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El arte, la herramienta que potencia la creatividad de chicos vulnerables

La Casa Rafael trabaja con 160 pequeños de La Boca para fortalecer sus recursos personales

Lunes 05 de noviembre de 2007
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LA NACION
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Llegan en bandada, riéndose, ansiosos por participar. Algunos chicos vienen de lejos y otros, sólo caminan unas pocas cuadras. En La Boca, a metros del Riachuelo, un puñado de profesionales apuestan a fortalecer la llave que -creen- los sacará de la marginación: su creatividad.

Dicen que no son las cosas materiales las que cambiarán el rumbo de la vida de estos chicos. Por eso, apuntalan cuestiones más profundas: su autoestima, su confianza, sus talentos. La Casa Rafael organiza talleres artísticos en los que estos chicos se sienten escuchados, respetados y valorados.

Al frente de la organización está Christine Pintat, una francesa que desembarcó en La Boca dispuesta a darle forma a un proyecto que impactará de lleno en la situación de decenas de niños. Con un grupo de argentinos, creó la Casa Rafael. "No es una gran organización, sino un trabajo de mucha calidad. Estos chicos están desprotegidos ante todo y necesitan atención de calidad", considera.

Trabajan con 160 chicos de conventillos y casas tomadas de Dock Sur y la isla Maciel. Guitarra, danza, literatura, canto y teclado, títeres y teatro son las propuestas.

Los profesionales intervienen dentro de un espacio que existe desde hace 14 años: el Centro Comunitario N° 1. "En el barrio lo conocen como La esquina solidaria", aclara el artista plástico Rubén Borré, su director. Aunque el centro tiene actividades todos los días, la Casa Rafael funciona lunes, miércoles y jueves. "Tienen un espacio afianzado en el barrio y trabajamos en conjunto", dice Christine.

Acostumbrada a trabajar con la resiliencia, Christine anexó una herramienta transformadora más: el arte. "La resiliencia es la capacidad de atravesar y superar situaciones adversas y hasta salir fortalecido de ese proceso. El arte es la mejor herramienta que conecta con la creatividad y estos chicos necesitan responder con creatividad a las ingratitudes que les da la vida. Tienen que ponerse en contacto con recursos creativos para autosostenerse", explica.

No apuntan a desarrollar grandes talentos, aunque los encuentran, sino a que el arte sea el disparador de otras posibilidades. "Necesitamos que sean capaces de realizar la obra de arte que es su vida", señala.

Christine llegó a la Argentina en 2004. Fue vicesecretaria de la Unión Interparlamentaria y toda su vida trabajó en temas de derechos humanos. "No quería hablar más de la pobreza, sino trabajar con los pobres para darles herramientas y que puedan salir de ella", confiesa.

¿Por qué en La Boca? "Podría ser en cualquier barrio complicado, pero elegí trabajar en la ciudad porque los chicos viven situaciones más ingratas que en una villa, hacinados en poco espacio, sin opciones. Nosotros les ofrecemos una ventana hacia otra perspectiva", reconoce la mujer.

Los integrantes de Casa Rafael están dando las primeras puntadas de un ambicioso sueño: llevar a un centenar de chicos a Miramar. No sólo quieren que conozcan el mar, sino que puedan vivir unos días en otro contexto y tejer lazos con sus amigos. Otros proyectos son editar una revista con la producción del taller literario y cambiar el piso en el que trabaja el taller de danza. Para materializar estas ideas necesitan ayuda. Para colaborar: 4362-1173.

Christine afirma que hacen prevención: en el barrio abundan la droga, la criminalidad, la prostitución. Dicen que el trabajo de campo es insuficiente si no se lo sostiene desde la formación y se lo nutre con material intelectual. Por eso el equipo se reúne varias veces al mes con la intención de analizar lo que ya hicieron y avanzar sobre terreno firme.

Aunque llevan menos de dos años de trabajo, ya se ven los efectos de su trabajo. "Si algo hace el arte es transformar a las personas", considera el coordinador artístico y pedagógico, Juan Groisman. En algunos chicos los cambios son enormes, y en otros, pequeños gestos, tan sencillos como saludarse: "Encontraron un espacio en el que se sienten escuchados y por eso hablar vale la pena".

"Queremos que sepan que son dignos de respeto, cada uno desde su originalidad. No se trata de moldearlos a nuestro gusto, sino de escucharlos y ver dónde se trabó algo, para que puedan superarlo", dice Christine, orgullosa de los 160 desafíos que la Casa Rafael tiene por delante.

Momento clave

El nombre que eligió la asociación proviene del libro de Tobías, en la Biblia, en el que aparece el arcángel Rafael y acompaña a Tobías en un momento clave de su vida: cuando pasa de la infancia a la adultez. "Le habla de curación física y espiritual y la resiliencia es una cura espiritual, después de todo. Nosotros acompañamos a estos chicos a pasar esa etapa con más fuerza", subraya Christine.

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