la cobertura del primer voto de Facundo.

Acompañada por su mamá y por su hermana, Camila se asombró de la cantidad de alternativas electorales. "Eran muchas más boletas de lo que pensaba; la gente tardaba mucho y todo se demoró", contó. E incluso en la cola, bromeó con otro ciudadano: "Al voto había que traerlo pensado".

En la familia de Camila -en la que prevalecen los economistas- se discute habitualmente de política. En la de Facundo, en cambio, reina el escepticismo respecto de lo que la política pueda hacer por sus vidas. Pero en ambas había expectativa por esta primera vez.

Celosos de su derecho al voto secreto, ninguno dijo por quién había votado. Tanto a Camila -que ya escribe cuentos- como a Facundo -que acaba de participar de un casting- les gustaría vivir de lo que aman: las letras y la actuación. Por eso, más allá de las dudas, coinciden en que la persona a la que eligieron ayer "va a tener que levantar al país". .

Por José Crettaz
De la Redacción de LA NACION
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