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Odisea, la generación que se niega a crecer

Son los jóvenes de entre 20 y 35 años

Sábado 10 de noviembre de 2007
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LA NACION

Tienen pareja –o no–, pero no piensan aún en formar una familia. Quieren ganar su propio dinero, pero deambulan de un trabajo al otro o cambian de carrera universitaria sin un horizonte definido. Aunque los más chicos ya los llaman “señor” o “señora”, ellos todavía se sorprenden... Son la nueva “generación odisea”, que es como expertos en los Estados Unidos acaban de bautizar a ese grupo de 20 a 35 años, y a veces más, que se niega a crecer.

“La palabra «odisea» sintetiza la idea de exploración permanente –explicó a un diario británico el doctor William Galston, quien identificó este cambio generacional en un estudio que acaba de finalizar–. Los tres objetivos fundamentales de la edad adulta son conseguir la estabilidad laboral, encontrar una pareja, y tener hijos. En los últimos años hubo una postergación masiva de esos tres compromisos.”

El investigador de The Brookings Institution, una reconocida organización no gubernamental que se dedica en Washington a la investigación social, observó que aun quienes ya pasan los 30 pueden usar “sí” y “no” en la en la misma frase, al preguntarles si se sienten adultos.

"Muchos chicos no quieren crecer, si hacerlo significa transformarse en «eso» que son sus padres en lo que a gozo por vivir se refiere. Entonces, la disyuntiva que se les plantea es difícil: o ser niños eternos o sucumbir a una visión de la adultez homologable a la pérdida de la pasión y la caída en un estrés perpetuo y quejoso respecto de su propio destino", señala el licenciado Miguel Espeche, coordinador general de Programa de Salud Mental Barrial del hospital Pirovano.

Si a eso, agrega el especialista, se le suma "una noción de pasión ligada al egoísmo consumista, que sólo los padres con su poder económico pueden satisfacer [dadas las dificultades laborales de quienes pagan «derecho de piso»] y una idea de «odisea» que se parece más a una travesía por el propio ego que por reales e inhóspitos territorios (tal lo vivido por el bueno de Ulises), no es extraño que tanto en el Primer Mundo como por estos pagos se haya extendido la adolescencia".

Para los expertos consultados por LA NACION, la generación Odisea es lo que hasta ahora se definía como adolescencia tardía. Para los investigadores estadounidenses, según explicaron al diario británico The Sunday Times , se trata de una etapa que se agrega entre la adolescencia y la adultez, dado que posee características propias que la define, como la falta de compromiso o la postergación indefinida de obligaciones que hasta ahora correspondían a esa edad.

"Los años de Odisea abarcan el período de transición cada vez más extenso entre la vida estudiantil y la adultez", precisó Galston, que realizó el estudio social para la Fundación Hewlett, en los Estados Unidos.

Para la psiquiatra Graciela Moreschi, que se encuentra escribiendo un libro sobre el tema, si se define la adultez como la etapa en que una persona echa raíces, forma una familia y consigue un trabajo estable, hoy ya son muchos los que llegan a esa edad sin haberlo logrado.

"No se trata de un fenómeno local -aseguró-. Con la globalización, ciertos cambios en los hábitos y las costumbres tienen que ver más con la clase social que con el país. Y se da más en las clases medias y altas." Y agregó: "Responde a los valores de inmediatez, placer y presente permanente propios del posmodernismo, que atentan contra el esfuerzo, el proyecto mediato, el futuro".

Una forma de vida

Una de las características de la generación Odisea en la que coinciden todos los especialistas, argentinos y estadounidenses, es en que la demora en abandonar la adolescencia se está transformando más en una forma de vida que en una etapa de formación para la edad adulta.

Esto, según Moreschi, podría explicarlo también "la exigencia de éxito permanente, el endiosamiento de la juventud y la desaparición de las fronteras: uno, sin moverse de su casa, puede estar hablando con personas de otras latitudes".

Pero ¿por qué ocurre esto? Según parece, los padres tienen mucho que ver. "Durante años, los divanes de los psicoanalistas estuvieron poblados por pacientes que no hacían otra cosa que hablar de lo reprimidos que estuvieron por la generación de sus padres -dijo la licenciada Vanesa Starasilis, coordinadora docente y supervisora del Centro Dos-. Se trataba de hijos que se «sobreadaptaron» a la demanda paterna, haciéndose adultos antes de estar verdaderamente preparados. Evidentemente, esto cambió."

Y ahora son padres. "Les enseñan a sus hijos a elegir libremente y a seguir sus propios caminos, pero muchas veces devaluando todo tipo de límite, descuidando transmitir que no todo es posible. El fenómeno de las adolescencias eternas no es casual en este marco. Esos adultos niños que no cortan su dependencia del hogar paterno hablan de un «efecto incubadora» porque no parecen sentirse preparados para la vida."

Por otro lado, Espeche sostuvo que esta situación tiene también un costado positivo: "Con ensayos y errores, forma parte de una búsqueda por un sentimiento vital más pleno, aunque muchos simplemente no maduran porque alguien subvenciona su adolescencia prolongada".

En definitiva, para Starasilis, esta generación que vive en permanente exploración se trata también de "adultos desorientados que actúan como adolescentes reclamando, sin saberlo, un padre que intervenga poniéndole un límite a una niñez cada vez más extensa".

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