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Samuel Cabanchik, un filósofo al Senado

Política

Llega al Congreso, de la mano de Carrió

No es común que un senador se confiese discípulo de Ludwig Wittgenstein o que cite a cada rato a autores como Thomas Hobbes, Jean-Jacques Rousseau o Toni Negri.

Pues bien, los senadores nacionales -tan poco acostumbrados a los debates abstractos- deberán acostumbrarse a partir del 10 de diciembre. Samuel Cabanchik, docente y experto en filosofía contemporánea, fue una de las sorpresas de las elecciones de anteayer: gracias al triunfo de Elisa Carrió en la Capital, ganó la segunda banca en la Cámara alta para la Coalición Cívica (la primera fue para María Eugenia Estenssoro).

Integrante reciente de la coalición, Cabanchik (de 49 años, afiliado a la UCR pero sin militancia en los últimos años) se tiene fe y no se amilana frente al desafío. "Estoy acostumbrado a argumentar y defender tesis. Eso me va a servir de mucho", dice el científico, aunque parece conocer las dificultades que enfrentará en su nuevo ámbito laboral.

"Es cierto que voy a estar en un cuerpo legislativo complicado y feudodependiente. Pero siempre hay que considerar que se puede persuadir a la sensibilización con el bien común", se ilusiona, con léxico académico y maneras amables.

Hincha fanático de Independiente, y habitante del barrio de Colegiales, Cabanchik insiste en que no vive alejado del mundo real y concreto. "La filosofía es una cuestión práctica. Se ocupa del presente, aunque por caminos indirectos", expresa.

Ya en el terreno político, Cabanchik cuenta que conoció a Elisa Carrió cuando concurrió al instituto Hannah Arendt para presentar su último libro, titulado El abandono del mundo .

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"Comparto el compromiso de Carrió con los tres contratos que propone (republicano, moral y de distribución del ingreso) y creo en una renovación política seria. El bipartidismo es un sistema agotado", se entusiasma.

Agnóstico de origen judío, asegura con una sonrisa que su "falta de fe" no es obstáculo para tener una buena relación con la líder de la coalición. "Ella tampoco consulta a Dios para ver cómo ganar elecciones", se ríe.

Docente de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Buenos Aires e investigador del Conicet, llegó a su banca gracias a una inesperada dosis de fortuna. De hecho, su inclusión en la lista de senadores de la Coalición Cívica surgió a último momento y sobre el cierre del plazo para presentar candidatos. "Si entro al Senado, voy a tener que cambiar un estilo de vida que quiero", había dicho a LA NACION, días antes de las elecciones.

Cabanchik recuerda que hace unos veinte años había tenido problemas para "llegar a fin de mes" con su sueldo docente. A partir del 10 de diciembre, deberá preocuparse por hacerse entender en un ámbito poco afecto a la metáfora. .

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